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| Elizabeth Hernández narró su experiencia en la Universidad Anáhuac durante los cuatro años que curso su carrera profesional | |
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Ofrecemos a continuación las palabras que dirigió Elizabeth Hernández Pérez
en la ceremonia de graduación de la Universidad «Anáhuac» de la Ciudad de México. En ellas expresan la
importancia de aprovechar las oportunidades que se nos presentan, como
ella ha hecho en los últimos cuatro años, cuando empezó
a estudiar Pedagogía en esta universidad.
Distinguido P.
Jesús Quirce, rector de la Uuniversidad Anáhuac, autoridades
universitarias, compañeros de generación, amigos todos: Hoy culmina una de
las etapas más trascendentes y significativas de nuestra vida. Cuatro
licenciaturas de la rama humanística: derecho, relaciones internacionales, psicología y
pedagogía, se dan lugar para dar término a su proceso
formativo.
De hoy en adelante nuestras vidas tomarán
caminos diferentes, caminos que forjaran un proyecto de vida que
espero, deje huella por donde pase. Huellas que impliquen una
mejoría en nuestro entorno, huellas que hagan un mejor país
para todos. [...] Alguna vez una persona muy importante en
mi vida me dijo «las oportunidades se dan sólo una
vez en la vida». Me gustaría relatar cómo esta frase
cambio mi ser del modo más profundo: Sólo una vez
en la vida te dan una beca para estudiar en
una universidad de gran prestigio como es ésta y ¿qué
hice? La tomé, no importando cómo haría para pagar mis
gastos, libros, etc. ¿Qué me trajo a cambio? Los cuatro
años de mi vida más trascendentes desde que tengo memoria.
Cuatro años en los que he desarrollado conocimientos, habilidades y
actitudes que me dan la competencia de ejercer el día
de mañana mi profesión.
Cuatro años en los
que me formé en el quehacer pedagógico, comprendí que no
basta con tener el conocimientos sino entender la responsabilidad que
implica con mi país; cuatro años que me han acercado
más a lo que siempre quise ser. Sólo una vez
en la vida te ofrecen la oportunidad de entrar a
un equipo de fútbol y representar a tu universidad. ¿Que
hice? Entrar y aprender una actitud ante la vida que
en muchas ocasiones no aprendemos dentro del salón de clases.
Aprendí a trabajar en equipo. Conocí gente con un corazón
tan grande que ahora son para mí ejemplo de vida,
gente que me enseñó con amor que no importa cuántas
veces fallemos pues lo importante era seguir adelante; el triunfo
llegaría y llegó. Sólo una vez en la vida te
ofrecen representar a tu carrera como presidenta de sociedades de
alumnos, ¿Que pasó? Acepté el reto, y me dejó conocimientos
y experiencias que estoy segura me irán sirviendo en mi
desarrollo profesional.
Sólo una vez en la vida
eres seleccionada para formar parte de un grupo de excelencia
Vértice Anáhuac. Así que tomé la oportunidad más importante en
mi vida universitaria y me ha dejado las mejores experiencias
humanas y de apoyo a mi persona. Me dejó los
mejores viajes académicos que pude haber realizado en el extranjero,
la oportunidad de estar con gente de excelencia que ahora
serán mis amigos del alma.
Sólo una vez
en la vida conoces gente con un corazón enorme que
cree en ti. Gente con la que puedes contar en
un momento de nostalgia y desolación, gente que me enseñó
que la vida no es tan dura como se cree,
gente que me dio la mano para seguir adelante. Personas
en toda la extensión de la palabra. Pero lo más
trascendente y más fuerte que estoy segura que aprendí y
que la gente que me rodeó en la universidad me
enseñó es volver a creer en Dios.
Me
enseñaron a acercarme a Él de una manera distinta que
me ha hecho feliz, pues he entendido a Dios de
otra manera. Las oportunidades que se nos presenten serán únicas
e irrepetibles, se presentan en el momento, tiempo y lugar
exacto, para mí no existe nada predestinado, sólo la mano
de Dios que nos abre diferentes puertas con diferentes caminos.
Al tomar la decisión de elegir debemos entender el riesgo
con la cabeza y correr el riesgo con el corazón.
Pues puede ser que una de ellas les cambie la
vida como a mí me la cambió la decisión de
estudiar en esta universidad. Démonos la oportunidad de demostrarle a
otros hasta dónde queremos llegar, de lo buenos que podemos
ser, demostremos qué queremos hacer, pues todos lo necesitamos. S
ólo me queda agradecerle a toda la gente que
creyó en mí. De todo corazón, gracias por la oportunidad,
y ojalá sean muchos los que en un futuro pudieran
sentir lo que yo sentí, a una institución que cree
en ellos y les da una oportunidad.