¿Qué
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| Megamisión 2001 | |
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hiciste en Semana Santa? Me preguntan mis amigos y
conocidos. Ellos se fueron a la playa, campamento o se
quedaron a disfrutar del club deportivo y en las noches
a las discos o festivales taurinos. ¿Pero realmente eso es
lo que significa la Semana Santa? No; realmente no significa
eso. Déjenme que les cuente cómo pasé una semana completa
haciendo misiones.
Cuando llegué a mi bella ciudad de Aguascalientes,
me encontré que ya había comenzado la feria y todos
mis amigos me hablaban por teléfono para invitarme a salir
con ellos y preguntarme dónde anduve en Semana Santa. Les
dije que me había ido de Megamisiones a Veracruz, a
predicar la palabra de Dios y llevarles una esperanza a
las personas que viven en aquellos pueblos. Estuve en una
comunidad preciosa y sus habitantes eran unas personas increíbles.
Les platiqué
que no fue tan fácil y significó un gran sacrificio
para mí. Pero que fue una experiencia increíble donde me
tocó estar con muchos jóvenes de varias partes de México,
República del Salvador y de Estados Unidos; donde encontré unos
compañeros y amigos estupendos. Todos son unos tipazos y me
traje algo de ellos conmigo, su alegría, compañerismo, sinceridad, humildad,
compromiso, responsabilidad y amistad.
En un principio batallamos para integrarnos, pues
no nos conocíamos y todos éramos diferentes, algunos eran tímidos,
otros extrovertidos, algunos fresas, etc. Pero aprendimos a convivir y
complementarnos como equipo de misioneros, donde nuestras debilidades se convirtieron
en fortalezas y todos sabíamos que íbamos con la misma
misión.
Entonces mis amigos me empezaron a decir que era un
mocho y hermano de la caridad... Sólo pocos me felicitaron
y me comentaron que les hubiera gustado ir a vivir
una experiencia así. Les platiqué de la experiencia de ir
a visitar las casas de las personas que viven en
una comunidad, platicar con ellos y dejar que Dios se
valga de ti como un medio para hacerles llegar su
palabra y su invitación a reconciliarse con Él por medio
de sus sacramentos. Dar catecismo a los niños, dar pláticas
sobre valores y moralidad a los jóvenes y a los
adultos sobre la paternidad, educación de los hijos, el compromiso
ante Dios por el buen ejemplo con sus hijos.
También me
tocó ir a visitar a los presos, llevarles una esperanza,
hacerlos sentir que no están solos. Jugamos con ellos fútbol,
les hicimos una obra de teatro y rezamos con ellos.
Fue algo que me ayudó a valorar la libertad y
darle gracias a Dios que tengo todas mis facultades físicas,
que no soy prisionero de una enfermedad o de una
prisión.
Puedo platicarles horas de mis aventuras en las misiones, pero
no lo leerían y no tendría caso que lo hiciera.
Sólo les dejo que reflexionen un rato con los siguientes
párrafos:
"Dios nos quiso tanto que murió por nosotros y se
entregó por mí. Y yo no soy capaz de darle
mi tiempo y renunciar a las cosas terrenas".
Sólo hay algo
seguro en la vida: vamos a morir algún día. Pobre
de mí si llego al Juicio Final con las manos
vacías... Jesús me va a preguntar qué hice por mi
prójimo, mis padres, mis amigos, mi juventud, los ancianos, los
niños de la calle... Después me preguntará qué hice por
propagar su palabra y sus enseñanzas... Me preguntará si soy
digno de estar con Él... Cuando me necesitó... Me aparté...
Después
de las Megamisiones soy consciente que tengo que comportarme como
hijo de Dios, tener en cuenta que "El ejemplo arrastra".
No te digo que voy a renunciar a todo, soy
un ser humano igual que tú y trataré de pensarlo
dos veces antes de hacer cualquier cosa y pedirle ayuda
a Dios para poder discernir entre lo bueno y lo
malo. Saber si es bueno para mí y mi salvación.
Gabriel
Dávila de la Torre
Aguascalientes, México