Una propuesta sobre cómo leer el Borrador del Estatuto General del Regnum Christi

El P. Benjamín Clariond, L.C., ha escrito el artículo que presentamos a continuación. En él nos ofrece algunas recomendaciones para sacar mejor provecho de la lectura y reflexión personal y en equipo del Borrador del Estatuto General del Regnum Christi, y un método en 4 pasos que ayuda a realizar aportaciones. Al final, encontrarás una infografía que sintetiza el proceso visualmente. 

 

 

 

P. Benjamín Clariond, L.C.

El 23 de mayo los miembros del Regnum Christi recibimos el Borrador del Estatuto General del Movimiento Regnum Christi. Es fruto de un trabajo de oración, discernimiento, estudio, análisis, diálogo y confrontación, que ha durado años. Y ahora nos encontramos en un momento en que estamos llamados a estudiarlo y dar nuestro parecer. Pero, al ver el texto y sus anexos, surge una duda… ¿por dónde empiezo?

Con este escrito quiero hacer algunas recomendaciones para sacar mejor provecho de la lectura y reflexión personal y en equipo del Borrador del Estatuto. También ofrezco una guía que puede ayudar para preparar las asambleas territoriales que se van a tener dentro de unos meses. Esta guía la preparó un legionario de mi comunidad en Roma. Me he tomado la libertad de hacerle algunas adaptaciones y compartirla.

Algunas recomendaciones

Antes empezar la lectura y el estudio del texto, conviene tener presentes dos cosas: el proceso que se ha seguido para su elaboración y la naturaleza del documento.

El Borrador toma como punto de partida el Estatuto del Regnum Christi aprobado por la Santa Sede en 2004. Incluye además las aportaciones de los legionarios, consagradas y laicos consagrados durante el proceso de revisión de las Constituciones y de elaboración de los estatutos de las ramas consagradas. Toma también lo que han dicho el Capítulo General de la Legión y las Asambleas Generales de los laicos consagrados y las consagradas. Ha tenido en cuenta, además, el proceso de los miembros laicos, iniciado en octubre de 2014 y que concluyó con su convención internacional en junio de 2016. Se ha inspirado en el magisterio pontificio más reciente sobre los movimientos…

En fin, es un documento elaborado por un equipo y avalado por el Comité directivo general, pero en cuya redacción todos los miembros del Movimiento hemos tenido oportunidad de participar de uno u otro modo. Ahora tenemos otra ocasión para hacerlo en la preparación de las asambleas territoriales y en la asamblea general que lo presentará a la Santa Sede para su aprobación.

En cuanto a la naturaleza del texto, se trata de un Estatuto, es decir, un texto jurídico que ayude a custodiar la vocación e identidad del Movimiento. Lo primero que un estatuto de un movimiento debe hacer es explicitar su naturaleza, fin, espíritu y carácter, así como sus sanas tradiciones. Esto, el Código de derecho canónico lo llama «patrimonio», que es la palabra que se usó en lugar de «carisma» que es un término que puede tener muchos significados. Un estatuto tiene también que dar normas sobre el gobierno y administración del Movimiento, la disciplina de los miembros, su incorporación y formación. Debe armonizar los elementos espirituales y los jurídicos, pero no deben multiplicarse las normas sin necesidad. Por lo tanto, es un texto clave para la vida del Movimiento, pero no entra en demasiados detalles porque debe ser suficientemente abierto para valer en los distintos países y culturas y durar en el tiempo. Se puede profundizar más en esto leyendo los cánones 578 y 587 del Código de derecho canónico.

Teniendo esto claro, puede ayudar mucho acercarse al texto teniendo presente que cada uno de nosotros tiene algunas preferencias y claves interpretativas previas. El domingo, que comentamos el borrador en mi comunidad, uno que es administrador estaba interesado en la sustentabilidad; otro, en la gobernabilidad del Movimiento para que sea ágil; otro en la espiritualidad familiar de los laicos; uno más en la colaboración que se da entre las ramas en la localidad… Todo esto es correcto y bueno. Pero ayuda poder escucharnos unos a otros para poder detectar los puntos ciegos que podemos tener…

Conviene, además, leer el Borrador con el deseo de entender lo que se está proponiendo y los valores que se buscan custodiar. Los anexos pueden ayudar. Pero, una vez más, el diálogo con otras personas, también pertenecientes a ramas y vocaciones distintas puede iluminar mucho. Si no entiendo: preguntar, estudiar, consultar.

Ayuda también tener presente que la elaboración del Estatuto no es un ejercicio político, sino de ponernos a la escucha del Espíritu Santo que habla también a través de nuestros hermanos y de la historia. Queremos comprender mejor el don de Dios que es el Regnum Christi para profundizar en él y poner las condiciones para que responda a Dios, florezca y dé frutos.

Infografía de la Guía para la lectura del borrador del Estatuto General del Regnum Christi

Una guía para la lectura

Bajando a elementos más prácticos, el Borrador se puede leer siguiendo cuatro pasos.

1º paso: Leer y reflexionar la 1ª y 2ª parte del Borrador del Estatuto (capítulos 1 a 7), en donde se describe principalmente del patrimonio o carisma del Movimiento: naturaleza, miembros, líneas generales de la espiritualidad y de la acción apostólica, etc. Durante la lectura, preguntarse si lo que ahí se expresa corresponde esencialmente (no exhaustivamente) a la identidad y misión del Regnum Christi.

  • Si la respuesta es «Sí»: Pasar al 2º paso.
  • Si la respuesta es «No»:

– Identificar lo que sobra y explicitar por qué sobra.
– Identificar lo que falta y explicitarlo, justificando esta carencia, de preferencia usando los Estatutos de 2004 u otros textos oficiales del Regnum Christi.

2º paso: Leer y reflexionar sobre las 3ª parte del Borrador del Estatuto (Capítulos 8 al 12) y el anexo 2 (que explica las figuras canónicas posibles y porqué se optó por una federación). Durante la lectura preguntarse si la solución de estructura canónica de la federación, tal y como está descrita en el Borrador, es la que mejor protege y promueve el carisma del Movimiento (analizado en el 1º paso) dentro de las opciones que permite el Derecho canónico.

  • Si la respuesta es «Sí»: Pasar al 3º paso.
  • Si la respuesta es «Sí, pero necesita enmiendas»: explicitar cuáles son y los motivos, haciendo, de ser posible, una propuesta.
  • Si la respuesta es «no»:

– Explicar por qué no: dar razones canónicas, históricas, carismáticas, etc.
– Proponer una estructura canónica alternativa, dentro de las posibilidades que da hoy el Derecho (tercera orden, asociación de fieles, etc.)

3er paso: Asumiendo que la federación es la mejor fórmula para proteger y promover el carisma del Movimiento, tanto de todo el Regnum Christi como el de cada rama, preguntarse si el Borrador del Estatuto está ya completo y perfecto o si requiere algunas enmiendas (cambios, supresión de números, ediciones, añadidos, etc.)

  • Si la respuesta es «Sí, ya está completo y se puede aprobar», pasar al 4º paso.
  • Si la respuesta es «Sí, vale como documento de partida, pero requiere enmiendas»

– Identificar los temas o números que necesitan enmiendas y dar las razones para ello. A diferencia del 1º paso, en que se veía si algo sobraba o faltaba, aquí se trata de modificaciones a los números estatutarios propuestos en el Borrador.
– Algunos temas que podrían requerir enmiendas o profundización:
+ En lo relacionado a la identidad y espiritualidad (Cap. 1-4 y anexo 3)
+ En la membresía y la promesa de disponibilidad (Cap. 5-7 y anexo 4)
+ En temas de gobierno: los directores y la presidencia de la federación a nivel general y territorial
+ La localidad
+ La autonomía y viabilidad económica de cada una de las ramas consagradas y de la federación (Cap. 11)

  • Conviene que las propuestas se hagan haciendo el esfuerzo de sacar sus consecuencias y buscando la armonía y coherencia interna del texto.

4º paso: Compartir las propias conclusiones con otros miembros del Movimiento, en particular con quienes participarán en las asambleas territoriales. Continuar la conversación y pedir luz al Espíritu Santo para que reavive el don de Dios que hay en nosotros.