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Lo mejor que me puede pasar
BRASIL | APOSTOLADO | TESTIMONIOS
«Si estar con Cristo es lo mejor que puede acontecer, mejor es ser también un instrumento de salvación para tantas almas»

Megamision  2003 Tabasco
Me llamo Aline Bresolin, tengo 21 años y soy brasileña. Conocí Juventud Misionera en 1997, cuando tuve muchas ganas de participar en misiones de evangelización, pero como tenía apenas 14 años no me fue posible. Posteriormente en el año 2000 tuve oportunidad de ir de misiones a un pueblo con otras 70 chicas. Fue una experiencia inolvidable ver a aquellas personas que necesitaban de un testimonio que las llevase otra vez a Dios, y ver cómo para ellas, nosotras, por el hecho de ser misioneras, estábamos representando a Cristo y a la Iglesia.

Cuando entré a la universidad, me alejé mucho de Dios y de la Iglesia, me cuestionaba mucho sobre mi fe. Siempre me preguntaba: ¿Por qué estudio? ¿Por qué estoy en este mundo?¿Solamente para morir un día? Estaba muy triste y deprimida. En un encuentro de jóvenes católicos me di cuenta de que me faltaba Dios. Empecé a buscarlo, deseaba regresar a la Iglesia, quería hacer algo eficaz, que fuera digno de Cristo, quería ser auténtica.

Fue entonces cuando me encontré con el Movimiento Regnum Christi, el cual me ayudó a cumplir mi propósito. En la semana Santa de 2002 fui de misiones y percibí que Cristo merecía una respuesta definitiva y que necesitaba de mi ayuda para sacar de las tinieblas a tanta almas que, como yo en otro tiempo, ahora estaban lejos de la Iglesia y de Dios. Meses después decidí entregar un año de mi vida a Cristo trabajando por la Iglesia a través de este Movimiento.

Mi preocupación fue mi novio, tenía miedo de que cuando yo me fuera él no perseverase en la Iglesia. Dios escuchó mis oraciones y mi novio, de repente, decidió ir de misiones en la Semana Santa de 2003. Volvió cambiado, con un fervor muy grande, amando más a Dios, a la Iglesia y al Papa y comprendiendo la misión que Dios me pedía. Actualmente él ayuda a Juventud misionera en mi ciudad.

Y me tocó trabajar en Juventud Misionera en la Ciudad de México, el apostolado que revolucionó mi vida y la continúa revolucionando. Lo que se puede alcanzar con las misiones es mucho más de lo que podemos imaginar y nunca podremos saber cuántos frutos existirán, tanto para los misioneros como para los misionados. Si estar con Cristo es lo mejor que puede acontecer, mejor es ser también un instrumento de salvación para tantas almas.

        Aline Bresolin
        Juventud Femenina
        Brasil


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2004-02-12


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