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El Dios de los vivos.
2014-04-10 (Artículo)

Meditación diaria para toda la semana

Domingo Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado
No tengan miedo proclamar que Jesús ha resucitado.
2014-04-20
MÉXICO | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD
 


Oración preparatoria

¡Bendito seas Jesús! Creo en tu resurrección. Creo que estas aquí y ahora esperando a que sepa alejarme del ruido del mundo para buscar tener un encuentro íntimo contigo en esta oración. Te pido perdón por mis fallas y, humildemente, te pido me des la luz de tu Espíritu Santo.


Petición (gracia/fruto que se busca)

Cristo resucitado, permite que sepa vivir como Tú, siguiendo tus consejos evangélicos: pobreza, obediencia y castidad.

Texto base para entablar el diálogo con Dios  Juan 20, 1-9

Del santo Evangelio según san Mateo 28, 1-10

Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán’. Eso es todo”.

Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Palabra del Señor.

Meditación (profundización propuesta, si bien se sugiere sea algo personal)
No tengan miedo proclamar que Jesús ha resucitado.

«Las mujeres se encuentran con la novedad de Dios: Jesús ha resucitado, es el Viviente. Pero ante la tumba vacía y los dos hombres con vestidos resplandecientes, su primera reacción es de temor: estaban “con las caras mirando al suelo” – observa san Lucas –, no tenían ni siquiera valor para mirar. Pero al escuchar el anuncio de la Resurrección, la reciben con fe. Y los dos hombres con vestidos resplandecientes introducen un verbo fundamental: Recordad. “Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea... Y recordaron sus palabras”. Esto es la invitación a hacer memoria del encuentro con Jesús, de sus palabras, sus gestos, su vida; este recordar con amor la experiencia con el Maestro, es lo que hace que las mujeres superen todo temor y que lleven la proclamación de la Resurrección a los Apóstoles y a todos los otros. Hacer memoria de lo que Dios ha hecho por mí, por nosotros, hacer memoria del camino recorrido; y esto abre el corazón de par en par a la esperanza para el futuro. Aprendamos a hacer memoria de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas» (S.S. Francisco, 30 de marzo de 2013).

Diálogo con Cristo
Dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior, de lo que te haya dicho Dios.

Propósito (es mejor que surja del diálogo íntimo que se ha tenido con Cristo

Poner especial atención a la convivencia familiar, para que este día esté caracterizado por la alegría de la resurrección de Cristo.

«Con la resurrección de Cristo, la muerte y el mal han sido derrotados para siempre. De esta resurrección surge toda la esperanza y confianza del hombre en su camino de santidad»

(Cristo al centro, n. 738).



FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-04-20
Jesús es el «hoy» eterno de Dios.
2014-04-21
MÉXICO | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD

Oración preparatoria

¡Jesús ha resucitado! Ésta es la verdad más grande de mi fe y de toda mi existencia. Tú, Señor, estás conmigo, esperas que ahora haga a un lado mis actividades del mundo, mis preocupaciones, para tener un diálogo de amor contigo en la oración. Y yo anhelo también este momento.

Petición (gracia/fruto que se busca)

Señor, envía tu Espíritu Santo para que pueda tener la más hermosa de las experiencias. 

Texto base para entablar el diálogo con Dios 

Del santo Evangelio según san Mateo 28, 8-15

Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: «No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán».

Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: «Digan: “Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo”. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación».

Ellos tomaron dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.

Palabra del Señor.

Meditación (profundización propuesta, si bien se sugiere sea algo personal)
Jesús es el «hoy» eterno de Dios.

«Lo que era un simple gesto, algo hecho ciertamente por amor – el ir al sepulcro –, ahora se transforma en acontecimiento, en un evento que cambia verdaderamente la vida. Ya nada es como antes, no sólo en la vida de aquellas mujeres, sino también en nuestra vida y en nuestra historia de la humanidad. Jesús no está muerto, ha resucitado, es el Viviente. No es simplemente que haya vuelto a vivir, sino que es la vida misma, porque es el Hijo de Dios, que es el que vive. Jesús ya no es del pasado, sino que vive en el presente y está proyectado hacia el futuro, Jesús es el “hoy” eterno de Dios.

Así, la novedad de Dios se presenta ante los ojos de las mujeres, de los discípulos, de todos nosotros: la victoria sobre el pecado, sobre el mal, sobre la muerte, sobre todo lo que oprime la vida, y le da un rostro menos humano. Y este es un mensaje para mí, para ti, querida hermana y querido hermano. Cuántas veces tenemos necesidad de que el Amor nos diga: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? Los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienden a que nos encerremos en nosotros mismos, en la tristeza, en la amargura..., y es ahí donde está la muerte. No busquemos ahí a Aquel que vive. Acepta entonces que Jesús Resucitado entre en tu vida, acógelo como amigo, con confianza: ¡Él es la vida!

Si hasta ahora has estado lejos de él, da un pequeño paso: te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en él, ten la seguridad de que él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como él quiere» (S.S. Francisco, 30 de marzo de 2013).

Diálogo con Cristo
Dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior, de lo que te haya dicho Dios.

Propósito (es mejor que surja del diálogo íntimo que se ha tenido con Cristo

Revisar mis actitudes en la oración y analizar si platico con alguien que me escucha o, por el contario, tengo un monólogo egoísta.

«Trabaja con grande pureza de intención en todas tus actividades; haz de ellas una oración constante a Dios nuestro Señor»

(Cf. Cristo al centro, n. 1341).

FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-04-21
Las sorpresas de Dios.
2014-04-22
MÉXICO | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD

Oración preparatoria

Señor mío, permite que sepa encontrarte cuando te busque, y que en todas mis actividades me acuerde de ofrecértelas y hacerlas por amor a Ti y a los demás. En este momento, con un acto libre de mi voluntad, quiero entregarme completamente a Ti, sin temores ni reservas.

Petición (gracia/fruto que se busca)

Jesús resucitado, no permitas que las actividades diarias, ni las atracciones del mundo me distraigan de tu servicio.

Texto base para entablar el diálogo con Dios

Del santo Evangelio según san Juan 20, 11-18

El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: «¿Por qué estás llorando, mujer?». Ella les contestó: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto».

Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: «Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?». Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: «Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto». Jesús le dijo: «¡María!». Ella se volvió y exclamó: «¡Rabuní!», que en hebreo significa «maestro». Jesús le dijo: «Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: “Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios”».

María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.

Palabra del Señor.

Meditación (profundización propuesta, si bien se sugiere sea algo personal
Las sorpresas de Dios.

«En las mujeres permanecía el amor, y es el amor a Jesús lo que les impulsa a ir al sepulcro. Pero, a este punto, sucede algo totalmente inesperado, una vez más, que perturba sus corazones, trastorna sus programas y alterará su vida: ven corrida la piedra del sepulcro, se acercan, y no encuentran el cuerpo del Señor. Esto las deja perplejas, dudosas, llenas de preguntas: «¿Qué es lo que ocurre?», «¿qué sentido tiene todo esto?»

¿Acaso no nos pasa así también a nosotros cuando ocurre algo verdaderamente nuevo respecto a lo de todos los días? Nos quedamos parados, no lo entendemos, no sabemos cómo afrontarlo. A menudo, la novedad nos da miedo, también la novedad que Dios nos trae, la novedad que Dios nos pide. Somos como los apóstoles del Evangelio: muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades, pararnos ante una tumba, pensando en el difunto, que en definitiva sólo vive en el recuerdo de la historia, como los grandes personajes del pasado. Tenemos miedo de las sorpresas de Dios. Queridos hermanos y hermanas, en nuestra vida, tenemos miedo de las sorpresas de Dios. Él nos sorprende siempre. Dios es así» (S.S. Francisco, 30 de marzo de 2013).

Diálogo con Cristo
Dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior, de lo que te haya dicho Dios.

Propósito (es mejor que surja del diálogo íntimo que se ha tenido con Cristo

Ante las dificultades y frustraciones de este día, ejercitar mi fe y mi confianza en Cristo: no hay situación que Dios no pueda cambiar.

«Dios les irá deparando nuevas sorpresas en el camino de su entrega y de su vocación. El secreto de la perseverancia está en ser fieles ahora, en el momento presente, sin inquietarse por el futuro. Bástele a cada día su propio afán»

(Cristo al centro, n. 2308).



FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-04-22
El encuentro con Jesús.
2014-04-23
MÉXICO | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD

Oración preparatoria

Señor, como los discípulos de Emaús, dejo que el desaliento y las dificultades de la vida me hagan ver la santidad como una utopía. Permite que esta oración me haga crecer en la convicción de que Tú me acompañas siempre en el camino de la vida y estás siempre dispuesto a darme la gracia necesaria para alcanzar la santidad.

Petición (gracia/fruto que se busca)

Señor, soy débil, frágil, dame la gracia que abra mi entendimiento y mi corazón para poder esforzarme y alcanzar la santidad.

Texto base para entablar el diálogo con Dios

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: «¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?».

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?». Él les preguntó: «¿Qué cosa?». Ellos les respondieron: «Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron».

Entonces Jesús les dijo: «¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?». Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.


Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer». Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: «¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las escrituras!».

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once con sus compañeros, los cuales les dijeron: «De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón». Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

Meditación (profundización propuesta, si bien se sugiere sea algo personal)
El encuentro con Jesús.

«Cuando Jesús se acerca a los discípulos de Emaús y comparte su camino, escucha su lectura de la realidad, su desilusión y dialoga con ellos; justamente de esta manera reenciende en sus corazones la esperanza, abre nuevos horizontes que estaban ya presentes, pero que solamente el encuentro con el Resucitado permite reconocer. No tengan nunca miedo del encuentro, del diálogo […]

En el encuentro, el diálogo entre Jesús y los dos discípulos de Emaús, que reenciende la esperanza y renueva la esperanza y renueva el camino de su vida, lleva a compartir: lo reconocen al dividir el pan. Es el signo de la eucaristía, de Dios que se hace así cercano en Cristo de volverse presencia constante, al punto de compartir su propia vida. Y esto nos indica a todos, también a quien no cree, que es justamente en una solidaridad no dicha sino vivida que las relaciones pasan del considerar al otro como ´material humano´ o como ´número´ al considerarlo como persona» (S.S. Francisco, 22 de septiembre de 2013).

Diálogo con Cristo
Dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior, de lo que te haya dicho Dios.

Propósito (es mejor que surja del diálogo íntimo que se ha tenido con Cristo

Si hoy tengo un pensamiento negativo sobre una persona, oraré por ella y buscaré una cualidad que tenga para alabarle.

«Analicen sus tristezas, sus desalientos, sus dudas, y comprueben que éstas se han presentado el día que han amado poco»

(Cristo al centro, n. 23).



FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-04-23
La paz de Cristo.
2014-04-24
MÉXICO | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD

Oración preparatoria

Señor, en esta oración, Tú también vienes a mi corazón y me dices: «La paz esté contigo». ¡Cuántas cosas me roban a veces la paz que Tú me das! El ruido, la falta de vida interior, el activismo, la opinión de los demás, me hacen perder mi centro y el fin de mi vida. Dame una vez más ese don tan precioso de tu paz y de tu amor.

Petición (gracia/fruto que se busca)

Señor, no permitas que me desconcierten las tentaciones que me presenta el mundo, que no dude nunca en mi interior. Toca mi corazón y hazme un apóstol de tu amor.

Texto base para entablar el diálogo con Dios

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Ellos desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: «No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo». Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: «¿Tienen aquí algo de comer?». Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.

Después les dijo: «Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos».

Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: «Está escrito que el mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto».

Palabra del Señor.

Meditación (profundización propuesta, si bien se sugiere sea algo personal)
La paz de Cristo.

«¿Cuál es la paz que Francisco acogió y vivió y nos transmite? La de Cristo, que pasa a través del amor más grande, el de la Cruz. Es la paz que Jesús resucitado dio a los discípulos cuando se apareció en medio de ellos.

La paz franciscana no es un sentimiento almibarado. Por favor: ¡ese san Francisco no existe! Y ni siquiera es una especie de armonía panteísta con las energías del cosmos… Tampoco esto es franciscano, tampoco esto es franciscano, sino una idea que algunos han construido. La paz de san Francisco es la de Cristo, y la encuentra el que “carga” con su “yugo”, es decir su mandamiento: Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Y este yugo no se puede llevar con arrogancia, con presunción, con soberbia, sino sólo se puede llevar con mansedumbre y humildad de corazón.

Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: enséñanos a ser “instrumentos de la paz”, de la paz que tiene su fuente en Dios, la paz que nos ha traído el Señor Jesús» (S.S. Francisco, 4 de octubre de 2013).

Diálogo con Cristo
Dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior, de lo que te haya dicho Dios.

Propósito (es mejor que surja del diálogo íntimo que se ha tenido con Cristo

Tener hoy una actitud especialmente conciliadora en mi trato con los demás.

«No tengas miedo a estos momentos de noche. Confía y espera, pues el día no se retrasará, y el sol de la serenidad, del gozo y de la paz volverá a brillar en tu corazón, incluso con mayor fuerza y calor»

(Cristo al centro, n. 521).



FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-04-24
Confiar y echar las redes.
2014-04-25
MÉXICO | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD

Oración preparatoria

Jesús mío, dame la gracia de saber escuchar lo que hoy me quieres decir en esta oración para hacer que mi actividad sea como esa pesca maravillosa. Dame la sabiduría para alejar las distracciones  y así, en el silencio interior, experimentar tu presencia amorosa.

Petición (gracia/fruto que se busca)

Señor, suaviza mi corazón, hazlo dócil a tus inspiraciones.

Texto base para entablar el diálogo con Dios

Del santo Evangelio según san Juan 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Ellos le respondieron: «También nosotros vamos contigo». Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.

Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿han pescado algo?». Ellos contestaron: «No». Entonces él les dijo: «Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces». Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.

Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: «Es el Señor». Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se le había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.

Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar». Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: «Vengan a almorzar». Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres?», porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

Meditación (profundización propuesta, si bien se sugiere sea algo personal)
Confiar y echar las redes.

«Después del "escándalo" de la cruz habían regresado a su tierra y a su trabajo de pescadores, es decir, a las actividades que realizaban antes de encontrarse con Jesús. Habían vuelto a la vida anterior y esto da a entender el clima de dispersión y de extravío que reinaba en su comunidad. Para los discípulos era difícil comprender lo que había acontecido. Pero, cuando todo parecía acabado, nuevamente, como en el camino de Emaús, Jesús sale al encuentro de sus amigos.

Esta vez los encuentra en el mar, lugar que hace pensar en las dificultades y las tribulaciones de la vida; los encuentra al amanecer, después de un esfuerzo estéril que había durado toda la noche. Su red estaba vacía. En cierto modo, eso parece el balance de su experiencia con Jesús: lo habían conocido, habían estado con él y él les había prometido muchas cosas. Y, sin embargo, ahora se volvían a encontrar con la red vacía de peces. […] Normalmente los peces caen en la red durante la noche, cuando está oscuro, y no por la mañana, cuando el agua ya es transparente. Con todo, los discípulos se fiaron de Jesús y el resultado fue una pesca milagrosamente abundante, hasta el punto de que ya no lograban sacar la red por la gran cantidad de peces recogidos» (Benedicto XVI, 21 de abril de 2007).

Diálogo con Cristo
Dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior, de lo que te haya dicho Dios.

Propósito (es mejor que surja del diálogo íntimo que se ha tenido con Cristo

Hablar hoy a alguien sobre el amor de Cristo para ayudarle a encontrarse con Él.

«Escuchen aquellas palabras que Cristo dirigió a san Pedro: “Boga mar adentro y echad vuestras redes para la pesca”; y, con el alma pronta y rebosante de generosidad respondan: “¡En tu nombre, Señor, lanzaré las redes!” »

(Cristo al centro, n. 2307).



FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-04-25
La misión: orar y predicar.
2014-04-26
MÉXICO | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD

Oración preparatoria

Dios mío, ilumina mi oración para que sepa apreciar el valor que tiene para la edificación de mi felicidad, aquí y ahora y en la eternidad. Quiero olvidarme de mis problemas, de mis peticiones, para realmente confiar en tu amor providente y en tu inmensa misericordia.

Petición (gracia/fruto que se busca)

Señor, que todo suceso, circunstancia y acontecimiento del día de hoy, lo aproveche como una ocasión para alabarte y servirte.

Texto base para entablar el diálogo con Dios

Del santo Evangelio según san Marcos 16, 9-15

Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.

Por último se apareció Jesús a los once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura».

Palabra del Señor.

Meditación (profundización propuesta, si bien se sugiere sea algo personal)
La misión: orar y predicar.

«Profesar que la Iglesia es apostólica, significa hacer hincapié en la relación constitutiva que ésta tiene con los apóstoles, con ese pequeño grupo de doce hombres que un día Jesús llamó a Él, los llamó por su nombre, para que permanecieran con Él y para enviarlos a predicar. "Apóstol", de hecho, es una palabra griega que significa "mandado", "enviado".

Un apóstol es una persona que es enviada, y enviada a hacer algo; y los apóstoles fueron escogidos, llamados y enviados por Jesús para continuar su obra; es decir para rezar -esa es la primera tarea de un apóstol-, y segundo, para proclamar el Evangelio. Esto es importante, porque cuando pensamos en los apóstoles, podríamos pensar que ellos fueron enviados solo para anunciar el Evangelio, para hacer muchas obras. Pero en los primeros días de la Iglesia había un problema porque los apóstoles debían hacer muchas cosas y luego formaron a los diáconos, para que los apóstoles tuvieran más tiempo para orar y proclamar la Palabra de Dios» (S.S. Francisco, 16 de octubre de 2013).

Diálogo con Cristo
Dedica unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior, de lo que te haya dicho Dios.

Propósito (es mejor que surja del diálogo íntimo que se ha tenido con Cristo

Hoy voy rezar una oración especial, con particular atención, por la salvación de los demás.

«La voluntad de Dios la descubrirás en la oración de contemplación, de súplica y de diálogo íntimo y cálido con Dios nuestro Señor »

(Cristo al centro, n. 2334).



FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-04-26
 
 


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