|
|  | |
| | |
 |
México, 21 de enero de 2010. Todo comenzó en 2001
cuando a Marcela de Maria y Campos, consagrada del
Regnum Christi, le detectaron esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa e
incurable.
«Yo soy muy cobarde para el sufrimiento y
desde niña, cada vez que me ponían una inyección o
me sacaban sangre, me desmayaba invariablemente. Cuando supe que el
tratamiento para la enfermedad eran inyecciones y no sólo iba
a inyectarme cada día, sino que tendría que hacerlo yo
misma, pensé que si no lo hacía por alguien, con
una intencionalidad apostólica, mi vida sería cada día más difícil».
Pero lo que parecía un obstáculo se convirtió en una
oportunidad magnífica para dar sentido al sufrimiento.
Marcela fue
ofreciendo cada una de sus inyecciones por personas que necesitaban
de sus oraciones al grado que, paulatinamente, comenzaron a llegaarle
muchas peticiones. «Nunca me faltó una petición “urgente” que me
recordara que mi sacrificio tenía mucho valor a los ojos
de Dios, y si lo unía al de Cristo, Él
lo bendecía infinitamente […] Dios me permitió ver muchas veces
frutos inmediatos de mi oración y me hizo palpar que
verdaderamente mi sufrimiento está vinculado misteriosamente a ayudar a muchas
personas», afirma Marcela.
Cada vez fueron más abundantes las
peticiones que Marcela recibía así que decidió hacer su “costal”,
una bolsa donde colocaba los nombres e intenciones de las
personas por las que ofrecería su dolor. Y después de
7 años, con las altas y bajas propias de su
|
|  | |
| | |
 |
enfermedad, ha sido precisamente su amor a los demás lo
que la ha animado a seguir adelante: «El pensar en
el cielo y saber que mi costal me necesita me
ha dado la fuerza para seguir adelante con alegría. Desde
el primer día, Dios me dio la gracia de saber
que esta enfermedad era un regalo y una oportunidad para
santificarme y vivir de cara al cielo. Me atrevo a
decir que, después de mi vocación a la vida consagrada,
esta enfermedad ha sido el mayor regalo que Dios me
ha dado», agrega Marcela.
Pero no todo ha quedado
en un edificante testimonio de vida. Marcela entendió que este
regalo de comprender la enfermedad como un don para los
demás, este vivir con esperanza, no era sólo para ella.
Así nació Mission Hope, una organización internacional de católicos que
ofrecen su sufrimiento y enfermedad para quienes lo necesiten, y
cuyo lema es “Sufiendo con sentido, viviendo con esperanza”. Cualquier
católico puede asociarse a través de www.mission-hope.com, donde es
posible descargar el kit del apostolado y conocer las bases.
Mission Hope es una oportunidad para redimensionar el dolor
y el sufrimiento como misión de vida y forma de
apostolado. O como dice uno de los testimonios que se
pueden leer en el portal: «Para mí, Mission Hope es
un apostolado para aprender a “dar” valor al sufrimiento, moral
o físico; no hay que hacer nada “extra” sino tomar
conciencia del poder de nuestro ofrecimiento unido al de Cristo».
Palabras semejantes a las de la misma Marcela de María
quien afirma que «Este estilo de vida no cambia la
realidad, no cura a los que están enfermos ni devuelve
a los seres queridos a quienes los han perdido, pero
da un sentido cristiano al propio sufrimiento, el sentido que
realmente tiene, y recuerda que la vida definitiva no es
ésta, sino la eterna, y vale la pena invertirlo todo
para alcanzarla y ayudar a que muchos otros la alcancen».
¡Tú
también puedes unirte a Mission Hope!