Tengo 20 años en el Movimiento Regnum Christi. Durante 13
años y hasta ahora he sido responsable de un equipo
de personas. Este apostolado me hace muy feliz, aunque creo
que hay personas que lo harían mucho mejor que yo.
Comencé
tomando un curso de adolescencia, pues en ese momento yo
tenía tres adolescentes y un chiquito de dos años. El
segundo de mis hijos llevaba una adolescencia muy difícil. No
sabía qué hacer con él. Yo comencé a ser ama
de casa a partir del día que me casé, pues
antes sólo había estudiado y trabajado como maestra normalista. Siempre
estuve al cuidado de la casa y de mis hijos.
Cuando me invitaron a una plática espiritual dije que no
podía asistir, porque tenía que cuidar tres niños de colegio
y uno chiquito en casa, pero al final accedí, sabiendo
que me haría mucho provecho. Después me invitaron a hacer
trabajo apostólico una mañana a la semana y acepté. Así
fue como unos meses después me incorporé al Movimiento Regnum
Christi.
Lo que yo no sabía en ese momento es
que Dios me estaba preparando para una prueba muy fuerte,
pues en 1982 mi tercer hijo, Claudio, murió en un
accidente de carretera. Ante este hecho, me di cuenta de
que sólo Cristo era mi fortaleza: "todo lo puedo en
Aquel que me conforta". A partir de entonces he pasado
por momentos muy difíciles: quebró el negocio de mi
marido en el que llevaba 40 años, se quedó sin
trabajo, nos embargaron todo y nos quedamos sin dinero; además
le dio un infarto. Ahora también yo me encuentro enferma,
en fin... Sin embargo, quiero terminar este testimonio diciendo que
gracias a Dios y por medio del Movimiento Regnum Christi
conservo mi fe y tengo confianza en Dios, pues Él
siempre es mi fortaleza.