|
|  | |
| Elliot Jossymar Picasso Vázquez | |
 |
Monterrey, N.L., 21 de octubre de 2006. Elliot Jossymar
Picasso Vázquez fue alumno de preparatoria del Colegio Mano
Amiga de Monterrey. El pasado 1 de julio, en la
ceremonia de despedida, Elliot dirigió unas palabras al cuerpo docente
y estudiantil del colegio. Cabe mencionar que él obtuvo una
beca para continuar sus estudios universitarios en el TecMilenio de
Monterrey, gracias a su preparación académica. Publicamos sus palabras a
continuación. ****
Buenas tardes invitados que hoy nos acompañan, miembros
del personal Mano Amiga de Monterrey, queridos padres de familia
y compañeros alumnos.
Para nosotros, la octava generación de graduados de
la preparatoria, esta tarde es el momento de decir gracias
y adiós a nuestro amado colegio. La mayoría de nosotros
estuvimos aquí los 13 años.
En estos años, cada día contamos
con el apoyo y guía del personal que aquí labora,
algunos llegamos llorando porque era la primera vez que dejábamos
nuestros hogares y ahora lo dejamos con una sensación agridulce
en la que se mezcla la alegría por el deber
cumplido con una etapa que acaba y que recordaremos con
gran cariño.
A pesar de que este puede parecer un lugar
común, no puedo sino repetir lo que para nosotros es
indudablemente cierto, Mano Amiga ha sido nuestra segunda casa y
hoy es como una madre que deja ir a sus
hijos a seguir su camino. Ahora que estoy a punto
de graduarme, al mirar hacia atrás, no puedo sino decir:
Gracias,
Mano Amiga, gracias por tu apoyo, gracias por tu paciencia,
gracias por tu amor. Ten la seguridad de que todos
nosotros aprendimos muy bien la lección que tú nos enseñaste,
y que la educación sin valores no es verdadera educación.
Durante muchos años hemos recibido de ti incontables dones y
ahora nos toca a nosotros retribuir tu esfuerzo aplicando en
la vida tus enseñanzas, siendo hombres que vivan por y
para el bien.
A la gente ajena al espíritu de nuestro
colegio quizás puedan parecer sueños inalcanzables y quizás lo sean,
pero en todo caso es un hermoso sueño y en
ese sueño está, creo yo, el elemento fundamental del espíritu
de nuestro colegio, ser mejor no sólo para nuestro beneficio,
sino ser mejor para servir.
Por esta invaluable lección y por
todos los dones que me has brindado, gracias, Mano Amiga,
siempre te llevaremos en nuestros corazones.