Retiro Agosto 2008
P. David Owen, L.C.
Primera
meditación
¿ Qué implica ser apóstol y misionero?
1. ¿Estoy enterado(a)
que el Santo Padre nos pide conocer la vida y
misión de san Pablo? ¿He buscado algún recurso para conocer
más sobre la vida y obra de san Pablo?
2. La
vida de san Pablo quedó marcada por el encuentro personal
que tuvo con Jesucristo. ¿He propiciado tener un encuentro personal
con Cristo? ¿Este encuentro me ha llevado a la conversión?
3. ¿La conversión me ha hecho tener un cambio de
vida? ¿A dejar lo que no es de Cristo? ¿Asumo
mi conversión como una acción de Dios en mi vida?
¿Qué respuesta he dado a Cristo?
4. ¿Cómo me clasificaría? Como
evangelizado o evangelizador. Como san Pablo, ¿soy un amigo apasionado
de Cristo? ¿De esta amistad con Cristo, siento la necesidad
de vivir la caridad?
5. ¿Qué he hecho para mejorar mi
formación integral? ¿Ayudo a otros a conocer a Cristo? ¿Mi
celo apostólico me impulsa a querer comprometerme, a ser apóstol
y misionero?
Segunda meditación
¿Cómo llegar a ser
apóstol y misionero al estilo de san Pablo?
1. Oración. ¿Cómo llevo
mi vida de oración? ¿Dedico un tiempo diariamente a mi
oración? ¿Le doy un tiempo de calidad?
2. Eucaristía. ¿He
fomentado mi amor a la Eucaristía? ¿Valoro con gratitud y
respeto este gran regalo de Dios? ¿Con qué frecuencia visito
a Cristo en el Sagrario? ¿Estoy consciente de la presencia
real de Cristo en la Eucaristía?
3. Evangelios. ¿He leído
y conozco bien los Evangelios? ¿Me doy cuenta que desconocer
los Evangelios es desconocer a Cristo? ¿Me propondré un plan
para leer diariamente un párrafo del Evangelio?
4. Contemplación de los
Misterios. ¿He reflexionado sobre los Misterios de la Encarnación, Pasión,
Muerte y Resurrección de Cristo? ¿A qué me lleva saber
que Cristo vivió por mí y por mi redención? ¿He
meditado en que Cristo «me amó y se entregó por
mí»? ¿Cómo respondo a este amor tan grande que Dios
me tiene?