|
|  | |
| Mons. Rafael Guízar y Valencia, Obispo de Veracruz durante los años de la persecución religiosa en México. | |
 |
En las estribaciones del volcán «Pico de Orizaba», en el
estado mexicano de Orizaba, se encuentra un «plan» (como dicen
los lugareños), llamado Chilapa, población de unas 400 familias. La
mayoría se dedican al cultivo de flores y follaje de
ornato, maíz, fríjol, y patatas; otras, crían ganado, cerdos, o
gallinas. Chilapa pertenece al municipio de la Perla, al igual
que otros «planes» cercanos, todos ellos bajo el cuidado pastoral
del P. Pedro Escudero. Hasta este remoto lugar llegó, en
1920, Mons. Rafael Guízar y Valencia, apóstol incansable de inicios
del siglo XX, beatificado por Juan Pablo II el 29
de enero de 1994. Apenas nombrado Obispo de Veracruz, y
después de un terrible terremoto, no dudó en visitar todas
sus comunidades para auxiliar, socorrer y sobre todo bendecir a
su gente como obispo.
A este mismo lugar llegó 17
años más tarde Marcial Maciel, sobrino de Mons. Guízar y
|
|  | |
| Vista del Pico de Orizaba, donde se ubica el Centro Misionero | |
 |
entonces joven seminarista, que años después fundaría la congregación de
la Legión de Cristo. México atravesaba un período de dura
persecución religiosa, la llamada «guerra cristera». Narra el P. Maciel:
«Fuimos doce horas a caballo, y al atardecer llegamos. Durante
esos días tenían la fiesta de su patrono, San Isidro,
serían unas doscientas personas, que se reunían de todos los
alrededores. Como no había Santísimo tuve que ir buscando al
sitio más cercano llamado La Ciénega. Estaba oscureciendo, había que
cruzar unas barrancas en las que tenían que bajar del
caballo y de subida montaba a ratitos y otros a
pie... Llegué ahí pedí el Santísimo Sacramento. Guardé la cajita
de la Eucaristía y la ligué con una cuerda, luego
envolví la cajita en un papel y la até como
un paquete, y ahí vamos de regreso» Desde hace siete
años los Legionarios de Cristo con muchachos de Juventud Misionera
|
|  | |
| Mons. Rafael Guízar y Valencia, Obispo de Veracruz durante los años de la persecución religiosa en México. | |
 |
hacen misiones humanitarias y de evangelización en los pueblos de
la zona: Chilapa, La Perla, Mariano Escobedo, Tuzantla, Xometla, La
Ciénega, etc.
Ante las grandes necesidades de la población se
decidió crear un Centro Misionero y dispensario médico. Así nació,
en una sede provisional, el Centro Misionero Rafael Guízar y
Valencia, que busca ser una respuesta eficaz a las necesidades
más apremiantes de las comunidades rurales establecidas en las faldas
del Pico de Orizaba. El Centro inaugurará su sede definitiva
la próxima primavera.
El Centro Misionero tiene por objetivo, según
declaraciones de su director, mejorar el nivel de vida de
aquellas comunidades de escasos recursos que viven de forma muy
precaria y a veces en condiciones infrahumanas a causa de
la extrema pobreza. «Buscamos ante todo la superación de estas
familias por medio de una formación integral para su propio
bienestar y el de la comunidad en general». Para conseguir
este fin, el Centro Misionero promueve misiones humanitarias y de
evangelización, cursos de superación personal, higiene, primeros auxilios, talleres de
artes y oficios para jóvenes, así como programas de alfabetización
y asesoría en nuevas técnicas de cultivo de la tierra.
Para más información sobre el Centro Misionero Rafael Guízar y
Valencia, consulte en regnumchristi.org/centromisionero