El Movimiento Regnum Christi invita cada semana a sus miembros a
participar en la Hora Eucarística (también conocida como Hora Santa),
una costumbre muy antigua en la Iglesia, que renueva la
oración de Jesús en el huerto de los olivos, poco
antes de ser apresado.
En la Hora Eucarística Jesús sigue invitándonos
a acompañarlo un rato, a suplicar al Padre perdón por
todos los pecados y a pedir los frutos renovadores de
su misericordia infinita. Es lo mínimo que podemos hacer por
quien dio su vida por nosotros. Lo demás son sólo
excusas comodinas.
Se inicia con la siguiente oración:
Jesucristo: Aquí nos
tienes reunidos contigo. Nos sentimos abrumados por el dolor que
nuestros pecados y los pecados de los hombres te han
causado. Dígnate purificar nuestros corazones. Ven y quédate con nosotros.
Enséñanos la verdad de tu Evangelio y la misión de
nuestra vida, a fin de que unidos a ti, por
la gracia santificante, podamos agradarte en todo y ser apóstoles
eficaces de tu Reino entre los hombres.
A continuación, si
la Hora Eucarística se hace en equipo, se reza el
rosario y después se procede a la lectura de un
pasaje del Evangelio (ver Hora Eucarística). Uno de los
participantes debe preparar y leer en voz alta un comentario
sobre este pasaje para unir al grupo a Jesucristo, asimilar
sus criterios y para sentir con sus sentimientos.
Si la Hora
Eucarística se hace individualmente, después del rosario se lee un
pasaje del Evangelio y se hace una reflexión o contemplación
sobre el mismo. Para que verdaderamente nutra la propia vida,
esta reflexión sobre el evangelio debe hacerse en un clima
de paz y serenidad, gustando interiormente lo que se lee
y estando abierto a las luces que el Espíritu Santo
encienda en el corazón.
Se termina con las invocaciones y las
letanías.
Invocaciones
Señor, creemos en ti. (tres veces)
Señor, creemos en
ti.
Señor, esperamos en ti. (tres veces)
Señor, esperamos en ti.
Señor,
te amamos. (tres veces)
Señor, te amamos.
Señor, te adoramos. (tres
veces)
Señor, te adoramos.
Señor, te damos gracias. (tres veces)
Señor,
te damos gracias.
Jesucristo, creemos que eres el Hijo de Dios
vivo. (tres veces)
Jesucristo, creemos que eres el Hijo de
Dios vivo.
Jesucristo, creemos que eres el Salvador de los hombres.
(tres veces)
Jesucristo, creemos que eres el Salvador de los
hombres.
Jesucristo, (tres veces)
Santifícanos.
María, ruega por los miembros del Regnum
Christi (tres veces)
María, ruega por los miembros del Regnum
Christi
Letanías
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de
nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor,
ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial.
Ten piedad de
nosotros.
Dios, Hijo redentor del mundo.
Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu
Santo.
Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo
Dios.
Ten piedad de nosotros.
Santa María.
Ruega por nosotros.
Santa Madre
de Dios.
Ruega por nosotros.
Santos apóstoles.
Hacednos apóstoles de Cristo.
Santos
apóstoles Pedro y Pablo.
Conservadnos la fe.
Santos evangelistas.
Hacednos predicadores
de Cristo.
Santos mártires.
Hacednos testigos de Cristo.
Santos confesores.
Hacednos seguidores
fieles de Cristo.
Todos los santos de Dios.
Rogad por nosotros.
Por
el misterio de tu encarnación.
Sálvanos, Señor.
Por tu nacimiento.
Sálvanos,
Señor.
Por tu bautismo.
Sálvanos, Señor.
Por tu pasión y muerte.
Sálvanos,
Señor.
Por tu resurrección.
Sálvanos, Señor.
Por tu admirable ascensión.
Sálvanos, Señor.
Por
la venida del Espíritu Santo.
Sálvanos, Señor.
En el día del
juicio.
Sálvanos, Señor.
Por la conservación, el florecimiento y la santidad
de la Iglesia.
Te rogamos, Señor.
Por el Sumo Pontífice, para
que le otorgues gracias de santidad y le asistas con
tu Espíritu en el gobierno de la Iglesia.
Te rogamos,
Señor.
Por los Obispos, los sacerdotes, los religiosos y los seglares
para que sean siempre fieles a la doctrina y a
la disciplina de la Iglesia, y vivan adheridos al Vicario
de Cristo.
Te rogamos, Señor.
Por los sacerdotes, los religiosos y
las almas consagradas, para que fieles a su vocación, sean
testimonio de vida cristiana y acrecienten cada día su celo
apostólico.
Te rogamos, Señor.
Por los seglares, para que conscientes de
su compromiso bautismal, se esfuercen por instaurar el Reino de
Cristo en su propio corazón y en los ambientes en
los que se desenvuelve su vida familiar y profesional.
Te
rogamos, Señor.
Por la unión de todos los cristianos en una
sola fe bajo el Vicario de Cristo.
Te rogamos, Señor.
Por
la conversión de todos los hombres a la verdad del
Evangelio.
Te rogamos, Señor.
Por todos los perseguidos a causa de
tu nombre.
Te rogamos, Señor.
Por la defensa de tu Iglesia
frente a sus adversarios.
Te rogamos, Señor.
Por la conservación y
el florecimiento de la familia cristiana.
Te rogamos, Señor.
Por la
formación y la educación cristiana de la juventud.
Te rogamos,
Señor.
Por la irradiación del Evangelio sobre los hombres de la
ciencia y de la técnica.
Te rogamos, Señor.
Por el incremento
del espíritu cristiano en el mundo del trabajo.
Te rogamos,
Señor.
Por todos los que gobiernan los pueblos, para que lo
hagan con justicia, equidad y respeto a tus derechos.
Te
rogamos, Señor.
Por los pobres, los enfermos y cuantos sufren en
el cuerpo o en el espíritu.
Te rogamos, Señor.
Por la
paz, la tranquilidad y el progreso de los pueblos.
Te
rogamos, Señor.
Por la conversión de los pecadores.
Te rogamos, Señor.
Por
todos nuestros seres queridos que has llamado ya a tu
presencia, para que gocen del descanso eterno.
Te rogamos, Señor.
Por
todo el pueblo de Dios.
Te rogamos, Señor.
Señor, ten piedad
de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de
nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que
has querido fundar todas las cosas en tu Hijo muy
amado, Rey del universo; haz que toda la creación, liberada
de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y
te glorifique sin fin. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
En el
caso de que la hora eucarística se haya hecho delante
del Santísimo solemnemente expuesto, una vez terminadas las letanías se
da la bendición con el Santísimo. En caso contrario se
termina la Hora Eucarística con la plegaria acostumbrada de despedida:
Te damos gracias, Señor,...