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¿Qué han hecho ustedes para que todos sus hijos busquen seguir a Cristo?
ALEMANIA | APOSTOLADO | TESTIMONIOS
Testimonio de la familia Heereman en la clausura del Año Sacerdotal.

El Sr. Heereman comparte su testimonio ante los 15.000 sacerdotes reunidos en la Plaza de San Pedro, durante las vigilia de oración de la clausura del Año Sacerdotal.
El Sr. Heereman comparte su testimonio ante los 15.000 sacerdotes reunidos en la Plaza de San Pedro, durante las vigilia de oración de la clausura del Año Sacerdotal.

Presentamos el testimonio ofrecido por el matrimonio alemán Heereman durante la vigilia de oración con el Santo Padre en la Plaza de San Pedro de Roma, el pasado 10 de junio, con motivo de la clausura del Año Sacerdotal. Esta familia tiene todas las realidades de la vida cristiana en sus seis hijos: un sacerdote, un religioso, una virgen consagrada, dos casados y una célibe. El sacerdote es el P. Sylvester Heereman, L.C., director territorial de la Legión de Cristo y del Regnum Christi del territorio de Alemania, y el religioso es el H. Vincenz Heereman, L.C.

*****

Sr. Heereman: Eminencias, Excelencias, Reverendísimos Padres, queridos hermanos y hermanas en Jesucristo: Las personas a menudo nos preguntan: «¿Qué han hecho ustedes para que todos sus hijos busquen seguir a Cristo?». Tenemos que admitir que no conocemos la receta. Fue mi madre quien, cuando yo tenía 19 años, me envió, a pesar de mi fuerte resistencia, a una peregrinación con la Orden de Malta a Nuestra Señora de Lourdes. Esto influyó de manera decisiva en mi posterior vida espiritual y profesional.

Sra. Heereman: El hecho de que yo eligiera estudiar teología no se debió a mi fe, sino a las dudas sobre mi fe. Pensé que estudiar teología me ayudaría a verificar la credibilidad de nuestra fe cristiana. Pero en esto me equivoqué: no fueron los estudios los que hicieron de mí una cristiana convencida, sino el ejemplo de mi padre, quien en su lecho de muerte, a los 47 años de edad y con la ayuda de un sacerdote franciscano, se acercó a la muerte con una relación profunda y confiada con Dios, con confianza; incluso me atrevería a decir que lo hizo con alegría.

Sr. Heereman: Nos casamos muy jóvenes y este mismo sacerdote franciscano nos llenó de entusiasmo por nuestra fe.

Sra. Heereman: Era natural para nuestros hijos expresar sus preguntas, sus dudas y sus críticas. Misa dominical, oración antes de la comida y oraciones antes de acostarse, eran nuestras prácticas normales como familia.

Sr. Heereman: Un día, nuestro hijo mayor se acercó e insistió en que dejáramos a un lado el periódico. Tenía que decirnos algo importante.

Sra. Heereman: Estaba tan serio que era totalmente evidente para mí que o quería ingresar a la vida religiosa, o ahora va a tener un hijo. No había evidencia a favor de ninguna de las dos teorías; gracias a Dios, se trataba de su vocación al sacerdocio lo que nos quería comunicar.

Sr. Heereman: Cuando le comentó esto a su hermanito de nueve años, él le dijo lacónicamente: «¡Copión, yo siempre quise ser sacerdote!». Hoy, él también está en formación de camino al sacerdocio.

Sra. Heereman: Nuestra hija mayor sintió el llamado a la vida consagrada después de haber terminado su carrera de derecho, y actualmente está terminando sus estudios de teología en Roma. Dos de nuestros hijos están casados; junto con sus trabajos y carreras, han iniciado y desarrollado un proyecto misionero y humanitario a favor de niños y jóvenes
La familia Heereman testimonia todas las realidades de la vida cristiana. A la derecha aparece el P. Sylvester Heereman, L.C., director territorial de Alemania, y a la izquierda, el H. Vincenz Heereman, L.C.
La familia Heereman testimonia todas las realidades de la vida cristiana. A la derecha aparece el P. Sylvester Heereman, L.C., director territorial de Alemania, y a la izquierda, el H. Vincenz Heereman, L.C.
con discapacidades mentales en Líbano. Nuestra hija menor acaba de pasar siete meses en Líbano trabajando en este proyecto, y acaba de retomar sus estudios de latín y teología. Y tenemos tres nietos maravillosos, dos de los cuales están aquí esta noche.

Sr. Heereman: ¿Cómo lo manejamos? Siempre que los hijos hacían una pregunta, recibían una respuesta detallada sobre la fe y el lugar de un cristiano en la política y en la sociedad.

Sra. Heereman: No creo que las respuestas hayan sido tan decisivas como lo era el año litúrgico que guiaba nuestra vida familiar. El Adviento, la Cuaresma y los demás periodos del año tenían su propio carácter.

Sr. Heereman: Cuando tenía doce años, un sacerdote nos dijo en la escuela que deberíamos rezar por nuestra futura esposa. Comencé a hacerlo, y al final mi respuesta fue respondida a la perfección. Así que mi fe en la oración se fortaleció, y después creció en mi corazón el deseo de que uno de mis hijos se hiciera sacerdote. Y comencé a orar: «Señor, estos son tus hijos. Haz con ellos lo que te plazca. Llámalos a seguir a tu hijo como sacerdotes o laicos, casados o célibes, y de una o de otra manera, los ha llamado a todos». Pienso que en nuestro caso, la mamá fue decisiva y puedo probarlo: de seis hijos, cuatro han escogido estudiar teología y filosofía, como su mamá, mientras que sólo uno ha tomado una carrera secular como la de su papá. Así que, queridos futuros papás, si quieren que sus hijos sean cristianos vibrantes y convencidos, elijan bien a sus esposas. Si bien, no hace falta que sea una teóloga.

Sra. Heereman: Mi contraprueba es ésta: cuando nuestro hijo mayor tenía doce años, un día reflexionaba sobre los papeles complementarios de su papá y de su mamá, y resumió así sus reflexiones: «Mamá, tú nos dices en teoría como deberían hacerse las cosas, y luego nosotros vemos si papá actúa según la teoría». Así que, queridas futuras madres, si quieren que sus hijos sean cristianos vibrantes y convencidos, tengan cuidado de con quién se casan, y si quieren tener nietos un día, cuídense de las oraciones de su esposo: no vaya a ser que seis de los seis opten por la vida consagrada.

Sr. Heereman: Así que, a fin de cuentas, como ya lo saben, es una vocación maravillosa.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2010-06-30


 

 


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