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Diseño divino
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Testimonio vocacional del P. Gregory Usselmann, L.C.

P. Gregory Usselmann, L.C.
P. Gregory Usselmann, L.C.


“Espero en el Señor, confío en su palabra; en Él hay misericordia y plenitud de redención”. Este verso del salmo 130 tiene especial significado para uno que ha experimentado el llamado del Maestro a la orilla del lago. Mi vocación comenzó antes de que yo mismo la percibiera, y probablemente antes de que yo existiera. El actuar de la providencia de Dios en mi vida fue un diseño que descubrí hace veinte años, y es diseño del amor de Dios que vale la pena contar.


Historia familiar


Mi papá es un hombre trabajador y reservado, de profundas convicciones religiosas, de la parte rural de Illinois de ascendencia alemana (se nota en mi apellido). Su cercanía, motivación y firme ejemplo influenciaron positivamente mis años de infancia, dándome una formación inicial de la que siempre estaré agradecido. Mi mamá es inmigrante italiana de herencia croata. Profundamente piadosa, muy enérgica al vivir su vocación de madre y la responsable de la atmósfera ricamente religiosa de nuestra casa. Esta primera catequesis cultivó mi alma para estar abierta a imitar a los santos, apreciar la misa, rezar el rosario. Ésta fue la tierra fértil donde nació mi vocación. Tengo tres hermanas mayores, y cada una jugó un papel importante en mi formación, a veces activamente, y otras veces dando simplemente balance a la atención desproporcionada que el miembro más joven de la familia podría recibir.


Al inicio


Percibí las primeras pistas de una vocación sacerdotal cuando tenía alrededor de diez años. Era una simple afinidad con las cosas que hacían los sacerdotes: llevar gente a Dios, y esto era seguramente algo grande. El ambiente de mi familia, donde todos entendíamos que la meta era ser santos, ciertamente ayudó mucho a cultivar esta afinidad. También hubo otros elementos: el testimonio de dedicación de sacerdotes diocesanos que conocía, así como las vidas de los santos misioneros que conocí muy bien –gracias a las atractivas publicaciones de este tipo de las librerías Paulinas– y, finalmente, las visitas a algunos sacerdotes y religiosos de los Legionarios de Cristo en mi casa, en San Luis, Missouri, en los Estados Unidos.


P. Gregory Usselmann, L.C.
Siempre quise graduarme de la academia de la Fuerza Aérea como mi cuñado, y convertirme en piloto. Naturalmente la afinidad con el sacerdocio tenía que competir con estos planes. Comencé a buscar formas de reconciliar los dos: ¿qué tal un capellán piloto? Cuando me di cuenta de que mi vista no cumplía los requisitos necesarios para ser admitido para ser piloto, los aviones perdieron influencia sobre mí. Gracias a la motivación que me dio el P. Kermit Syren, L.C., fui en agosto de 1991 a un cursillo de verano en el seminario menor de los Legionarios de Cristo en New Hampshire. Fue amor a primera vista: el ambiente era alegre y me proporcionaba precisamente el reto espiritual y humano que estaba buscando. Tardé varios años en darme cuenta de que cada experiencia de este verano jugó una parte especial en acercarme a la decisión de seguir a Dios: sobre todo las Montañas Blancas, donde se sitúa el seminario, un contraste con la tierra llana de mi estado natal (“Si es emocionante escalar las Montañas Blancas ¿cómo será esquiarlas?” me decía a mí mismo). Ésta fue la gota que derramó el vaso, para decidir: tenía doce años.


Pero el plan de Dios para mí se tardaría un poco más. Comenté a mi familia mi decisión de entrar en el seminario menor y no les pareció bien. Eran cinco contra uno: dos papás y tres hermanas. Tuve que ceder. Las cosas cambiaron cuando en grado octavo cambié de escuela a una fundada por los Legionarios de Cristo en mi pueblo natal, Gateway Academy. Era su primera generación. La experiencia significó mucho para mí. El culmen fue la peregrinación de pascua al noviciado de los Legionarios de Cristo en Cheshire, y al seminario menor en New Hampshire, que yo ya conocía. Mis intereses despertaron de nuevo. Apenas llegando vi a todos mis amigos del verano pasado –ahora vistiendo el característico uniforme de suéter rojo. Las cosas no podían quedarse así: ellos ya estaban de camino al sacerdocio y yo no, y habían pasado sólo cuatro meses desde el verano.


El verano de 1993 pasó, hice el cursillo de discernimiento vocacional ese verano también. Fue un mes largo que pasó como si fuera sólo una semana. Al final mi papá me dijo que mi equipo de fútbol local, con el cual había entrenado y jugado los pasados 8 años, había ganado el torneo regional mientras yo no estaba. Estas noticias me causaron un sentimiento de arrepentimiento, y tardé en reconocer esta pista de Dios, que tenía que dejar todo atrás: la escuela apostólica tendría que tomar el primer lugar o ningún lugar. El momento que realmente estaba esperando era el comienzo del año escolar: me veía vistiendo el deseado suéter rojo de los seminaristas. Este parte aguas en mi vida llegó el 3 de septiembre y estaba muy emocionado. A pesar de que este sentimiento de emoción se borró con el tiempo, mi deseo de lograr el ideal y la misión de un legionario de Cristo se enraizó en mí.


Madurando el llamado


Desde entonces, todo ha sido una historia de la gracia constante de Dios, de su mano amorosa guiando mi vida, mediada por la Santísima Virgen María. Aunque esto significó aprobar el curso de latín –que tanto me costó mi primer año–, o ser aceptado a la profesión de votos al final del noviciado, o poder ser ordenado sacerdote de Cristo. He aprendido que es el Señor quien escoge a quien Él quiere. El llamado es esencialmente, por así decir, problema de Dios, siempre que haya colaboración con su diseño. Estoy eternamente endeudado con Él, por su presencia en mi vida y por haberme elegido para ser un alma consagrada a Él. Mi profunda gratitud se extiende en especial a mis superiores, que son instrumentos de Dios, mirando atrás, a los días y noches de sus sacrificios, preocupados por mi formación. Hoy puedo dar testimonio de sus esfuerzos para poder ser el sacerdote que soy.


EL P. GREGORY USSELMANN nació el 16 de enero de 1979 en San Luis, Missouri (Estados Unidos). Completó su escuela primaria en 1993, siendo miembro de la generación fundacional de la Academia Gateway. Comenzó la preparatoria ese mismo verano en la Escuela Apostólica de la Inmaculada Concepción, en New Hampshire, seminario menor de los Legionarios de Cristo. En 1996 ingresó al noviciado y terminó sus estudios de humanidades en Cheshire (Estados Unidos). Trabajó como prefecto de estudios en la academia Oaklawn en Wisconsin (Estados Unidos) y más tarde en los seminarios menores de la Legión de Cristo en California y Canadá. Es licenciado en filosofía y bachiller en teología por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma. Ha publicado varios artículos y realiza trabajo juvenil en el estado de Ohio (Estados Unidos).









Los testimonios vocacionales de los legionarios de Cristo que recibieron la ordenación sacerdotal en el año 2010 han sido publicados en el libro "Desde el corazón de Cristo".


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2010-12-23


 

 


 



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