Category Archives: Cartas del Director General

Oración por la Iglesia

Roma, 4 de octubre de 2018

A los miembros del Regnum Christi

Muy estimados en Jesucristo:

Les envío un cordial saludo, acompañado de mis oraciones y mis mejores deseos para cada uno de ustedes.

Como muchos ya sabrán, el pasado 29 de septiembre en un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, «el Santo Padre ha decidido invitar a todos los fieles, de todo el mundo, a rezar cada día el santo Rosario durante todo el mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros». El Santo Padre también nos ha invitado a concluir el rezo del Rosario con la invocación Bajo tu protección y la Oración a san Miguel Arcángel escrita por el papa León XIII. Pueden encontrar el mensaje del Papa y estas oraciones en este enlace. También las tienen en su Manual de oraciones.

Es parte esencial del espíritu del Regnum Christi nuestra adhesión al Sumo Pontífice que conlleva el rezar por él y por sus intenciones, las que hace publicar para cada mes del año y las que comparte explícitamente como en esta ocasión. Todos sabemos, además, con cuánta frecuencia el Papa, desde el día de su elección, pide que recemos por él. La presente petición expresa del Papa es una hermosa ocasión para unirnos todos como familia del Regnum Christi e interceder con nuestras oraciones por el Papa, sus intenciones y toda la Iglesia.

Poniéndonos bajo la protección de María Santísima y de san Miguel Arcángel, quedo suyo afectísimo en Jesucristo,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

Presentación del segundo Borrador del Estatuto del Regnum Christi.

Prot. DG-RC 0059-2018: Presentación del segundo Borrador del Estatuto del Regnum Christi.

El director general presenta a los miembros del Regnum Christi la segunda versión del Borrador del Estatuto de la Federación del Regnum Chiristi, que se elaboró teniendo en cuenta las aportaciones realizadas durante las asambleas territoriales y las indicaciones recibidas de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.


 

¡Venga tu Reino!

Prot. DG-RC 0059-2018
Clas. III.5.24

26 de febrero de 2018

A los miembros del Regnum Christi

Muy estimados en Jesucristo:

Les envío un cordial saludo en este tiempo de Cuaresma en el que la Iglesia nos invita a examinar y purificar nuestro corazón para reorientarlo enteramente a Dios.

Con esta carta quiero anunciarles que el texto del segundo Borrador del Estatuto de la Federación del Regnum Christi, que será materia del discernimiento del Capítulo y la Asamblea General extraordinarios de 2018, está disponible en www.rcstatutes.org.

Este nuevo borrador ha sido elaborado tomando en cuenta las aportaciones recogidas durante las asambleas territoriales y las indicaciones recibidas de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

En la introducción a esta nueva versión del Borrador del Estatuto se describen los motivos que están detrás de los cambios más relevantes introducidos.

Pidamos a Dios que nos ayude a seguir recorriendo este camino con un corazón renovado, confiados en la acción del Espíritu Santo y bajo el cuidado de la Santísima Virgen María.

Asegurándoles un recuerdo en mis oraciones me despido de ustedes, afectísimo en Cristo y el Movimiento,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

«¡Cristo Rey nuestro, venga tu Reino!»

Cristo Rey 2017El padre Eduardo Robles-Gil, L.C., envía la siguiente carta a los miembros del Regnum Christi con motivo de la solemnidad litúrgica de Cristo Rey. El padre Eduardo ofrece una reflexión sobre el significado de la petición «¡Cristo Rey nuestro, venga tu Reino!» en la vida de los miembros del Movimiento Regnum Christi.

 


Roma, 20 de noviembre 2017
Con motivo de la solemnidad de Cristo Rey

 

A los miembros del Regnum Chris
Muy estimados en Jesucristo:

Como todos los años, en esta solemnidad de Cristo Rey, los miembros del Regnum Christi, en todos los países y localidades, nos reunimos para agradecer a Dios sus dones; de modo particular el don del Regnum Christi y nuestra vocación dentro de esta obra de Dios.

Este año es especial de algún modo, porque a lo largo del mismo y sobre todo en estos tres últimos meses, nos hemos estado reuniendo para orar y reflexionar sobre lo que Dios quiere del Movimiento. Hemos tenido las asambleas territoriales y hemos manifestado opiniones y preferencias con responsabilidad.

La vida del Regnum Christi, al igual que la vida de la Iglesia, es una realidad divino-humana. Son dos dimensiones que van juntas. Sabemos, por una parte, que el Reino de Cristo no es de este mundo y, por otra parte, nuestra misión como apóstoles es ser instrumentos para que ese Reino esté presente en el mundo. Es Dios quien está en el origen y nos manifiesta su voluntad, pero nosotros debemos escucharla y traducirla en vida.

¿Qué es lo que Jesucristo Rey del universo, Rey de la vida y de la historia, quiere en este momento para todo el Regnum Christi? Sin duda quiere ayudarnos en este proceso, un tanto largo y complicado, para que tengamos un Estatuto renovado de acuerdo con el desarrollo que hemos tenido en los últimos años. Pero sin duda quiere algo más importante y más profundo. ¿Qué quiere para cada uno de nosotros?

Hace algunos días, rezando el breviario, encontré como lectura un texto de san Agustín a Proba. En él hace un bello comentario sobre la oración del padrenuestro. Dice que en la oración del Señor están contenidas todas las oraciones que podemos hacer. Pensé que en nuestra petición que rezamos todos los días: «¡Cristo Rey nuestro, venga tu Reino!», sucede lo mismo. En esta petición: que venga su Reino, de alguna manera está contenido lo que él quiere para cada uno y también todo lo que necesitamos y queremos. Está contenido sintéticamente todo nuestro carisma, espiritualidad y misión.

En el número 13 §1 del Borrador del Estatuto se hace referencia al reinado de Jesucristo:

El testimonio, anuncio y crecimiento del Reino de Cristo constituye el ideal que inspira y dirige al Movimiento. Su lema «¡Cristo Rey nuestro, venga tu Reino!» expresa este anhelo. Por ello, los miembros del Regnum Christi, secundando las inspiraciones del Espíritu Santo:

1.º buscan revestirse de Cristo en su corazón y en sus obras, para que reine en sus vidas por medio de la progresiva configuración con Él; y

2.º se dejan penetrar y mover por el amor de Cristo hacia todas las personas, procurando que Él reine en el corazón de los hombres y de la sociedad.

«¡Cristo Rey nuestro, venga tu Reino!» Lo tenemos que decir hoy con anhelo, agradecimiento, convicción, alegría, compromiso y esperanza. Esta oración común para todos los días es también lo que pedimos ahora que estamos terminando las asambleas territoriales. ¡Que venga su Reino! ¡Que venga su Regnum Christi!

El Regnum Christi como la Iglesia —sancta et sanctificanda— siempre debe estar en un camino de conversión y renovación. En este sentido, Pablo VI decía con fuerza: «La Iglesia debe profundizar en la conciencia de sí misma, debe meditar sobre el misterio que le es propio». Más adelante añade: «De esta iluminada y operante conciencia […] brota, por lo tanto, un anhelo generoso y casi impaciente de renovación, es decir, de enmienda de los defectos que denuncia y refleja la conciencia, a modo de examen interior, frente al espejo del modelo que Cristo nos dejó de sí» (Ecclesiam suam, 3). Como institución estamos en este proceso. En las circunstancias actuales Dios nos pide que seamos instrumentos vivos e inteligentes para buscar estructuras y esquemas humanos que son importantes, pero siempre accidentales y pasajeros, con el fin de institucionalizar dentro de la Iglesia lo que es y ha sido el Regnum Christi.

Como don de Dios para nosotros y para la Iglesia el carisma no se agota en las estructuras y definiciones humanas. Va mucho más allá. Desde las primeras incorporaciones en 1968, hace casi 50 años, somos miles quienes hemos encontrado y seguido a Jesucristo de una forma personal en el Regnum Christi, sin mucha preocupación por las estructuras humanas. Es verdad que nos han ayudado los equipos, las secciones, los manuales y otros elementos, pero lo fundamental ha sido la espiritualidad centrada en Cristo.

Cada uno de nosotros, miembros del Regnum Christi de todas las ramas, con todas las experiencias de vida que hemos tenido, también estamos siempre en un proceso, nunca terminado, de transformación en Jesucristo, Señor de la vida y de la historia, Rey de cada uno y Señor del Regnum Christi.

Este camino de conversión, de renovación, nos pide, nos debe mover a una mayor vida de oración y unión con Cristo, «porque separados de mí nada podéis hacer» (Jn 15,5). Es muy edificante y ejemplar comprobar como en estos tiempos, de frente a los retos que tenemos por delante, en algunos territorios y en las diversas ramas del Movimiento, ha aumentado en profundidad e intensidad la vida de oración. Es nuestra sed de Dios que nos lleva a orar juntos, y a pedir a Cristo Rey presente en la Eucaristía, aquella agua viva que nos renueva y transforma eficazmente en Él.

Por ello, cuando celebremos en la propia localidad la solemnidad de Cristo Rey, fiesta titular de nuestro Movimiento, tenemos que pedir con mucho fervor a Dios que nos conceda que el Movimiento sea su Regnum Christi. Pero sólo lo será si cada uno de nosotros acogemos a Jesucristo en nuestro corazón y en nuestras obras y nos configuramos con Él. Tenemos que pedir esto con fuerza, convicción y perseverancia.

¿Qué anhelamos al pedir con fe y esperanza para el presente y el futuro que venga su Reino?

Pedimos que nos dé su gracia que nos hace aspirar a ser suyos y nos compromete realmente a que sea Él quien reine en nuestros corazones y transforme nuestras almas en su morada, quitando las manifestaciones de individualismo y egoísmo. Pedimos que nos limpie de toda salpicadura de mundo y apego a la mundanidad y que nos fortalezca para hacer en verdad frente a los enemigos de nuestra alma.

Cuando pedimos que venga su Reino de amor, queremos que transforme nuestro corazón y nos permita amar como Él ama; sabiendo acoger y amar a nuestros hermanos y hermanas en el Movimiento con sus cualidades y fragilidades, con sus ideas y aspiraciones; sabiendo encontrar a Jesucristo que habita en el corazón de cada uno.

Cuando pedimos que venga su Reino de justicia y de paz, deseamos que nos permita vivir una renovada comunión según lo que Él realmente desea; y queremos que nos ilumine, que no permita que las consideraciones puramente humanas nos afecten en lo que presentemos a la Santa Sede después de la primera Asamblea General del Regnum Christi.

Cuando pedimos que venga su Reino, le decimos que nos conceda ser apóstoles más aguerridos, de alguna manera incansables, porque «la mies es mucha y los obreros pocos» (Mt 9,37).

Esto es lo que por mi parte pido a Dios, Nuestro Señor, para cada uno de los miembros del Movimiento: que, en esta solemnidad de Cristo Rey, nos conceda que venga su Reino a nuestro corazón y nos siga transformando en mejores hijos suyos y audaces apóstoles de su Reino en el mundo al servicio de la Iglesia para la salvación de las almas.

Su hermano en Cristo,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

Carta del padre Eduardo Robles-Gil, L.C., sobre la nueva versión de las Normas Complementarias

El director general escribió el 29 de junio una carta a los legionarios de Cristo en la que comunica la aprobación de una nueva versión de las Normas Complementarias que tiene en cuenta la experiencia adquirida desde la publicación de la primera versión en 2014 y la reciente publicación de la Ratio Institutionis de la Legión de Cristo.

 

¡Venga tu Reino!

 

 

Roma, 29 de junio de 2017

A los legionarios de Cristo

Muy estimados en Jesucristo:

Les envío un saludo muy cordial junto con mis oraciones en esta solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo.

Junto con estas líneas les hago llegar una nueva versión de las Normas Complementarias. En el documento titulado «Introducción a la 2ª edición» encontrarán la explicación de por qué me ha parecido oportuno presentar una segunda edición y cuáles son las principales añadiduras o modificaciones. En el documento «Normas Complementarias 2014 y 2017. Versiones comparadas», figura el texto en dos columnas, de manera que sea sencillo individuar los cambios.

Esta nueva versión ya se encuentra en formato digital en el área de miembros de la Dirección General. Si alguno tuviese dificultades al descargarlo, puede escribir a «altamiembros@regnumchristi.org».

Encomendemos el día de hoy al Santo Padre y a los nuevos cardenales. Pido al Señor que, por intercesión de san Pedro y san Pablo, crezcamos en nuestro amor al Santo Padre y vivamos hondamente la conciencia de nuestra misión en la Iglesia, para la Iglesia y a partir de la misión sobrenatural y humana de la Iglesia (cf. Constituciones 14).

Con un recuerdo en mis oraciones me despido afectísimo en Cristo y la Legión,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

 

Anexos:

(Carta Original)

Decreto de aprobación

Introducción a la 2ª edición

Normas Complementarias 2014 y 2017 Versiones comparadas 

Promulgación de la Ratio institutionis de la Congregación de los Legionarios de Cristo. «Christus vita vestra».

El Director general promulgó el 1 de mayo del 2017 la Ratio institutionis de la Congregación de los Legionarios de Cristo. «Christus vita vestra», aprobada ad experimentum hasta el Capítulo General de 2020.

¡Venga tu Reino!

Prot. DG-LC 1796-2017

Clas. I.3.27

Roma, 1 de mayo de 2017

 

 

A los legionarios de Cristo

 

 

 

Muy queridos padres y hermanos:

Al comenzar el mes dedicado a la Santísima Virgen María, tengo la alegría de presentarles la Ratio institutionis de la Legión de Cristo, que he aprobado ad experimentum hasta el Capítulo General de 2020. Por medio de esta carta quiero señalar algunos aspectos sobresalientes del texto, explicar algunas opciones hechas y ofrecerles una clave de lectura que les pueda ayudar a ir descubriendo poco a poco lo que contiene.

  1. Un texto preparado con la colaboración de la congregación

El camino de preparación de este texto ha sido largo y, en cierta forma, todos hemos colaborado en esta tarea: con nuestras reflexiones y sugerencias en el proceso de revisión de las Constituciones, con nuestra participación en la preparación del Capítulo General extraordinario de 2014 y a través de las diversas consultas que se hicieron en las diversas fases de elaboración del texto. En el anexo 3 pueden encontrar una descripción detallada del proceso de redacción.

  1. Estilo del texto

San Juan Pablo II describía así lo que debe ser la Ratio institutionis de un instituto de vida consagrada: «un proyecto de formación inspirado en el carisma institucional, en el cual se presente de manera clara y dinámica el camino a seguir para asimilar plenamente la espiritualidad del propio Instituto» (Vita consecrata 68).

La Iglesia concede un amplio margen de libertad en cuanto al estilo y extensión de estos documentos. Nosotros vimos conveniente dejar bien definida la identidad del legionario de Cristo y desentrañar, de un modo atractivo y a la vez práctico, los objetivos formativos, las características de nuestra pedagogía y los medios que forman parte de nuestra tradición.

Se ha buscado también que la Ratio institutionis pueda ser una fuente para la oración y reflexión personal, profundizando en algunos elementos doctrinales y espirituales. Además, se ha querido ofrecer a los legionarios de hoy y de mañana un texto propio de mayor amplitud que desarrolle, de acuerdo a las circunstancias actuales, lo que se enuncia sintéticamente en nuestras Constituciones y demás códigos secundarios.

  1. «Christus vita vestra»: síntesis de nuestra propuesta formativa

La Ratio institutionis lleva por título las mismas palabras que leemos en el ingreso de las casas de noviciado: «Christus vita vestra» (Col 3, 4). En estas palabras de san Pablo podemos encontrar sintetizada la identidad del legionario y, por ello, el camino para nuestra plenitud y fecundidad como seguidores de Cristo, en respuesta al plan de Dios sobre esta obra que la providencia ha querido confiar a nuestras manos.

  1. Un camino formativo con dos grandes momentos

La formación, como la concibe hoy la Iglesia, es entendida como un único camino de seguimiento de Cristo que se realiza en dos grandes momentos: la formación inicial y la formación permanente. La Ratio institutionis busca señalar la distinción y el nexo entre ambas, haciendo hincapié en que estamos siempre en formación y es durante la formación inicial cuando se ha de adquirir la disposición para formarse y dejarse formar durante toda la vida. En efecto, nadie puede suponer que ha «completado ya la gestación de aquel hombre nuevo que experimenta dentro de sí, ni de poseer en cada circunstancia de la vida los mismos sentimientos de Cristo» (Vita consecrata 69).

A esta luz, es importante señalar con fuerza que nuestra Ratio institutionis no está dirigida principalmente a los hermanos en formación ni está escrita en primer lugar para los formadores. Se trata de un documento de referencia permanente para cada legionario, que propone un camino de crecimiento continuo y gradual en la identificación con Cristo. Es un texto que nos puede servir en cualquier etapa de la vida como guía e inspiración, como alimento para la oración y fuente para la predicación.

En este camino, cada legionario es responsable de su propia formación. Por eso el texto subraya la importancia de que cada uno logre interiorizar el ideal que la Legión le propone y forjar, en la libertad y el amor, convicciones profundas que lo sostengan en su vida. Como base de este trabajo, se coloca la necesidad de la escucha de Dios y del conocimiento de uno mismo, para poder integrar la propia historia y asumir toda circunstancia como parte de la providencia de Dios sobre la propia vida.

  1. El acompañamiento

En el texto se subraya también el debido acompañamiento personal por parte de los diversos formadores, entre los que se incluye al director espiritual. Se considera también a la comunidad como un agente de formación y marco esencial de la vida religiosa. Otros medios y ámbitos de acompañamiento que la Ratio propone son: la evaluación y autoevaluación periódicas, la mentoría apostólica, el adecuado uso de la psicología y la proyección apostólica de cada legionario.

  1. El itinerario formativo

El Capítulo General encomendó al gobierno general que se definieran algunos elementos del itinerario formativo en la Legión (cf. CCG 2014, 148). Tras las debidas consultas y análisis, han quedado ya recogidos en la Ratio institutionis. Entre ellos, se encuentran los siguientes:

  • – Para que la formación inicial ofrezca una mejor ayuda para lograr los objetivos formativos, se busca armonizar el itinerario religioso (momentos de admisión a la profesión, renovaciones de votos y profesión perpetua) con las etapas configuradas en torno a los estudios. Además, se organizan los tiempos y duración de las etapas buscando que el religioso pueda dar el paso a la profesión perpetua en unas circunstancias formativas que favorezcan el discernimiento, el acompañamiento y una opción libre, madura y ponderada delante de Dios (cf. CCG 2014, 149).
  • – Se presenta la etapa previa al noviciado señalando los objetivos indispensables por lograr, dejando a los territorios suficiente flexibilidad para determinar las modalidades.
  • – Se recoge el discernimiento hecho y las decisiones tomadas sobre los estudios de humanidades (cf. CCG 2014, 156).
  • – Se consideran las prácticas apostólicas, ante todo, como una etapa de formación integral y se determina la praxis para definir la duración de dos o tres años.
  • – Se mantiene la posibilidad de hacer la licencia en filosofía al regresar de las prácticas apostólicas.
  • – Se presenta la licencia en teología u otra especialización como un paso normal en la vida de cada legionario después de los primeros años de sacerdocio.
  1. Sección de normas

La Ratio institutionis forma parte del derecho propio y por ello tiene un carácter normativo: expresa cómo la Legión concibe y organiza la formación; propone la manera en que se conserva, transmite y desarrolla el carisma de la Legión; y ofrece a sus miembros los medios para vivirlo en las diversas etapas de su vida.

El documento contiene al final una sección de normas propiamente dichas, que aplican y concretizan algunos de los principios contenidos en el documento. También dan directrices para la elaboración de los reglamentos de las casas de formación inicial.

Naturalmente, no se pretende normar el modo en que han de vivirse las virtudes, ni mucho menos el crecimiento en la santidad personal. Más bien, se busca garantizar y determinar algunos procedimientos institucionales que ayuden a crear el ambiente formativo más propicio para tal crecimiento y para la maduración integral del legionario de Cristo.

  1. Otros elementos del texto

Quiero destacar otros elementos que conviene tener presentes:

  • El texto contiene abundantes citas de la Sagrada Escritura, del Magisterio eclesial y de nuestras Constituciones. Pudimos tener en cuenta también la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, publicada por la Congregación para el clero el 8 de diciembre de 2016.
  • Se ha puesto un acento en temas de señalada actualidad e importancia para la formación sacerdotal: la madurez afectiva, el impacto y desarrollo del mundo digital y el discernimiento espiritual.
  • A las cuatro dimensiones tradicionales de la formación sacerdotal, nuestra Ratio institutionis añade otras dos, que son esenciales para la formación del legionario: la formación para la vivencia de los consejos evangélicos y la formación en y para la comunión.
  • Se han recogido las pautas del Capítulo General sobre la inserción del legionario en el Regnum Christi (cf. CCG 2014, 22-25).

 

  1. Un medio para seguir llevando adelante la renovación de la Legión

Hoy tenemos en nuestras manos la primera Ratio institutionis de la Legión de Cristo, para acogerla con gratitud, conocerla con dedicación y buscar asimilarla en nuestra vida. Nace en el contexto de la profunda renovación que estamos viviendo; hemos querido que recoja la riqueza de nuestro pasado y, al mismo tiempo, nos ayude a seguir mejorando en aquellos aspectos que la Iglesia, como buena Madre, nos ha ayudado a identificar. Busca responder a los retos que tendrán que enfrentar quienes emprenden en la Legión el camino del seguimiento de Cristo y también dar orientaciones para quienes llevamos más tiempo en la vida religiosa y en el sacerdocio.

Como suele ocurrir con documentos de esta naturaleza, habrá muchos elementos en los que encontraremos grande sintonía. Quizás nos podremos topar también con algunos aspectos, expresiones o incluso decisiones prudenciales que, a primera vista, puedan parecer difíciles de compartir. Me parece que, más allá de las decisiones puntuales o de formulaciones específicas, lo importante es no perder de vista el núcleo de este documento que es la identidad del legionario de Cristo y nuestra misión al servicio de la Iglesia. Corresponderá al próximo Capítulo General de 2020 revisar esta Ratio institutionis y autorizar los ajustes que se consideren necesarios a la luz de la experiencia de su aplicación durante los próximos tres años.

«En su misión de formar apóstoles, líderes cristianos al servicio de la Iglesia, los legionarios hacen presente el misterio de Cristo que reúne en torno a sí a los apóstoles, les revela el amor de su corazón, los forma y los envía para colaborar con Él en la instauración de su Reino» (CLC 4). Para que podamos cumplir con nuestra misión de formadores de apóstoles, es necesario que primero cada uno de nosotros se forme y se deje formar constantemente por Cristo: nuestro centro, criterio y modelo. Así, nuestra vida podrá ser un signo de la presencia de su Reino en el mundo.

Su hermano en Cristo y la Legión,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

 

Anexo 1: Ratio institutionis

Anexo 2: Decreto de aprobación

Anexo 3: Algunas notas sobre el proceso de redacción

Promulgación de la «Guía de Liturgia y oración en común»y el «Ritual de la Congregación los Legionarios de Cristo»

El Director general promulgó el 23 de abril de 2017 la «Guía de liturgia y oración en común» y el «Ritual de la Congregación de los Legionarios de Cristo», actualizando los anteriores documentos sobre esta materia según el mandato recibido por el Capitulo General Extraordinario de 2014. Con esto se busca para actualizar y enriquecer las celebraciones en la Legión para hacer cada vez más de la liturgia la fuente y el culmen de toda nuestra actividad y misión en la Iglesia.

¡Venga tu Reino!

Prot DG-LC 01308-2017
Cías. 1.3.23
Comunicación

23 de abril de 2017

A los legionarios de Cristo

Muy estimados en Cristo:

Hoy celebramos el Domingo de la Divina Misericordia y concluimos la octava de Pascua. A todos y cada uno quiero hacer llegar mi saludo y mis oraciones para que podamos vivir en plenitud el don recibido en el bautismo y nos configura con Cristo, el hombre nuevo.

Por medio de esta carta quiero comunicarles que el pasado 20 de marzo, solemnidad de san José, firmé los decretos con que quedaban aprobados la Guía de liturgia y oración en común y el Ritual de la Congregación de los legionarios de Cristo, dando cumplimiento al encargo recibido del Capítulo General extraordinario de 2014 (cf. CCG 2014 120).

Encomendé la revisión de estos dos textos a la Comisión de liturgia y vida espiritual que instituí el 25 de noviembre de 2014 (cf. Acto de gobierno 1017-2014). La Comisión hizo su trabajo teniendo en cuenta la normativa litúrgica más reciente, el Instructivo de Liturgia publicado en 1996 y el Ritual de la Legión de Cristo de 1969, las propuestas recibidas durante el proceso de revisión de las Constituciones, las indicaciones del Capítulo General y las sugerencias recibidas por la Comisión. En este proceso, se analizaron los documentos sobre liturgia de la Santa Sede y los últimos libros litúrgicos aprobados para actualizar y enriquecer nuestras celebraciones y hacer
cada vez más de la liturgia la fuente y el culmen de toda nuestra actividad y misión en la Iglesia (cf. Sacrosanctum Concílium 10).

Dada la importancia de este trabajo, a lo largo del proceso de redacción se solicitó el parecer a los legionarios que participaron en el Capítulo General de 2014, así como a los directores territoriales, a sus consejos y a un grupo numeroso de sacerdotes. En julio de 2016 la Comisión envió al director general la propuesta revisada del Instructivo de liturgia, y en diciembre de 2017 le presentó la propuesta del Ritual. Después de haberlos
estudiado y analizado cuidadosamente con los miembros de mi consejo, habiendo hecho las modificaciones que consideramos oportunas, obtuve el consentimiento del consejo general y aprobé ambos documentos.

La Guía de liturgia y oración en común ofrece principios que «son válidos para toda celebración de un legionario» (Guía 3) y hace permanente referencia a las normas litúrgicas de la Iglesia. Se ha pensado desde la realidad de una casa de apostolado, aunque tiene también su aplicación a las casas de formación. Busca ayudar al legionario a profundizar en vivencia de la liturgia y los momentos de oración comunitaria. Estas orientaciones, acogidas y practicadas con sencillez de corazón, ayudan a desarrollar «un estilo común o aire de familia», de donde nace esa «unidad de práctica en algunos elementos litúrgicos» (Guía 16) que va fraguando nuestro ars celebrandi.

En cuanto al Ritual de la Congregación, para su elaboración se ha buscado que los textos y las rúbricas correspondan a nuestras Constituciones, los diversos códigos secundarios y documentos del Capítulo General
de 2014. En su trabajo, la Comisión tuvo en cuenta cuanto prevén los libros oficiales de la Santa Sede. Entre otras cosas, se ha procurado ofrecer una mayor variedad de textos en algunos ritos, con una selección más abundante
de la Palabra de Dios.

En particular, y siguiendo la recomendación de la Iglesia, se han adaptado el rito de iniciación al noviciado y el de la profesión religiosa «de forma que exprese mejor la naturaleza y el espíritu del Instituto» (Congregación
para el Culto Divino, Ritual de la profesión religiosa, Observaciones generales previas 14). El rito de iniciación al noviciado se aplicará ya desde que entre en vigor el Ritual. En cambio, se seguirá usando el rito de la profesión
religiosa anterior -que sigue los textos oficiales de la Iglesia-, mientras recibimos la aprobación de las modificaciones hechas y que hemos solicitado a la Santa Sede.

La Guía y el Ritual entran en vigor en cada territorio según la fecha que determine el director territorial correspondiente para facilitar su aplicación en cada territorio. La fecha límite para su aplicación en toda la Congregación es el 23 de junio de 2017, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Una vez que entren en vigor, tanto el Ritual de la Legión de Cristo de 1969 como el Instructivo de liturgia vigente desde 1996 quedan abrogados.

Pidamos al Señor Resucitado que la participación en su misterio pascual que se realiza de modo tan admirable en la liturgia nos haga vivir la vida nueva en Cristo e irradiarla en nuestro entorno. Le pido también a El que el estudio y la vivencia de lo que se establece en la Guía y el Ritual se conviertan para cada comunidad y para cada legionario en una ayuda válida para conocer el misterio del amor de Dios que nos ha sido manifestado.

Con un recuerdo en mis oraciones,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.
director general

El P. Ricardo Sada LC es nombrado Director territorial de México y Centroamérica por un segundo trienio

El Director general informa a los Legionarios del territorio de México y Centroamérica que el P. Ricardo Sada Castaño, L.C. ha sido nombrado Director territorial por un segundo período, iniciando el 1 de julio de 2017. Además, nombra a los miembros del consejo territorial. Más detalles aquí.

¡Venga tu Reino!

Prot. DG-LC 1057-2017
Clas. II.11.53

29 de marzo de 2017

A los legionarios de Cristo del territorio de México

Muy estimados en Jesucristo:

Les envío un cordial saludo. Les comunico que, teniendo en cuenta los resultados de la consulta que realizamos, me ha parecido conveniente nombrar al P. Ricardo Sada, L.C. como Director territorial de México, por un nuevo trienio que iniciará el 1 de julio de 2017. Así mismo, he nombrado como Vicario y primer Consejero territorial al P. Hernán Jiménez, y como Consejeros territoriales al P. Rafael Pacaníns, al P. Carlos Pi y al P. Francisco Aguilar.

Les pido sus oraciones por este gobierno territorial, para que se dejen guiar por el Señor en su servicio al territorio. Agradezco especialmente la labor realizada por el P. Eloy Bedia, el P. Rodolfo Mayagoitia y el P. Rodolfo Ibarra en estos últimos tres años.

Asegurándoles un recuerdo en mis oraciones, me despido, afectísimo en Cristo y la Legión,

P.  Eduardo Robles-Gil, L.C.

 Se puede ver una biografía de los nuevos consejeros en el siguiente enlace.

El P. John Connor, L.C. es nombrado Director Territorial de Norteamérica para un segundo trienio

El Director general informa a los Legionarios del territorio de Norteamérica que el P. John Connor, L.C. ha sido nombrado Director territorial por un segundo período, iniciando el 1 de julio de 2017. Además, nombra a los miembros del consejo territorial.

¡Venga tu Reino!

Prot. DG-LC 01044-2017
Clas. II.11.54

Roma, 25 de marzo de 2017

A los legionarios de Cristo del territorio de Norteamérica

Muy estimados en Jesucristo:

Les envío un cordial saludo en el día de la Anunciación. Les comunico que, teniendo en cuenta los resultados de la consulta que realizamos, me ha parecido conveniente nombrar al P. John Connor, L.C. como director territorial de Norteamérica, por un nuevo trienio que iniciará el 1 de julio de 2017. Así mismo, he nombrado al P. Shawn Aaron como primer consejero y vicario territorial, y como consejeros territoriales al P. Charles Sikorsky, al P. David Daly y al P. John Pietropaoli.

Les pido sus oraciones por este gobierno territorial, para que se dejen guiar por el Señor en su servicio al territorio. Agradezco especialmente la labor realizada por el P. Kevin Meehan y por el P. Matthew Van Smoorenburg en estos últimos tres años.

Asegurándoles un recuerdo en mis oraciones, me despido, afectísimo en Cristo y la Legión,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

 

Se puede acceder a la noticia en inglés aquí: https://goo.gl/4R23Mo

Fallece el P. Eduardo Lucatero Álvarez, L.C. (1939-2017)

¡Venga tu Reino!

Muy estimados en Cristo:

Les comunico que nuestro hermano el P. Eduardo Lucatero Álvarez, L.C. acaba de fallecer de un paro respiratorio, fruto del deterioro de muchos años de enfermedad, que se había complicado mucho desde la semana pasada.

El P. Eduardo falleció en su cama en el Centro de Apostolado de Bonampak en Cancún. Desde ayer estaba totalmente dormido.

Les pido que lo tengan presente en sus oraciones.

Afmo. en Cristo,
P. Eduardo Robles Gil, L.C.

Perfil del P. Eduardo Lucatero Álvarez, L.C. (1939-2017)

El padre Eduardo Lucatero Álvarez, L.C. nació en Uruapan, Michoacán, México, el 29 de agosto de 1939. Ingresó al noviciado de la Legión de Cristo en Roma en septiembre de 1956 y emitió la primera profesión religiosa el 26 de octubre de 1958. En 1959 se trasladó a Salamanca, España, para cursar el segundo año de humanidades clásicas y en 1960 regresó a Roma para iniciar los estudios de filosofía.

En 1962 inició su periodo de prácticas apostólicas colaborando como instructor de formación de primaria del Instituto Cumbres de la Ciudad de México hasta 1967. Durante este periodo, el 26 de enero de 1964, emitió la profesión perpetua. En 1967 regresó a Roma para continuar los estudios y fue ordenado sacerdote el 26 de noviembre de 1969 por el Cardenal Ildebrando Antoniutti, entonces prefecto de la Sagrada Congregación de Religiosos e Institutos Seculares, en la actual Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe y San Felipe Mártir en Roma.

De 1972 a 1974 fue rector del Centro vocacional de la Quinta Pacelli en la Ciudad de México y director del Colegio CEYCA de 1972 a 1975. Desde 1975 a 1981 fue director del Instituto Cumbres Lomas y de 1981 a 1982 secretario de la Universidad Anáhuc. En 1983 salieron a la luz algunos casos de abusos sexuales cometidos por un profesor laico, mientras el padre Lucatero era director del Instituto Cumbres. Mientras que el abusador fue condenado por las autoridades después de un proceso judicial, el P. Lucatero, quien había sido acusado de encubrimiento, fue absuelto de los cargos en el mismo proceso.

A partir de 1987 el padre Lucatero se trasladó a Barcelona. Más adelante, en 1990, fue destinado a Río de Janeiro en donde colaboró en la pastoral juvenil del Regnum Christi y en el Colegio Everest. En 1997 fue enviado a Curitiba para colaborar en la pastoral vocacional.

 En 2006 se le asignó a la Prelatura de Cancún-Chetumal, en donde ejerció su ministerio en Cozumel y en Cancún en diferentes parroquias.

 A inicios de 2017 su salud se fue deteriorando aceleradamente y el 12 de marzo de 2017 falleció a causa de un paro respiratorio en la casa de apostolado de Bonampak en Cancún. El 14 de marzo se tuvo la celebración eucarística de exequias en la parroquia de Cristo Resucitado de Cancún.

 ¡Descanse en paz!

«Iniciamos con toda la Iglesia el itinerario cuaresmal» ― Carta del P. Eduardo Robles-Gil, LC para la Cuaresma

carta cuaresma¡Venga tu Reino!

1 de marzo de 2017
Miércoles de ceniza

A los miembros del Regnum Christi

Muy queridos amigos en Cristo:

Hoy iniciamos con toda la Iglesia el itinerario cuaresmal, que es un momento especialmente apto para la conversión personal al Evangelio, que se expresa de manera particular a través de la práctica de la oración, el ayuno y la limosna. Como es tradición en el Regnum Christi, quiero hacerme presente entre ustedes para compartirles algunas reflexiones que los puedan acompañar durante este tiempo de gracia y de salvación que Dios, en su Providencia, nos regala.

Este año la liturgia dominical de cuaresma nos invita, de modo especial, a redescubrir el don del bautismo por el que hemos sido injertados en Cristo, la vid verdadera, y hemos sido iluminados con su luz. Quiero fijarme en esta carta en el pasaje del ciego de nacimiento que se proclamará el IV domingo de cuaresma (Jn 9, 1-41). No pretendo agotar la riqueza de este pasaje, sino más bien invitarlos al diálogo con el Señor a la luz de su Palabra.

En su evangelio, san Juan presenta a Jesucristo como la luz que ha venido a este mundo (Jn 1, 9), luz que brilla en las tinieblas (Jn 1, 5) y nos capacita para ver todo como Dios lo ve. Jesús, cura al ciego y lo hace capaz de apreciar la belleza que hay en el mundo, la variedad de colores, de reconocer la diversidad que se da en el rostro de cada persona y de leer las emociones que se dejan entrever por nuestros ojos.  Y qué duda cabe de que todos nosotros tenemos necesidad de ser iluminados por Cristo, de pedirle que nos abra los ojos con la luz de la fe, para poder descubrir su presencia dentro de nosotros, en nuestros prójimos y en cada día de nuestra historia (cf. Jn 14, 20; Mt 25, 40; Mt 28, 20).

El ciego se fía de Cristo que lo envía a lavarse a la piscina de Siloé. Hace lo que Jesús le dice, se lava, y regresa viendo, hasta poder reconocer en aquel que lo ha curado al Salvador del mundo. Así también nos invita Jesús a cada uno de nosotros a fiarnos de su Palabra, de sus criterios evangélicos, de su amor y de su misericordia para poder ver la realidad con sus ojos y con su corazón.

Al final del evangelio de Juan, nos encontramos con un pasaje conmovedor en el que hay un eco de la curación del ciego de nacimiento, porque se le abren los ojos al discípulo amado (Jn 21, 1-14). El Señor resucitado está a la orilla del lago y pregunta a los discípulos si han pescado algo. Los invita a echar las redes a la derecha. Y de pronto, viendo solamente a un hombre misterioso que hace la pregunta típica que se hace a cualquier pescador, Juan exclama: «¡Es el Señor!» (Jn 21, 7). ¿Qué es lo que le permite a Juan ver más allá de las apariencias y de lo ordinario? Sin duda es la luz de la fe. Esta fe se convierte en caridad, en un deseo de compartir con los demás lo que ha visto, lo que ha experimentado (cf 1Jn 1, 1-3). El Espíritu Santo aprovecha este gesto aparentemente insignificante de Juan para tocar el corazón de Pedro, que se lanza al agua para llegar lo antes posible hasta Jesús.

En el trato cotidiano con Jesús podemos aprender a ver más profundamente la realidad, a descubrir la presencia misteriosa de Dios que se esconde dentro de cada acontecimiento y de cada persona. Cuando buscamos su rostro, aprendemos a reconocer a Jesús que se identifica con cada uno de nuestros hermanos, especialmente los más necesitados. Para un miembro del Regnum Christi, como para cualquier cristiano, esta experiencia de Jesús no puede ser algo que guarde solamente para sí. La caridad lo impulsa a compartirlo, a irradiar a Cristo, porque es siempre un apóstol.

En esta cuaresma, conviene que pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para que no nos conformemos con una serie de prácticas externas, sacrificios y propósitos, que pueden ser muy buenos, pero que corren el riesgo de no tocar el corazón ni cambiar la vida. Deseamos, más bien, que Él nos abra los ojos para que podamos penetrar con la mirada del Amor y descubrir así a Dios actuando en nuestras vidas. Queremos que, por la fe, vayamos traspasando la corteza de las apariencias y de las máscaras que a veces usamos, en ocasiones voluntariamente y en otras de manera inconsciente, para reconocer a Cristo que vive en nosotros y también en nuestros hermanos: tanto en quienes nos resultan simpáticos como en quienes nos molestan o nos hieren.

Solamente con una mirada de fe y de amor como la de Cristo, que es un don que viene de lo alto, podremos amar a Cristo en nuestros prójimos y redescubrir que también nosotros somos hijos incondicionalmente amados. Acerquémonos a Cristo en estas semanas de cuaresma con la confianza del ciego de nacimiento y pidámosle que unja nuestros ojos, que nos lave con su Palabra y con los sacramentos, de manera que Él sea nuestra luz y que así nosotros podamos ser luz del mundo. Pidamos la gracia de ver a Dios presente y actuando en la Iglesia y en tantas personas que nos rodean para amarlo y servirlo a Él en ellas. Ojalá que esta cuaresma podamos ver en cada persona un regalo que Dios nos hace, pues en ella podemos ver a Cristo que nos habla, nos ama y nos invita a vivir como hombres y mujeres nuevos.

Les adjunto también el mensaje del Papa Francisco para esta cuaresma. Seguramente les dará luz para este período y puede ser un buen tema para reflexionar en familia y en sus equipos.

Pidamos por todo el Movimiento para que el Señor nos conceda una mirada nueva, llena de fe y de caridad, para descubrir y hacer brillar su presencia constante y misericordiosa en el mundo. Que la Virgen María, Reina de los apóstoles, nos alcance a esta gracia para toda la familia del Regnum Christi.

Su hermano en Cristo,

Eduardo Robles-Gil, LC


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2017

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).

La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

1. El otro es un don

La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.

La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).

Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

2. El pecado nos ciega

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).

El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.

La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).

El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.

Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

3. La Palabra es un don

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).

También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.

El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.

La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).

De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

Vaticano, 18 de octubre de 2016
Fiesta de san Lucas Evangelista.