|
|  | |
| Programa del 50° aniversario. | |
 |
Roma, 10 de diciembre de 2008. Del 3 al 20
de diciembre se desarrolla en Roma una serie de celebraciones
en ocasión del 50° aniversario (ver imagen ampliada) de la
basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Roma. Aprovechamos esta
ocasión para recordar los orígenes de este templo que hoy
es iglesia parroquial bajo la responsabilidad de los legionarios
Cristo, a pocos metros de la sede de la dirección
general de la congregación.
¿Cómo surge la idea de su construcción?
En
los años de la Posguerra, la ciudad de Roma experimentó
una fase de rápido incremento demográfico y veloz urbanización que
planteaba serias urgencias pastorales. El Papa Pío XII había manifestado
su preocupación apostólica por el estado de su diócesis en
un discurso a los párrocos romanos del 8 de marzo
de 1952:
“Basta dar una mirada al estado concreto de la
cura de almas para tener que reconocer que ésta aún
no corresponde plenamente a las necesidades presentes. Nosotros tenemos el
deber de pensar en lo que queda todavía por hacer
(...) la ciudad de Roma ha crecido, como territorio y
como número de habitantes, con una tal celeridad, que la
organización eclesiástica no ha podido avanzar al mismo ritmo. (...).
Tal estado de cosas Nos impulsa a acelerar y aumentar
en la máxima medida posible la fundación de nuevas parroquias
y la erección de nuevas iglesias” (Rinnovamenti di vita religiosa
in Roma nella esortazione ai Parroci e ai Quaresimalisti, Roma,
8 de marzo de 1952, en Discorsi e Radiomessaggi di
|
|  | |
| Portada de “L’Osservatore Romano” del 8 de abril de 1955, con la foto del Papa Pío XII bendiciendo la primera piedra de la iglesia encomendada a los Legionarios de Cristo. | |
 |
Sua Santità Pio XII, vol. XIV, Città del Vaticano, 1961,
pp. 5-10, Traducción no oficial).
En los años siguientes, decenas de
nuevos centros religiosos surgieron en toda la periferia de la
ciudad. Entre ellos, también un nuevo templo en el Quartiere
Aurelio, cuya construcción el Card. Clemente Micara, Vicario de Roma
y fiel ejecutor de la voluntad del Santo Padre, confió
en 1954 al Fundador de los Legionarios de Cristo.
Así lo recordó él: “Precisamente a finales del 54 el
Cardenal Vicario de Roma, el Cardenal Micara, me llamó y
me pidió que los Legionarios de Cristo nos encargáramos de
construir una Iglesia para la Santísima Virgen de Guadalupe, por
ser la Virgen de Guadalupe Patrona de América Latina y
por ser esta congregación mexicana”. Era el inicio de lo
que sería la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
y San Felipe Mártir.
Esta obra se habría de realizar con
las ofrendas de los fieles de México y estaría destinada
a ser la iglesia nacional mexicana en Roma, lugar de
encuentro donde todos los mexicanos residentes en la Ciudad Eterna
pudieran rezar a la Virgen de Guadalupe. El 3 de
abril de 1955, el Santo Padre quiso bendecir personalmente la
primera piedra que fue traída hasta Roma desde el Cerro
del Tepeyac. Poco tiempo después, empezaron los trabajos que duraron
cerca de tres años.
La inauguración estaba ya programada para el
12 de octubre de 1958, pero se tuvo que posponer
por el luto debido a la muerte de Pío XII.
Finalmente, el 11 de diciembre de 1958, el Sr. Arzobispo
de Guadalajara, José Garibi Rivera, procedió a la consagración de
la nueva iglesia. El prelado, una vez en la Iglesia,
asistido por los PP. Rafael Arumí y Antonio
Lagoa, L.L.C.C. siguió todo el ritual establecido, bendiciendo el ingreso,
los muros en sus partes externas e internas y el
altar mayor. El Arzobispo Garibi Rivera, cuatro días después de
haber consagrado la iglesia nacional mexicana en Roma, en el
consistorio del 15 de diciembre de 1958, fue elevado al
cardenalato por el Papa Juan XIII. Era el primer cardenal
mexicano de la historia de la Iglesia.
Al día siguiente a
la consagración del templo, en la fiesta de la Virgen
de Guadalupe, el Card. Micara fue a inaugurarlo. Siendo Vicario de
Roma, era entonces también Presidente de la Pontificia Opera per
la Preservazione della Fede e la Provvista di Nuove Chiese
|
|  | |
| 11 de diciembre de 1958: El Arzobispo José Garibi Rivera consagra la nueva iglesia, asistido por los PP. Rafael Arumí y Antonio Lagoa, L.L.C.C. | |
 |
in Roma (Obra Pontificia para la Conservación de la Fe
y la Provisión de nuevas Iglesias en Roma). Bajo su
guía, entre 1951 y 1965, se inauguraron 118 parroquias y,
en la historia del Vicariato de Roma, él es recordado
como ‘il visitatore’ de las periferias. Siempre se encargaba personalmente
de poner la primera piedra de la obra, inaugurar el
templo y presidir la toma de posesión del párroco. Y
así lo hizo también con la iglesia de Nuestra Señora
de Guadalupe en la Vía Aurelia: el Card. Micara puso
la primera piedra el 11 de abril de 1955, presidió
su inauguración el 12 de diciembre de 1958 y, una
vez erigida canónicamente como parroquia, dio posesión al P. Antonio
Lagoa, L.C. como primer párroco el 22 de septiembre de
1960.
La fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe de 1958 fue
un evento en donde participaron cardenales de la Curia Romana
como Giuseppe Pizzardo, Gaetano Cicognani, Federico Tedeschini y Carlo Confalonieri.
Por supuesto también asistió el Arzobispo Garibi Rivera. Acudieron numerosas
personalidades eclesiásticas y civiles, como los rectores de la Pontificia
Universidad Gregoriana, del Colegio Brasileño y del Colegio Español, representantes
de los Padres Josefínos, de los Mercedarios, de los Misioneros
del Espíritu Santo y de los Hermanos de las Escuelas
Cristianas, el Secretario de la Acción Católica Italiana, los embajadores
ante la Santa Sede de México, Argentina, Cuba, Venezuela, Costa
Rica y de la República Dominicana y el Ministro Consultor
de la de España.
La iglesia estuvo completamente llena porque concurrieron
muchísimos habitantes del Quartiere Aurelio y un nutrido grupo de
padres, seminaristas, bienhechores y peregrinos mexicanos residentes en Roma. Terminadas
sus palabras, el Vicario de Roma dio la Bendición solemne
y entonó el Te Deum de agradecimiento a Dios. Después,
todos los invitados se fueron al Colegio para una sencilla
|
|  | |
| Interior de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y San Felipe Mártir, semanas antes de la inauguración. | |
 |
recepción.
La trascendencia, sobre todo espiritual, de este templo fue bien
expresada por el Papa Juan Pablo II durante su visita
del 27 de enero de 1980: “Vuestra parroquia, dedicada a
Nuestra Señora de Guadalupe, es como un testimonio viviente del
vínculo que aquí en Roma, en el centro de la
Iglesia, siempre deseamos mantener vivo con la Iglesia del lejano
continente americano, apiñado en torno a la Madre. (...) Este
corazón que une a los pueblos enteros y a los
continentes, os una constantemente a vosotros en vuestras familias, en
los lugares de trabajo, en la escuela, en los lugares
de descanso. Os una, a través de esta parroquia, con
la Iglesia, en la cual vive Cristo, Hijo de Dios
e Hijo de María, y que obra mediante su Espíritu”.
(Homilía en la Parroquia de Ntra. Sra. de Guadalupe y
S. Felipe Mártir, Roma, 27 de enero de 1980, en
Insegnamenti di Giovanni Paolo II, vol. III/1, Città del Vaticano,
1980, pp. 202-207).
Nos unimos la acción de gracias por este
50° aniversario. Asimismo, a todos aquellos de nuestros lectores que
tienen la posibilidad de visitar la ciudad de Roma, los
invitamos a visitar la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
y de San Felipe Mártir, en la Via Aurelia 675.