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El Señor actúa cuando menos lo esperamos
| APOSTOLADO | TESTIMONIOS
Maura González narra cómo conoció el Regnum Christi, y el gran favor que el Señor le concedió por medio de algunos de sus miembros

Maura González
Maura tiene 18 años y vive en Cancún (México)
Mi nombre es Maura González y vivo en Cancún, México. Mi historia es corta, pero muy «directa», diría yo.

El año pasado entré al área de diseño gráfico en la preparatoria, donde conocí a 2 muchachas que me llamaron la atención, porque a pesar de lo difícil que era el trato con los compañeros de clase, ellas siempre estaban alegres y dispuestas a ayudar a los demás. A mediados de curso, por otras razones personales, rompí con mi novio, que para mí era lo «máximo». Comencé a salir con estas dos muchachas; me invitaron a varias actividades y reuniones del Regnum Christi. Yo ya tenía alguna idea de lo que era el movimiento Regnum Christi, pues mis papás habían pertenecido a él. Un día decidí acudir, y me di cuenta de que realmente había un sentido en la vida, que no se desvanece todo en el sin sentido.

Se acercaba Semana Santa y decidí ir con mis amigas a las Megamisiones de evangelización. Ahí mi vida dio un giro al ver que las personas te dan todo, hasta lo que no tienen. Yo tenía muchos problemas con mi hermana, pues compartimos muchas cosas, y con tal de que ella no utilizara mis cosas prefería no pedirle las suyas. Dios fue entrando en mi corazón, y poco a poco fue ayudándome a desprenderme de las cosas materiales, como puede ser la ropa que uso.

Unos días después de regresar de misiones, mis papás me llevaron a Mérida. Llevaba varios meses con un bultito en la mandíbula; creíamos que sería algún problema sencillo con la muela del juicio, pero... En Mérida me realizaron unas pruebas y vieron que lo que tenía era un tumor que había afectado ya la mitad de mi mandíbula y la había descalcificado casi por completo. Me sacaron muestras del hueso, que se veía comido, como si fuera una esponja. Me dijeron que debían operarme lo más pronto posible para reforzar la mandíbula con titanio, pues cualquier pequeño golpe podría fracturarla. Regresamos a Cancún; me fui directamente a la Hora Eucarística, sin saber que de ahí saldría curada de este tumor.

Quiero agradecer a todas aquellas personas que hicieron oración y sacrificios para que el Señor me concediera este «milagrito», muy especialmente a las colaboradoras Diana, Paola y Pili, así como a los miembros del Regnum Christi.


        Maura González
        18 años
        Cancún, México


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2004-01-22


 

 


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