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| Carolina rodeada de niños a quienes les llevó un mensaje de esperanza y caridad. | |
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Mi nombre es Carolina Hernandez, tengo 14 años y soy
de Medellín-Colombia.
Cuando me invitaron a ser colaboradora del ECYD,
acepté con agrado aunque pensando más en viajar y en
conocer niñas de diferentes lugares que en tener una experiencia
de Cristo, ayudar a las almas y entregar mi verano
para hacer algo por los demás. Después, en el cursillo
de colaboradoras comprendí de verdad lo que era el ser
una colaboradora del ECYD, que era dar mi verano para
lo que Cristo quisiera de mí, para lo que Él
quisiera que le ayudara.
Cuando llegué a la ciudad de Guadalajara
(México), donde me tocó pasar el verano, me integré de
inmediato con las otras colaboradoras con quienes hice una gran
amistad desde el principio.
Tuvimos varios apostolados como ayudar en el
Colegio Mano Amiga, en campamentos, visitas a hospitales, misiones,
trabajo en colegios y muchos otros.
Aprendí mucho de cada apostolado
y de cada alma que tuve la oportunidad de conocer.
Aprendí a valorar todo lo que tengo y ser muy
responsable y fiel con mis cosas y con mis compromisos,
pues, nos daban responsabilidades y confiaban en nosotras. También pude
lograr lo que verdaderamente iba a hacer, que era encontrarme
con Cristo, conocerlo mejor y así amarlo más y verlo
como lo que es, un amigo incondicional al que le
cuento todo, le puedo pedir lo que sea y siempre
me va a ayudar.
Además de esto me queda una amistad
fuerte y profunda con las demás colaboradoras que sé puede
durar para siempre. Esta ha sido la mejor experiencia de
mi vida. Me ha enriquecido muchísimo y no la cambiaria
por nada.