Por Juan Rubio de Olazábal
Madrid, 23 de enero de 2012.
El pasado 18 de enero, en la Universidad Francisco
de Vitoria, tuvo lugar la Hora Newman sobre el
sufrimiento, un encuentro-coloquio entre alumnos, profesores y personal universitario
para reflexionar en comunidad.
El P. Florencio Sánchez, L.C. se
encargó de asentar las claves sobre las que más tarde
giraría el intercambio de opiniones, moderado por Diana Echeveste.
Antes de comenzar, el P. Florencio quiso subrayar que
"las Horas Newman no son conferencias, sino un encuentro
para plantear preguntas juntos".
"Proust decidió que sus
años de sufrimiento fueron los mejores de su vida,
porque le moldearon". Esta frase de una escena de Pequeña
Miss Sunshine y los versos de Blowing in the wind
(Bob Dylan) sirvieron para introducir el tema. "El sufrimiento
es una constante en la vida de las personas,
y especialmente en vuestro trabajo. Es muy importante afrontarlo:
buscar una respuesta", explicó el P. Florencio. "En su canción,
Dylan se refiere a que hay miles de respuestas
y no se sabe cuál escoger. Si no tienes
una respuesta, te dejas llevar por la corriente".
4 posturas
ante el sufrimiento: claudicar, huir, sabiduría, fe
El
P. Florencio explicó que, básicamente, existen 4 tipos de actitud
frente al sufrimiento. La primera: claudicar. "Cuando Bob Dylan
se pregunta cuántos oídos se necesitan para oír el
llanto de las personas", señaló el padre. Se trata
de la desesperación, la rendición. "La segunda postura consiste
en huir. Dormirse, evadirse para no pensar en el sufrimiento".
La tercera y cuarta optan por vías más esperanzadoras.
"Buscar en el sufrimiento una sabiduría, una experiencia de
crecimiento de la que aprender, como en el caso
de Proust", explica el P. Florencio. "Esta sería la tercera
postura". La cuarta: la fe, la compañía de Dios
en el sufrimiento. "No es como tomar una aspirina
que nos quita el dolor inmediatamente o de una
respuesta que arregla el problema sin más", precisó el padre,
que quiso concluir su introducción advirtiendo que "aunque sepas
muchas técnicas, sin una respuesta ante el sufrimiento eres
como una hoja en el viento".
Coloquio: "algo a
lo que agarrarse"
"Que levante la mano quien no haya
sufrido nunca", retó Diana Echeveste al público. En ambas sesiones
no se vio ninguna mano alzada. En las intervenciones
de estudiantes, profesores y personal administrativo se pudo detectar
una tendencia dominante: para afrontar el sufrimiento es necesario
apoyarse en algo o alguien más allá de nosotros
mismos. "Todos sufrimos, pero el creer en algo o no
cambia la forma de afrontarlo"; "cuando sufrimos, recurrimos a
algo más que yo mismo: la familia, los amigos,
Dios... lo que sea" fueron algunas de las frases del
público. Una enfermera evocó su experiencia con un paciente
terminal; la dignidad con la que se enfrentó a
la muerte le dejó impresionada. Otro profesional, un psicólogo,
aseguró que para él "lo mejor de [su] vida es
sufrir con sentido para los demás". También hubo quien
se preguntó que, "si la muerte es inherente a
la naturaleza humana, ¿por qué nos rebelamos contra ella?".
Un alumno de Derecho subrayó el desconcierto de las
personas que creen en Dios y, sin embargo, ven que
les falla, a lo cual un profesor replicó que
"a veces, lo que falla es la imagen que tenemos
de Dios". El psicólogo se sumó a esta explicación
argumentando que "visto con perspectiva, el sufrimiento que Dios
permite tiene sentido".
Conclusiones: pacientes vs personas, fontanería vs
cuidados
Ante todo, el P. Florencio quiso destacar
que "cuando el sufrimiento se refleja en el rostro
de una persona, deja de ser un tema". "Si huyes
del sufrimiento, eres un fontanero del cuerpo, aunque tu
título diga que eres médico o enfermero", concluyó el
padre. Diana Echeveste cerró la doble sesión de esta
Hora Newman multitudinaria recordando que "hay que centrarse en
la persona, y no tanto en el sufrimiento aislado".
Para saber
más sobre las “Horas Newman”, sigue este
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