Curso de capacitación para superiores locales nombrados recientemente y reuniones de rectores, instructores de novicios y formadores

Curso de capacitación comunidadDel 16 al 21 de octubre los instructores de novicios y los superiores locales nombrados recientemente se reunieron en la Sede de la dirección general, para asistir a un curso de capacitación de superiores (cf. CCG 2014 153, 1º).

El lunes 16 de octubre, tercer aniversario de la aprobación de las Constituciones de la Legión de Cristo, el padre Eduardo Robles-Gil, L.C., presidió la celebración eucarística en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe y San Felipe Mártir en Roma.

El primer día por la mañana, el padre Eduardo Robles-Gil, L.C., impartió una conferencia a la que siguieron varias sesiones de preguntas e intercambio sobre el perfil y misión del superior local en la Legión. Por la tarde, el padre Jaime Rodríguez, L.C., explicó algunas nociones de derecho canónico útiles para los superiores locales.

El martes 17, el padre Armando Santoro, O.S.V., dirigió una conferencia sobre el discernimiento espiritual. Por la tarde, el padre Gianfranco Ghirlanda, S.J., habló sobre el servicio de la autoridad y la obediencia, haciendo referencia a la Ratio Institutionis «Christus Vita Vestra». Durante la conferencia subrayó la importancia del examen de conciencia como un momento importante del discernimiento, y respondió a las preguntas de los superiores sobre el discernimiento, sobre la gradualidad y la interiorización de las normas, sobre el examen de conciencia y sobre los Ejercicios Espirituales.

El miércoles 18, el padre Ignacio Sarre hizo una presentación, seguida de una sesión de trabajo en equipos, sobre el acompañamiento a los religiosos en prácticas apostólicas y a los sacerdotes jóvenes. El padre Sylvester Heereman, por su parte, explicó la importancia de las emociones y del desarrollo de la vida afectiva en la formación inicial y permanente. El padre Juan José Arrieta, por su parte, habló del superior como promotor de la vida fraterna en comunidad. Por la tarde, se tuvieron reuniones por grupos y puesta en común.

«Creo que todos queremos y necesitamos vida fraterna, simplemente que a veces no sabemos cómo. Creo que las nuevas generaciones tienen una gran parte en esa misión de ayudarnos a vivir la vida fraterna en común, y los que vamos más adelante tenemos la misión de estar abiertos al Espíritu Santo para saber cómo vivir ese ideal que no solamente nos propone la Iglesia y la Legión, sino que todos deseamos», comentó el padre Adolfo Güémez, L.C., superior de la casa de apostolado de Aguascalientes.

Marta Rodríguez, directora del Istituto di Studi Superiori sulla Donna del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y Responsable de la sección Mujer del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, dedicó las sesiones del jueves 19 a profundizar en el tema de la madurez afectiva, abordando los siguientes temas: el corazón de Cristo; la identidad y la libertad; la soledad y la relación; la integridad de la dimensión sexual; y algunas aplicaciones pedagógicas.

El viernes 20, los superiores tuvieron una concelebración eucarística presidida por el padre Eduardo Robles-Gil, L.C., en la Capilla Lituana en las criptas de la Basílica de San Pedro. Durante la homilía, el padre Eduardo, haciendo referencia a la liturgia celebrada de la memoria facultativa de la Cátedra de San Pedro, comentó: «En nuestra comunidad tenemos esa misión de ser piedra fundamental, piedra viva sobre la que se edifica una comunidad. Y la primera lectura nos indica el espíritu de servicio con el que tenemos que realizar esta misión que nos ha sido encomendada».

«San Pedro tenía sus cualidades, sin duda, y tenía sus defectos […] Él, como vemos en el evangelio, responde por todos. Es un signo, para mí, de que san Pedro tomaba esa responsabilidad. Él es el que responde, el que da la cara. Él es el que tiene esa misión. Cuando Pedro responde, responde la Iglesia […] Hay una identificación entre Pedro y los apóstoles, entre Pedro y la Iglesia, entre la comunidad y el superior. Siendo piedras fundamentales, estamos en el piso, nos pisan, nos usan de soporte, pero así fue con Pedro y así fue con Cristo. Por eso, hoy que estamos aquí, tenemos que pedir la fuerza y la solidez para poder ser piedras donde otros se apoyen, donde otros edifiquen, donde la comunidad crezca y se santifique. Tenemos la promesa del Señor, es una promesa firme: “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…”. Con esta confianza podemos aceptar ser superiores, no con nuestras propias fuerzas, ni con nuestras cualidades, sino con la promesa de Cristo que está con nosotros hasta el fin del mundo. Y sabemos que, en el fondo, Él es el pastor: “El Señor es mi pastor y nada me falta”. Si tenemos claro ese papel nuestro de instrumentos, de personas que servimos a una misión, mientras la providencia nos pone allí, Jesucristo está con nosotros», dijo el padre Eduardo durante la homilía.

El padre Víctor de Luna, L.C., acompañado por el doctor Francesco Cotino, psicólogo y psicoterapeuta del AIPPC de Roma, dirigió dos sesiones sobre la salud psicológica, centrándose en la prevención y en el acompañamiento. El padre Gerardo Flores, L.C., por su parte, presentó algunas orientaciones sobre la vivencia de los códigos de conducta y los ambientes seguros.

El sábado 21 de octubre, Salvador Ortiz de Montellano, dirigió un taller sobre inteligencia emocional.

«Los temas que vimos sobre la madurez afectiva, inteligencia emocional y psicología me ayudaron a descubrir algunos puntos débiles que tengo, así como mis fortalezas; y me presentaron algunas herramientas concretas para servir mejor a los miembros de la comunidad dándome cuenta de sus dones», comentó el padre John Pietropaoli, L.C., superior de la casa de apostolado de Filadelfia.