|
|  | |
| El apostolado de la Virgen Peregrina de la Familia tiene entre su ideario el dar testimonio del amor cristiano. | |
 |
México, 13 de febrero de 2007. Presentamos a continuación un
testimonio que nos enviaron al buzón de la página web
RegnumChristi.org. Una madre de familia que tomó conciencia del grave
error de confiar en limpias, lecturas del tarot, predicciones del
futuro, etc.
****
He pensando mucho la forma de escribir este
testimonio, con el deseo de ayudar a todas aquellas personas
que se encuentren en la misma situación que estuve yo.
Quiero
empezar dando gracias a Dios por rescatarme del camino equivocado
por el que estaba llevando la vida de mi hijo
de 7 años y la mía propia.
1. El error de origen
y el peligro.
Yo tenía una gran falta de seguridad en
mí misma y era muy influenciable a pesar de estar
preparada profesionalmente y de haber crecido en una familia con
principios y valores. Yo permitía que todas las personas que
estaban cerca de mí opinaran acerca de lo que tenía
que hacer, y casi, casi decir. Y esta falta de
seguridad, la falta de credibilidad en mi propio potencial y
la ausencia de Dios dentro de mi corazón me llevaron
a buscar respuestas equivocadas al gran vacío de mi vida:
empecé a adentrarme en el camino del engaño… Lugares donde
me ‘predijeran’ el futuro, lectura del café y de las
cartas, tarot, etc.
Como en un principio todo lo que me
decían resultaba muy certero, me fui involucrando más y más.
Empecé a gastar mi dinero a manos llenas y a
endeudarme en cantidades muy fuertes para poder seguir acudiendo a
todas estas personas. Todo supuestamente para encontrar ‘la fortuna’ en
el amor, el trabajo, y contra el mal ‘que la
gente me deseaba’. Pero poco a poco empecé a hundirme
y a no encontrar salida. Perdí mi trabajo, no podía
tener una pareja estable, falleció mi hermano a quien más
quería, debía muchísimo dinero, etc.
Lo que me hizo reaccionar fue
la última “limpia” que me hicieron, en que me dieron
una playera, le pusieron pólvora, la amarraron, y después le
pusieron alcohol y thinner; y me dijeron que tenía que
prenderla en un lugar donde nadie me viera. Con esta
‘preparación’, la metí en la cajuela de mi coche y
me fui a buscar dónde hacer lo que me habían
indicado. En el momento en que encontré un lugar abandonado
para prender fuego a la camiseta con la pólvora me
di cuenta de que tenía en mi propio carro una
bomba y que con ello había puesto en peligro lo
más valioso de mi vida: a mi propio hijo.
2. A través
de una verdadera amiga, me encontré con Dios.
Me quedé toda
la noche pensando cómo a pesar de ser una persona
con tantos estudios, todo eso no me había servido de
nada para no dejarme envolver por todo tipo de charlatanes
que lucran con la gente incauta como yo. Hablé con
una amiga para pedirle que me llevara con ella a
su grupo de oración pues verdaderamente necesitaba encontrar a Dios.
Esto coincidió con que en la escuela de mi hijo
me dieron a conocer el apostolado de la Virgen Peregrina de la Familia. Yo asistí ‘por no dejar’
y por el deseo de intentar conducirme por el camino
correcto dentro de mi religión aunque sin saber al 100
% cómo debía hacerlo. Lo único que tenía muy claro
era que si no dejaba por completo el camino que
había tomado, mi hijo acabaría por hacer lo mismo y
por poner su fe en mensajeros del demonio en vez
de creer en el amor de Dios.
A partir de aquí,
todo se fue dando para encontrar a Dios dentro de
mí y por primera vez en mi vida creer que
Él no solo existe sino que no me había abandonado.
En
el grupo de mi amiga, leían un libro del Señor
de la Misericordia a través del cual Dios me mandó
un mensaje que me impactó profundamente y cambió mi manera
de creer. Decía el texto: “Yo mismo dirijo tu vida
y dispongo todo de manera que seas para mí una
ofrenda continua y hagas siempre mi voluntad…conozco tus posibilidades…Tengo en
ti mi complacencia como una hostia viva. No te espantes
de nada…YO ESTOY CONTIGO”.
3. Ayudando a otros a no cometer el
mismo error.
A raíz de esta experiencia y la paz interior
que he adquirido desde que estoy cerca de Dios, he
enfocado mi esfuerzo a ayudar a la gente para que
se retire de los caminos falsos que nos presenta la
vida.
Tengo facilidad de palabra, misma que utilicé para convencer a
mis amistades y conocidos de leerse el café, las cartas,
las limpias, etc.; así que esa misma habilidad la estoy
utilizando ahora para decirles que estuve equivocada por muchos años;
que me he confesado y me he encontrado con mi
Dios que está conmigo y me ayuda ‘sin cobrarme ni
cinco centavos’.
También sé ahora que si las cosas me pasan
es porque tengo que aprender algo de ellas y no
porque alguien me este haciendo un maleficio. Estoy encaminando mis
esfuerzos a ser ‘pescadora de personas’ para ayudarles dentro de
mis posibilidades y que tomen de mi testimonio lo que
les pueda servir.
Gracias, Dios, porque no nos has abandonado, ni
a mi hijo ni a mí; y a pesar de
que no te veía, tú siempre estuviste a mi lado
en cada paso de mi vida.
Cony C.