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"Ser madre de un sacerdote"
ESPAÑA | APOSTOLADO | TESTIMONIOS
Quiero ser sincera y reconocer que no fue fácil para mí vivir sin él en casa. Era él pequeño de tres hermanos, muy alegre, travieso e inquieto, por lo que su ausencia se notaba mucho.

P.Amo - familia
La madre del P. Ángel Amo, L.C., recibiendo la comunión de manos de su hijo
Soy la madre del P. Ángel Amo Arturo, L.C. Hace pocos meses que mi hijo se ordenó sacerdote y aún siento una gran emoción dentro de mi corazón. Sin duda, es lo más grande que le puede suceder a una madre. En nuestra vida tenemos momentos importantísimos, como el nacimiento de un hijo, su boda, su fin de carrera, pero nada es comparable a la grandiosidad de ver a tu hijo en el altar consagrando el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es como si algo dentro de ti fuese a estallar de emoción al ser consciente de lo que Dios ha hecho con tu propio hijo y cómo esa gracia recae sobre toda la familia. Quiero ser sincera
P. Amo con su familia
El P. Ángel Amo, L.C., con su familia después de su primera Misa
y reconocer que no fue fácil para mí vivir sin él en casa. Era él pequeño de tres hermanos, muy alegre, travieso e inquieto, por lo que su ausencia se notaba mucho. No fue fácil, y derramé muchas lágrimas que ahora, cuando profundizo en el recuerdo de aquella época, pienso que fueron regando el terreno para que su vocación fructificase. Poco a poco, y al verlo a él tan contento, tan seguro, fui entrando de mejor grado en esa dinámica de amor, renuncia, donación, y comencé a darme cuenta de que yo tenía que colaborar en la vocación de mi hijo. En primer lugar, no podía ser obstáculo, sino por el contrario, tenía que animarlo, ilusionarme con él y, sobre todo, rezar muchísimo para que el Señor le hiciese ver su rostro y así se sintiese fuerte y seguro en la elección que había tomado; que, si al principio me la cuestionaba, después se fueron disipando mis dudas y comencé a sentir que mi hijo era un privilegiado, porque Dios nuestro Señor le había elegido para ser su sacerdote, que contaba con él para hacer el bien por donde quiera que pase, y, créanme, esto vivido desde la fe es muy grande, una mezcla de gozo y responsabilidad que sin poder evitarlo siento y vivo como algo muy mío.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2002-11-05


 


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