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35 años ofreciendo un servicio a los obispos y a las parroquias
MÉXICO | APOSTOLADO | NOTICIAS
La Escuela de la Fe en México ha contribuido a la formación en la fe de miles de catequistas y de laicos. Actualmente ofrecen cursos y diplomados en México, Centroamérica, Sudamérica y en el Sur de los Estados Unidos.

Arturo González con Mons. Carlos Aguiar
Mons. Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, saludando a Arturo González, del centro pastoral FIDEI

México, 17 de febrero de 2010. 35 años se dicen rápido pero están cargados de mucha historia, anécdotas, triunfos y también de situaciones en las que se ha aprendido para salir adelante. Tal es el caso de la Escuela de la Fe, un instituto católico cuya misión es no sólo la de formar en la fe, sino también la de motivar a sus miembros a vivir con esmero su fe católica.

Conversamos brevemente con Bernardo Osorio, miembro consagrado del Regnum Christi y con Arturo González Morgas, del Centro Pastoral FIDEI, los dos forman parte del equipo directivo de la Escuela de la Fe. A ellos les pedimos que nos compartan qué es y cuáles son los objetivos del instituto catequético.

El nombre “Escuela de la Fe” se entiende de primera mano como un lugar donde se va a estudiar y aprender, ¿por qué ese nombre y cómo es que nace la “Escuela de la Fe”?

La Escuela de la Fe nace con la intención de ofrecer a la Iglesia en general y a las iglesias particulares un programa, un camino de formación para sus catequistas y para todos aquellos que trabajan en las parroquias en la formación de la fe. El nombre no sólo hace referencia al lugar como una escuela, sino a la metodología de aprendizaje para aprender la doctrina de la Iglesia y el modo de transmitirla a los demás. La Escuela de la Fe no pretende ser una especie de instituto de ciencias teológicas o un instituto bíblico más, donde se podría ir a estudiar los contenidos de la fe, sino más bien un lugar para aprender a vivir la fe; un lugar para la capacitación integral y sistemática que nos facilite la educación en la fe sobre todo para hacerla vida. No es lo mismo hacer un
Bernardo Osorio
Bernardo Osorio, miembro consagrado del Regnum Christi, y uno de los directivos del Centro Pastoral FIDEI.
doctorado en teología y tener un conocimiento intelectual sobre el cristianismo, quizá para hacer disertaciones teológicas pero sin vivir la fe, o conocer de Jesucristo por profesión, sino más bien nos enfocamos en conocer la fe para vivirla de manera personal y con un compromiso, también personal, para transmitirla. Ahora bien, en ningún momento queremos decir que desacreditamos a los institutos teológicos ni catequéticos, todos muy loables y necesarios, sino que lo que la Escuela de la Fe busca es que el conocimiento de la fe no sea meramente intelectual, sino vivencial.

Por otra parte, y haciendo algo de historia, fue en el año 1979 que la Escuela de la Fe adquirió, por parte de la Congregación para el Clero de la Santa Sede el permiso y el reconocimiento para otorgar títulos y diplomas de educador en la fe, para los alumnos que cursan los programas. A partir de esa misma fecha se viene entregando a la Santa Sede un informe quinquenal sobre los avances y los logros; y también desde entonces se han abierto sedes de la Escuela de la Fe en otros países, siempre con la anuencia del obispo del lugar. Recientemente se ha pedido a la Congregación para el Clero el permiso para que la Escuela de la Fe sea un Instituto Pontificio.

35 años --haciendo una comparación humana-- son ya como el inicio de la “edad adulta”, ¿cuáles han sido los logros más significativos en estos años?

¿Los logros? Cada sede es un logro… La primera sede inició en Lomas (en la Ciudad de México). Hoy en día la Escuela de la Fe se compone de 53 sedes, algunas con muchos alumnos, otras con pocos, pero en todas se ofrecen los mismos programas, diplomados y cursos para ayudar a las parroquias. Al día de hoy hay más de 8 mil alumnos que están estudiando los diferentes programas. Otro logro del cual nos alegramos es, sin duda, el apoyo que se ha podido brindar particularmente a los párrocos y a los obispos en sus diócesis. Pero el logro más importante, según nuestra perspectiva son estos 35 años de servicio. La Escuela de la Fe es una realidad que está en función de las necesidades de la Iglesia en el área de la catequesis y hemos podido crecer buscando en todo seguir las indicaciones que hace el directorio general para la catequesis de la Santa Sede y aplicarlos a
Directores de las sedes de la Escuela de la Fe
Directores de las sedes de la Escuela de la Fe reunidos en su junta anual 2010, acompañados por el P. Juan Antonio Olmos, L.C.
los programas para la formación de catequistas y para los formadores de catequistas.

35 años nos hacen ver que somos un organismo vivo que ha ido creciendo. No podemos decir que todas las sedes ha llevado un mismo desarrollo, un crecimiento parejo. En las juntas anuales, donde nos reunimos con los directores de las sedes, hacemos un énfasis sobre las situaciones que han tenido éxito, especialmente para que aquellas sedes que están pasando por dificultades puedan tomar ayuda de las otras sedes, para seguir ese camino. De hecho, hay una sede que acaba de nacer hace unos meses y con mucho ímpetu va iniciando. Veremos cómo se va desarrollando.

Hemos aprendido también de algunos errores de operación. Hace tiempo se editaron e imprimieron muchos libros; pero eso nos llevó a un problema financiero porque nuestros libros son para el estudio y no tanto para la divulgación, no están a la venta en todas las librerías. Por eso ahora se prefirió tenerlos en formato electrónico de tal manera que cada sede pueda imprimir los que necesiten para sus propias necesidades. Y también estamos muy abiertos para aprender de todo lo que nos dicen los obispos, los párrocos.

¿La “Escuela de la Fe” pertenece a alguna agrupación en la Iglesia? ¿Qué autoridad es la que sustenta los cursos y diplomados?

La institución nace en la Legión de Cristo pero, al mismo tiempo, depende de la Congregación para el Clero para el otorgamiento de los títulos de estudio. Y podríamos decir que hay una tercera dependencia, que es el obispo en cada diócesis. La Escuela de la Fe tiene, por su misma estructura, la intención de responder a las necesidades específicas de cada diócesis. Cada diócesis tiene un proyecto diferente y la Escuela de la Fe se adapta a sus programas.

¿Para quiénes va dirigida la “Escuela
Sede de la Escuela de la Fe de El Salvador.
El P. Juan Antonio Olmos entrega un reconocimiento a la Sede de la Escuela de la Fe de El Salvador.
de la Fe”? ¿Tienen un costo estos cursos?

Hay que partir del hecho de que la misión de la Escuela de la Fe es formar formadores. Y aquí hay un campo muy amplio. Cada uno es formador en su propio campo: de sus hijos, de sus colaboradores de trabajo, etc., pero concretamente también están aquellos que en la Iglesia se dedican a formar en la fe y a acompañar en la fe a los demás, como los catequistas y los que se dedican a formar a los catequistas. Para ellos están destinados los programas de la Escuela de la Fe. Pero esto no quita que también están invitados todos aquellos que deseen conocer a fondo su fe. Por eso tenemos una división de programas que responden a cada necesidad.

En relación a los costos, cada programa de la Escuela de la Fe busca adaptarse a la situación económica de las parroquias. Tienen diferente costo dependiendo del lugar en donde estamos. Eso sí, tratamos que tengan un costo. ¿Por qué? En algunos lugares piden que no se cobren pero hay que pagar maestros, materiales impresos, traslados, la misma especialización de los formadores… Cuando en algún lugar no pueden pagar los programas, pues buscamos bienhechores para que paguen estos cursos, así como algunas otras fuentes de ingreso para cubrir los costos. Ciertamente la fe no cuesta, pero lo que sí cuesta son los materiales para enseñarla, desde el papel que necesitas para escribir.

Quizá por cuestiones histórico-culturales de años, todos los gastos relacionados a la formación de catequistas y de agrupaciones eclesiales han sido asumidos por las parroquias o por las mismas agrupaciones. Pero para muchos católicos “de a pie” es complicado entender que deben pagar por un curso o diplomado para formarse en la fe…

Hay lugares donde la gente deposita unos cuantos pesos en una canasta, de manera simbólica; a nadie se le niegan los diplomados por cuestiones económicas. Lo que hay que ver es que la misma operación de la Escuela de la Fe tiene un costo en sí mismo. Un instructor genera costos de traslado, de material, de especialización. La sesión de curso en sí, la clase, tiene un valor: se gasta luz, quizá la renta de un local, etc. Ahora, también hay un costo institucional que implica que haya un equipo dedicado a la promoción de la Escuela de la Fe. Hay que dejar claro, y perdón por la insistencia, que no se cobra la fe ni se pretende cobrarla, pero la hoja donde se sacan las copias sí cuesta. Sin duda hay que crear conciencia sobre este punto. Hay quienes pueden pagar por el curso y al mismo tiempo pueden también pagar una beca para que otros, que no pueden pagar, puedan cursar los diplomados. La Escuela de la Fe no deja de dar cursos por cuestiones económicas. Nunca se ha condicionado un curso de la Escuela de la Fe por cuestiones económicas.

¿Cómo podría una persona que cursa los diplomados considerarse “egresado con honores” de la “Escuela de la Fe”?

El programa
P. Daniel Watt, L.C.
El P. Daniel Watt, L.C., asesor de la Escuela de la Fe del territorio de Monterrey durante una plática de la junta anual 2010.
actual está armado en 6 diplomados de 60 horas cada uno (en total son 360 horas de cursos), que puede llevarse en diferentes modalidades: semestrales, cuatrimestrales, anuales. Las personas pueden llevar una, dos o cuatro materias a la semana. Los cursos, en sí, son muy flexibles a las necesidades de las personas, de las parroquias y de las diócesis. Una misma sede puede tener cursos intensivos en una parroquia de una semana. El programa se puede terminar, si se cursan 4 materias en cada semestre, en unos 3 años. El programa de “fundamentos en la fe”, por ejemplo, es para catequistas y se puede terminar en dos años. Aunque si se lleva en cuatrimestres en año y medio.

            Los diplomados se pueden ver en este enlace de la misma página web de Escuela de la Fe.

Hablábamos al inicio de una “edad adulta” --quizá la más vigorosa en la comparación con el ser humano-- donde no se pierde el entusiasmo de la juventud y se ve con mayor realismo la vida. ¿Hacia dónde se dirige la Escuela de la Fe?

Las necesidades de la Iglesia nos rebasan. Tenemos actualmente 8 mil alumnos pero deberíamos llegar a más. Estamos incursionando ahora en los medios virtuales precisamente para llegar a más personas. Es verdad que no se puede suplir la formación personalizada cuando se realiza a distancia, pero estamos buscando tener un programa adecuado a través de clases presenciales y virtuales. Estamos tratando de ofrecer este tipo de servicio también a las parroquias para que sea la misma parroquia quien pueda dar los diplomados. También nos estamos acercando a otros grupos eclesiales que buscan los programas de formación. Hemos iniciado ya con algunos en Centroamérica, en Guatemala y el Salvador, en Venezuela, en Brasil y Chile. Es un programa combinado con cursos presenciales y también virtuales. Hay una iniciativa también en Estados Unidos. Las necesidades de la Iglesia nos motivan a tomar nuevos impulsos para llegar a un mayor número de personas.

La comunicación de hoy se dirige mucho al uso de los medios “on-line”. Incluso el Papa Benedicto XVI acaba de pedir a los sacerdotes, a través del mensaje para las comunicaciones sociales 2010, que se aprovechen de las redes sociales y otros medios (páginas web, blogs…) para la evangelización. ¿Está esto presente en la “Escuela de la Fe”?

Estamos incursionando. De hecho, ya tenemos dos primeras experiencias en el área de la
Página web de la Escuela de la Fe.
Página web de la Escuela de la Fe.
formación virtual. Tenemos también una página de internet que por el momento es informativa (http://www.edelafe.org/). Queremos hacerla más interactiva lo cual requerirá la participación de todas las sedes. Pero como decíamos arriba, no se trata de suplir la formación personalizada. Todo esto son herramientas para completar y para potenciar los programas que realiza la Escuela de la Fe. También tenemos presencia en las comunidades virtuales como en Facebook

Por último, si yo tengo interés en cursar los diplomados, o deseo obtener mayor información ¿a quién me dirijo? ¿Cómo saber si en mi ciudad/país hay “Escuela de la Fe”?

En la página de internet está el directorio de todas las sedes y modalidades de contacto. Ahí mismo se pueden consultar.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2010-02-18


 

 


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