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Carta a los padres que cumplen 25 años en la Legión

El P. Eduardo Robles-Gil, L.C. envía una carta a los padres legionarios que iniciaron su noviciado hace 25 años para felicitarlos e invitarlos a no dejar de buscar la santidad y el bien de las personas que Dios ha querido asociar a su ministerio.

 

¡Venga tu Reino!

15 de septiembre de 2016

 

A los legionarios que ingresaron al noviciado en 1991

Muy queridos padres,

En estos días se cumplen 25 años de que muchos de ustedes recibieron el hábito legionario y empezaron el noviciado. Les escribo para felicitarlos y unirme a su acción de gracias a Dios por el don de la perseverancia en la Legión y por todos los dones y gracias que el Señor ha querido regalarles y, a través de ustedes, a muchas personas.

Hace 25 años acabábamos de celebrar el 50 aniversario de nuestra fundación, con la ordenación sacerdotal de 60 hermanos nuestros conferida en Roma por san Juan Pablo II. La Legión y el Movimiento crecían a un ritmo vertiginoso y las obras que emprendía para el servicio de la Iglesia y de los hombres eran cada vez más. Fue en ese clima en que cada uno de ustedes, con circunstancias ideales de edad, salud y convicción personal, emprendió su camino en la Legión. Progresivamente fueron dando los pasos por los que ese compromiso inicial con Cristo y con la Iglesia, hecho con corazón indiviso, se fue consolidando hasta llegar a la profesión perpetua y a la ordenación sacerdotal.

Son muchos años los que han vivido en la Legión y han sido etapas histórica y espiritualmente muy distintas. Ilusión, orgullo, cercanía de san Juan Pablo II, crecimiento, esperanza… y más recientemente años con dificultades, de purificación, renovación y penitencia. No han sido años fáciles, y somos conscientes de que todavía no hemos llegado a la meta. Pero también constatamos que el tiempo presente es una verdadera oportunidad para vivir nuestra vida religiosa y nuestro apostolado de manera más auténtica. Es importante que cada uno de ustedes analice bajo la mirada misericordiosa de Dios cuál es la situación de su vida religiosa y sacerdotal hoy y que pida al Señor la gracia de responder a su vocación a la santidad prestándose generosamente a la acción santificadora del Espíritu y al servicio de los hermanos.

Hoy más que nunca la Legión y el Movimiento están en sus manos, queridos padres. Ustedes están en una edad y etapa de su ministerio en la que han asumido ya o se les pedirá que asuman responsabilidades no indiferentes en la Congregación. Gozan además todavía de la juventud, la flexibilidad y la energía para ir poniendo en práctica lo que el Capítulo General nos ha marcado.

Por eso, los invito a que en este aniversario traigan de nuevo a su corazón las principales gracias que han recibido en su camino así las convicciones profundas que los han sostenido a lo largo de su vida. Sacando de lo antiguo y de lo nuevo, busquen en las Constituciones y en los Comunicados del Capítulo nueva gracia y nueva luz para encarnar lo que ahí se nos propone e irradiarlo con su vida en sus comunidades. Con su vida y sus palabras, se encuentran en una posición privilegiada para transmitir eficazmente del espíritu legionario y del Movimiento a las nuevas generaciones. Por favor, no teman poner su lámpara en un lugar que alumbre a toda la casa: no la oculten bajo el celemín.

Los animo, también, a crecer en su intimidad con Jesucristo. Normalmente esta etapa de la vida es de ajustes importantes de la personalidad y de la propia vida espiritual, acompañada a veces por situaciones de oscuridad e incertidumbre. No tengan miedo a enfrentarlas acompañados por su director espiritual y sus superiores. Es común que el Señor nos haga ver una vez más que sin él no podemos hacer nada y nos haga la invitación, como a Pedro, a caminar sobre las aguas. Se trata de experiencias que el Señor puede permitir para ayudarnos a crecer en su seguimiento. Confíen en ese Jesucristo que los llamó en su juventud y que es el único amigo que nunca defrauda y es el mismo ayer, hoy y siempre.

Estamos celebrando el Año de la Misericordia. Agradezco a Dios nuestro Señor, el amigo de las horas alegres y tristes de nuestras vidas, que nos haya concedido tener a cada uno de ustedes como hermano y como un apoyo para que la Legión y el Movimiento respondan con un sí generoso al plan de Dios. Veo en todo ello un signo del cariño y la misericordia del Corazón de Cristo.

Les pido una oración por mí. Cuenten con mi oración también por ustedes para que siempre lleven con sano orgullo y dignidad la sotana legionaria que recibieron con ilusión hace 25 años. En este día pediré a la Virgen de los Dolores por sus familias y por quienes han caminado a su lado en estos años de vida legionaria, especialmente sus formadores.

Su hermano en Cristo,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

Descripción del proceso de revisión de las Constituciones (2010-2014)

El director general de la Legión de Cristo envió con su carta una descripción más detallada del proceso de revisión de las Constituciones.

  • Estas Constituciones son la sexta versión aprobada por autoridades eclesiásticas (la 1ª en 1948, como congregación de derecho diocesano; la 2ª en 1965, con la concesión del Decretum Laudis  por la que la Legión de Cristo pasa a ser congregación de derecho pontificio; la 3ª en 1970, como fruto de la revisión solicitada por el Concilio Vaticano II; la 4ª en 1983; la 5ª en 1994, que introdujo algunas enmiendas a la versión de 1983).
  • El 1 de mayo de 2010 la Sala de Prensa de la Santa Sede informa que el Papa Benedicto XVI nombrará un delegado pontificio y una comisión para el estudio de las Constituciones.
  • El 16 de junio de 2010 el Papa Benedicto XVI nombra Delegado Pontifico a Mons. Velasio De Paolis, C.S. para que gobierne en su nombre la Legión de Cristo.
  • El 9 de julio de 2010 el Cardenal Secretario de Estado afirma que la tarea principal del Delegado Pontificio es encaminar, acompañar y realizar la revisión de las Constituciones, en la que deberían participar todos los miembros del Instituto.
  • El 5 de diciembre de 2010 el Delegado Pontificio establece la Comisión Central para la revisión de las Constituciones. Esta comisión será ampliada con dos miembros legionarios más en 2012.
  • De enero de 2011 a junio de 2013 se tuvieron reuniones comunitarias para la reflexión, estudio y revisión del texto de las constituciones.
  • A partir de enero de 2013 se empezó a revisar la propuesta de texto que resultó de este proceso, siguiendo lo que establecen los cán. 578 y 587 del Código de Derecho Canónico y las indicaciones del Delegado Pontificio.
  • En junio de 2013 se presentó a la Congregación el nuevo texto. Durante el verano se celebraron asambleas territoriales que enviaron sus sugerencias para la consideración del Capítulo General.
  • El 19 de junio de 2013 el Papa Francisco confirma el camino recorrido en su carta al Card. Velasio De Paolis del 19 de junio de 2013. El Papa pide que, al concluir del Capítulo General Extraordinario le sean entregadas las Constituciones para su aprobación.
  • En enero y febrero de 2014 se celebra el Capítulo General Extraordinario en Roma. Al final del mismo, se presentó al Santo Padre el nuevo texto constitucional para aprobación.
  • El 11 de junio de 2014, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA) con algunas indicaciones y observaciones al texto. Esto se comunica a los legionarios en 3 de julio de 2014.
  • El 9 de octubre de 2014 el Director General de la Legión de Cristo entregó a la CIVCSVA el texto enmendado según las observaciones recibidas.
  • El 16 de octubre de 2014 el Secretario de la CIVCSVA firma la carta de aprobación del nuevo texto constitucional de la Congregación de los Legionarios de Cristo.

La Santa Sede aprueba las Constituciones de los Legionarios de Cristo

Roma. 1 de noviembre de 2014. El P. Eduardo Robles-Gil, director general de los Legionarios de Cristo, comunicó por medio de una carta que la Santa Sede ha aprobado las nuevas constituciones de la Legión de Cristo. La aprobación fue firmada el 16 de octubre por el Mons. José Rodríguez Carballo, OFM y el P. Sebastiano Paciolla, O.Cist., secretario y subsecretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica respectivamente. Las nuevas constituciones están ya en vigor.

Con este paso se cumple el objetivo principal del proceso de renovación iniciado en 2010 por mandato de Benedicto XVI y continuado por Francisco a través de un Delegado Pontificio, el Card. Velasio De Paolis. El texto es resultado de un trabajo de consulta y reflexión que duró prácticamente tres años y en la que todos los legionarios tuvieron oportunidad de participar y aportar y que culminó con la celebración del Capítulo General Extraordinario en enero y febrero de 2014.

El P. Robles-Gil afirma en su carta: «Tenemos ahora en nuestras manos el texto de nuestras Constituciones que describe para cada uno de nosotros el modo específico de vivir la vida religiosa en la Legión, siendo así el camino que nos guía hacia la santidad y la fecundidad apostólica al servicio de la Iglesia y de los hombres».

Entre los cometidos principales del proceso de renovación estaban la clarificación del carisma, la simplificación y reducción de las normas, asegurar un ejercicio de la autoridad más participativo y conforme al Derecho Canónico, y la formación de los legionarios, con especial atención a la responsabilidad de cada uno de hacer su propio discernimiento vocacional y garantizar la distinción entre el fuero interno y el fuero externo.

Las constituciones de una congregación religiosa contienen las normas fundamentales que custodian y promueven la vivencia y desarrollo del propio carisma. Destacan las normas fundamentales sobre la identidad de la congregación, el gobierno y la disciplina, la incorporación y formación de los miembros, el objeto de los vínculos sagrados. En ellas se deben armonizar los elementos espirituales y jurídicos, sin multiplicar las normas innecesariamente. Las aprueba la autoridad eclesiástica competente. En el caso de la Legión de Cristo, que es una congregación de derecho pontificio, la aprobación corresponde a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Enlaces Relacionados:

“Un texto para conformar nuestra vida con Cristo”

¡Venga tu Reino!·

Prot. D.G. 882-2014/1
Circular


São Paulo, 1 de noviembre de 2014
Solemnidad de todos los santos

A los legionarios de Cristo

Muy estimados en Jesucristo:

Tengo el privilegio y la inmensa alegría de comunicarles que la Santa Sede, a través de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, ha aprobado la nueva versión del texto de nuestras Constituciones, en respuesta a la petición presentada por el Capítulo general extraordinario, celebrado a inicios de este año. La carta que nos comunica la aprobación lleva la fecha del 16 de octubre, memoria litúrgica de santa Margarita María de Alacoque y aniversario de la elección pontificia del Santo Padre Juan Pablo II.

Ante todo, los invito a elevar una ferviente oración de acción de gracias, agrade­ciendo a Dios esta nueva muestra de su amor hacia la Legión de Cristo y hacia cada uno de sus miembros. Agradezcamos también a los Pontífices Benedicto XVI y Francisco, al Cardenal Velasio De Paolis y a sus consejeros, por la paterna solicitud con la que han guiado los pasos de nuestra congregación en estos años pasados, marcados por la prueba, pero también por el cercano acompañamiento de la Iglesia.

Tenemos ahora en nuestras manos el texto de nuestras Constituciones que describe para cada uno de nosotros el modo propio de vivir la vida religiosa en la Legión, siendo así el camino que nos guía hacia la santidad y la fecundidad apostólica al servicio de la Iglesia y de los hombres. Como establece el último número del texto aprobado, hemos de conformar nuestra vida con Cristo, regla suprema del religioso, según el Evangelio y las Constituciones (cf. n. 235).

El día 8 de enero de este año, en la celebración eucarística que daba inicio al Capítulo general, el Cardenal De Paolis afirmaba: «las Constituciones que se darán, no serán simplemente un código de leyes que les una sólo externamente en la disciplina; serán más bien un texto que exprese una vocación común, un ideal común, una visión común y un camino común de santidad. Serán un impulso para tender juntos hacia la realización del proyecto de Dios sobre la congregación y sobre cada uno de ustedes, para la gloria de Dios y el servicio a la Iglesia y a la misma Legión. El corazón de las Constituciones es el carisma o el patrimonio espiritual del Instituto».

Precisamente por esta razón los invito cordialmente a conocer el texto de las Constituciones, meditarlo y, sobre todo, llevarlo a la vida personal, comunitaria y apostólica con mucho amor y generosidad, acogiendo así el plan de Dios sobre la Legión y cada uno de nosotros. En este sentido, Mons. José Rodríguez Carballo, O.F.M., escribe lo siguiente en el último párrafo de la carta de aprobación: «Confío vivamente que la observancia de las Constituciones sea para los legionarios de Cristo una ayuda valiosa en la realización de su compromiso apostólico, en fidelidad al carisma».

Además, para valorar mejor este evento de la vida de la Legión, los invito a recordar la historia de este nuevo texto de nuestras Constituciones. El Cardenal De Paolis en la homilía que acabo de citar nos decía: «lo que el Señor ha hecho durante este período de preparación debe ser el recuerdo y la memoria a la que están llamados a volver para reencontrar la confianza, la serenidad y la esperanza».

En el documento adjunto a esta carta (cf. anexo 3) encontrarán una breve memoria de este camino que hemos recorrido juntos, desde el inicio de 2011, con la participación activa y generosa de todos los religiosos legionarios. Espero que nos ayude a apreciar el don que ahora recibimos y que, si podemos decirlo así, cierra la parte principal de esta etapa de nuestra historia.

Finalmente deseo mencionar que esperamos promulgar en breve las Normas complementarias (directorio) y el Reglamento de las casas de apostolado, para así completar una parte importante de los encargos que el gobierno general recibió del reciente Capítulo general.

Agradezco a la Santísima Virgen María su ayuda y cercanía materna a lo largo de este camino, y le pido que interceda para que todos los legionarios vivamos con fidelidad estas Constituciones. Les pido un recuerdo en sus oraciones y les aseguro las mías, me confirmo de Uds. afmo. en Jesucristo,

P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

c.c.p.: P. Gianfranco Ghirlanda, S.I., Asistente Pontificio

Anexos:

  1. Texto aprobado de las Constituciones (PDF)
  2. Decreto de aprobación
  3. Breve resumen del proceso de revisión de nuestras Constituciones (2010 – 2014)
  4. Tabla con un resumen de algunos de los cambios introducidos a la versión presentada por el Capítulo general, por petición de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica
  5. Carta del Director General en original (PDF)

Carta del Delegado Pontificio: El borrador de las Constituciones

Cardinale Velasio De Paolis, c.s.
Piazza del Sant’Uffizio, 11
00120 CITTÀ DEL VATICANO

Roma, 20 de junio de 2013

A los legionarios de Cristo

Muy queridos hermanos,

Al nombrarme Delegado Pontificio el 16 de junio de 2010, el Santo Padre me confirió el encargo de gobernar en su nombre la Legión de Cristo «durante el tiempo que sea necesario para completar el camino de renovación y conducirlo a la celebración de un Capítulo General Extraordinario, que tendrá como fin principal llevar a término la revisión de las Constituciones».

En el Decreto aplicativo del 9 de julio de 2010 se precisaba que «en la revisión de las Constituciones deben colaborar todos los miembros del Instituto, sea a nivel individual como comunitario, […] que se han de sentir responsables de la revisión y reelaboración del propio proyecto de vida evangélica, siempre en armonía con la enseñanza de la Iglesia». Durante esos tres años, todos habéis tenido la oportunidad de participar en la revisión del texto constitucional. Este ejercicio de diálogo e intercambio fraterno ha demostrado ser especialmente fecundo para profundizar en el don recibido de Dios para el bien de la Iglesia. Más que un camino técnico para la redacción de un texto constitucional, hemos vivido un gran examen de conciencia, y un proceso de purificación y de renovación.

La Comisión central para la revisión de las Constituciones ha tomado en consideración todas las propuestas de los territorios, de las comunidades y las aportaciones individuales. Ha hecho una selección y una síntesis de las mismas cuyo fruto es el borrador del nuevo texto constitucional que ha sido redactado según los criterios que han guiado todo nuestro trabajo y se establecen de modo particular en los cc. 578 y 587 del Código de Derecho Canónico:

578 Todos han de observar con fidelidad la mente y propósitos de los fundadores, corroborados por la autoridad eclesiástica competente, acerca de la naturaleza, fin, espíritu y carácter de cada instituto, así como también sus sanas tradiciones, todo lo cual constituye el patrimonio del instituto.

587 § 1. Para defender con mayor fidelidad la vocación y la identidad de cada instituto, en el código fundamental o constituciones de cada uno de ellos deben contenerse, además de lo que se ordena observar en el c. 578, las normas fundamentales sobre el gobierno del instituto y la disciplina de sus miembros, la incorporación y formación de éstos, así como el objeto propio de los vínculos sagrados.
§ 2. Ese código es aprobado por la autoridad competente de la Iglesia, y sólo con su consentimiento puede modificarse.
§ 3. En ese código se han de armonizar convenientemente los elementos espirituales y jurídicos; pero no deben multiplicarse las normas sin necesidad.
§ 4. Las demás normas establecidas por la autoridad competente del instituto se recogerán convenientemente en otros códigos, normas que pueden revisarse y acomodarse cuando sea oportuno, según las exigencias de los lugares y tiempos.

Hoy tengo finalmente la alegría de enviaros el borrador del texto constitucional para que podáis ofrecer una ulterior contribución. Este borrador será presentado al Capítulo General junto con las propuestas y sugerencias que hagan las asambleas territoriales. Este texto ha sido estudiado en las reuniones plenarias de la Comisión, que yo presido y de la que forman parte dos de mis consejeros, los padres Gianfranco Ghirlanda y Agostino Montan. Ahí han sido aprobadas después de una madura reflexión realizada junto a ellos y a los legionarios miembros de la Comisión.

Para cumplir el mandato del Santo Padre que hacía notar «además del celo sincero y de la fervorosa vida religiosa de un gran número de miembros de la Congregación, la necesidad y urgencia de un camino de profunda revisión del carisma del Instituto», el borrador del texto constitucional define la naturaleza, fin, espíritu y apostolado del Instituto che constituyen su patrimonio y deben ser custodiados y en los que se debe profundizar permanentemente (cf. c. 578).

También hay novedades y cambios. En primer lugar se ha hecho el esfuerzo para distinguir lo que pertenece a las Constituciones y que da estabilidad al Instituto de lo que, en cambio, debería formar parte de los códigos secundarios para darle así, al mismo tiempo, flexibilidad. El estilo del lenguaje es más sobrio y menos exhortativo, más conciso y claro, como es costumbre en los textos constitucionales. También se busca armonizar las normas con los principios teológicos y espirituales que les dan sentido. Es importante tener presente que las Constituciones no pretenden ser un tratado completo de espiritualidad o de vida religiosa; su función es evidenciar algunos elementos esenciales de la espiritualidad del Instituto y remiten a otros textos adecuados para su ulterior desarrollo y profundización. (cf. c. 587 §3)

El Directorio, que forma parte del derecho propio del Instituto y, por ello, tiene un valor normativo, completa lo que se dice en las Constituciones. Todavía está pendiente su redacción, pero contendrá elementos más aplicativos que la autoridad competente de la Congregación (el Capítulo General o la dirección general) podrá adaptar a las situaciones de tiempos y lugares.

En los números sobre el ejercicio de la autoridad se subraya la necesidad de los consejeros y de las consultas para que ésta sea más participativa. Se subraya al mismo tiempo la responsabilidad irrenunciable del gobierno personal de los superiores para evitar así el peligro de una cierta dispersión o que se dé una autoridad difusa. El gobierno se articula en tres niveles: general, territorial y local. Se busca que haya una equilibrada descentralización y una relación más armoniosa entre ellos, dando especial relieve y autonomía a los directores territoriales según el derecho puesto que son Superiores mayores y Ordinarios (cf. c. 134 §1).

Por lo que ve a la formación y disciplina religiosa, la nueva redacción hace más explícitos los principios de la responsabilidad personal, la importancia del discernimiento, el ámbito para la libertad de conciencia, el primado de la gracia y la vida fraterna. El texto también se ha enriquecido con el magisterio más reciente y, además, hace una referencia explícita al Movimiento Regnum Christi. Reconocemos que sobre este último punto todavía necesitamos una reflexión ulterior que nos ayude a profundizar más.

Ahora, quedando a salvo el derecho de cada uno de enviar sus opiniones y sugerencias al Capítulo General (cf. c. 631 §3), las asambleas territoriales tienen la tarea de estudiar este borrador y, sobre todo, expresar si refleja, custodia y promueve adecuadamente el patrimonio del Instituto en el sentido del c. 587 §1. Se pide, de manera especial, la reflexión temática sobre algunos puntos que propone la Comisión Central según lo que establece el n. 39 del Reglamento para las Asambleas Territoriales.

Quiero agradeceros por vuestra colaboración en esta revisión y, de manera particular, deseo manifestar mi gratitud a los miembros de las comisiones territoriales y de la Comisión Central por el arduo trabajo realizado.

Confiamos a la Madre Dios, Reina de los apóstoles, los pasos que debemos dar en los próximos meses para que ella nos obtenga del Espíritu Santo la luz y la gracia para llegar a la meta de nuestro camino.

En el Señor Jesús,

+Velasio Card. De Paolis, c.s.

Texto original: italiano