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Nada más bello que conocer a Jesús
02/09/2010
INTERNACIONAL | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD
¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!

Evangelio: Lc 5,1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”. Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

Oración introductoria:
Señor, al comenzar esta meditación me dan deseos de decirte como Simón Pedro: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Sin embargo, Tú te acercas a mí, me levantas y me animas a no temer. Dame la fuerza para desprenderme de la barca de mis cosas, de mis proyectos y de mi yo, para dejarlo todo y seguirte.

Petición:
Jesús, ¡hazme un pescador de hombres!

Meditación:
“Jesús invitó a Simón a remar mar adentro. Y Simón, que todavía no se llamaba Pedro, dio aquella admirable respuesta: ‘Maestro, por tu palabra echaré las redes’. Se le confió entonces la misión: ‘No temas, desde ahora serás pescador de hombres’ (Lc 5, 1.11). También hoy se dice a la Iglesia y a los sucesores de los apóstoles que se adentren en el mar de la historia y echen las redes, para conquistar a los hombres para el Evangelio, para Dios, para Cristo, para la vida verdadera. (…). Así es, en verdad: nosotros existimos para enseñar Dios a los hombres. Y únicamente donde se ve a Dios, comienza realmente la vida. Sólo cuando encontramos en Cristo al Dios vivo, conocemos lo que es la vida. No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario. Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con Él” (Benedicto XVI, 24 de abril de 2005).

Reflexión apostólica:
Todos los católicos estamos llamados a ser como Pedro, pescadores de hombres, hemos de atraer a muchos otros al seguimiento de Cristo. Como miembros del Regnum Christi ayudémonos unos a otros a perseverar en la fe.

Propósito:
Convertirme yo también en “pescador de hombres” invitando al menos a una persona a acercarse a Jesucristo y a la Iglesia.

Diálogo con Cristo:
Jesús, concédeme tener una experiencia similar a la de Pedro. Ayúdame a creer en tu llamado, a pesar de mi indignidad. Concédeme darte un sí generoso y perseverante para convertirme en tu apóstol.

«El conocimiento de Cristo nos ha de llevar al amor, y el amor a su imitación» (Cristo al centro, n. 286).

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FECHA DE PUBLICACIÓN: 2010-09-02


 
 
 

Auspiciada por la congregación de los Legionarios de Cristo y el movimiento Regnum Christi, al servicio de la Iglesia.
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