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Concluye el Año de la Vida Consagrada

Cd. del Vaticano. En la fiesta de la presentación del Señor concluyó el año de la vida consagrada. Los legionarios de Cristo, las consagradas del Regnum Christi y los laicos consagrados que residen en Roma acudieron a la cita con el Santo Padre. Nuestro director general, el P. Eduardo Robles-Gil, y muchos otros sacerdotes legionarios concelebraron con el Papa Francisco.

A continuación el texto de la homilía pronunciada por el Santo Padre:

(Radio Vaticana).- Hoy  ante nuestra mirada se presenta un hecho simple, humilde y grande: Jesús es llevado por María y José al templo de Jerusalén.  Es un niño como tantos, como todos, pero es único: es el Unigénito venido para todos. Este Niño nos ha traído la misericordia y la ternura de Dios: Jesús es el rostro de la Misericordia del Padre. Es éste el ícono que el Evangelio nos ofrece al final del Año de la Vida Consagrada, un año vivido con mucho entusiasmo.  Él, como un rÍo, confluye ahora en el mar de la misericordia, en este inmenso misterio de amor que estamos experimentando con el Jubileo extraordinario.

La fiesta de hoy, sobre todo en Oriente, es llamada fiesta del encuentro. En efecto, en el Evangelio que ha sido proclamado, vemos diversos encuentros  (cfr Lc 2,22-40).  En el templo Jesús viene a nuestro encuentro y nosotros vamos a su encuentro. Contemplamos el encuentro con el viejo Simeón, que representa la espera fiel de Israel y el regocijo del corazón por el cumplimiento de las antiguas promesas. Admiramos también el encuentro con la anciana profetisa Ana, que, al ver al Niño, exulta de alegría y alaba a Dios.  Simeón y Ana son la espera y la profecía, Jesús es la novedad y el cumplimiento: Él se nos presenta como la perenne sorpresa de Dios; en este Niño nacido para todos se encuentran el pasado, hecho de memoria y de promesa, y el futuro, lleno de esperanza.

En esto podemos ver el inicio de la vida consagrada.  Los consagrados y las consagradas están llamados ante todo a ser hombres y mujeres del encuentro.  La vocación, de hecho, no toma las mociones de un proyecto nuestro pensado “con cálculo”, sino de una gracia del Señor que nos  alcanza, a través de un encuentro que cambia la vida. Quien verdaderamente  encuentra a Jesús no puede permanecer igual que antes.  Él es la novedad que hace nuevas todas las cosas. Quien vive este encuentro se convierte  en testimonio y hace posible el encuentro para los otros; y también se hace promotor de la cultura del encuentro, evitando la autoreferencialidad que nos hace encerrarnos en nosotros mismos.

El pasaje de la Carta a los Hebreos, que hemos escuchado, nos recuerda que el mismo Jesús, para salir a nuestro encuentro, no dudó en compartir nuestra condición humana: «Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición» (v. 14). Jesús no nos ha salvado “desde el exterior”, no se ha quedado fuera de nuestro drama, sino que ha querido compartir nuestra vida. Los  consagrados y las consagradas están llamados a ser signo concreto y profético de esta cercanía de Dios, de éste compartir la condición de fragilidad, de pecado y de heridas del hombre de nuestro tiempo. Todas las formas de vida consagrada, cada una según sus características, están llamadas a estar en permanente estado de misión, compartiendo «las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres  y de todos aquellos que sufren» (Gaudium et spes, 1).

El Evangelio también nos dice que «Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él» (v. 33). José y María custodian  el estupor por este encuentro lleno de luz y de esperanza para todos los pueblos. Y también nosotros, como cristianos y como personas consagradas, somos custodios del estupor. Un estupor que pide ser renovado siempre; ay de la costumbre en la vida espiritual; ay de cristalizar nuestros carismas en una doctrina abstracta:  los carismas de los fundadores – como he dicho otras veces – no son para sellar en una botella, no son piezas de museo.  Nuestros fundadores han sido movidos por el  Espíritu y no han tenido miedo de ensuciarse las manos con la vida cotidiana, con los problemas de la gente, recorriendo con coraje las periferias geográficas y existenciales. No se detuvieron ante los  obstáculos y las incomprensiones de los otros, porque mantuvieron en el corazón el estupor por el encuentro con Cristo. No han domesticado la gracia del Evangelio; han tenido siempre en el corazón una sana inquietud por el Señor, un deseo vehemente de llevarlo a los demás, como han hecho María y José en el templo. También hoy nosotros estamos llamados a cumplir elecciones proféticas y valientes.

Finalmente, de la fiesta de hoy aprendemos a vivir la gratitud por el encuentro con Jesús y por el don de la vocación a la vida consagrada. Agradecer, acción de gracias: Eucaristía. Cúan hermoso es cuando encontramos el rostro feliz de personas consagradas,  quizás ya con tantos años como Simeón o Ana,  felices y llenas de gratitud por la propia vocación. Esta es una palabra que puede sintetizar todo aquello que hemos vivido en este Año de la Vida Consagrada: gratitud por el don del Espíritu Santo, que anima siempre a la Iglesia a través de los diversos carismas.

El Evangelio concluye con esta expresión: «El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él» (v. 40). Que el Señor Jesús pueda, por la maternal intercesión de Maria, crecer en nosotros, y aumentar en cada uno el deseo  del encuentro, la custodia del estupor y la alegría de la gratitud. Entonces otros serán atraídos por su luz, y podrán encontrar la misericordia del Padre.

Nota de Prensa: El Papa Francisco concede indulgencia plenaria por el 75º Aniversario

Nota de Prensa – Actualizada el 29 de octubre de 2015.

El Papa concede indulgencia plenaria para los Legionarios de Cristo y Miembros del Regnum Christi

  • El Papa Francisco ha concedido la indulgencia a través de un decreto de la Penitenciaría Apostólica con ocasión de los 75º años de la fundación.

Roma. 28 de octubre de 2015. El Papa Francisco ha concedido la indulgencia plenaria en forma de jubileo a los Legionarios de Cristo y miembros del Movimiento Regnum Christi durante el año en que conmemoran los 75 años de su fundación. Este jubileo concluirá en la Solemnidad del Sagrado Corazón del año 2016.

La Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede ha emitido un decreto firmado por el Penitenciario Mayor, el Card. Mauro Piacenza, respondiendo a la solicitud del director general del Regnum Christi y de la Legión de Cristo, P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

Además de las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y rechazo de todo pecado), la indulgencia jubilar la podrán alcanzar los legionarios y miembros del Regnum Christi en la solemnidad de Cristo Rey de 2015 y en la solemnidad del Sagrado Corazón de 2016 si renuevan por devoción sus compromisos que los vinculan al Movimiento o a la Legión, y rezan por la fidelidad de su patria al su vocación cristiana, por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, y por la defensa de la familia.

Igualmente, se les concede la indulgencia plenaria cuando se dedican por un tiempo conveniente a la práctica de las obras de misericordia corporales o espirituales, concluyendo con la oración del Señor, el Símbolo de la Fe y la invocación a María, Reina de los Apóstoles.

También pueden lucrar la indulgencia plenaria cuando se dediquen durante un tiempo conveniente a enseñar o aprender la doctrina cristiana o participan en misiones de evangelización.

Los legionarios y demás miembros del Regnum Christi impedidos por la vejez o la enfermedad podrán lucrar la indulgencia uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo sus sufrimientos y oraciones por la nueva evangelización y por la instauración del Reino de Cristo.

En una carta a los miembros del Regnum Christi el director general recuerda: «Como saben, la indulgencia consiste en una remisión de las penas temporales por los pecados ya perdonados que el pecador debería purgar en la vida presente o en la futura antes de poder entrar en la plena comunión con Dios en el cielo. Los invito a aprovechar esta circunstancia para repasar lo que el Catecismo de la Iglesia Católica enseña sobre estas gracias concedidas desde los tesoros espirituales de la Iglesia (nn. 1471-1479)».

 

En la misma carta, también dice: «Los animo a aprovechar esta gracia que el Santo Padre nos concede para renovar nuestra gratitud al Señor por el don del Movimiento y para incrementar nuestro deseo de ser apóstoles y testigos creíbles del Reino de Jesucristo».

La concesión de una indulgencia jubilar es una práctica muy común en la Iglesia con ocasión de aniversarios de instituciones de la Iglesia. En el Año de la misericordia todos los fieles católicos podrán ganar indulgencias especiales. No se trata, bajo ningún concepto, de un perdón concedido a una institución o de fingir que errores del pasado no han existido, sino de una gracia concedida por la Iglesia a los miembros de la misma para que se dediquen con mayor interés a una vida según el Evangelio, a la oración y al servicio al prójimo.

Documentación

Indulgencia jubilar para los legionarios y miembros del Regnum Christi

Indulgencia jubilar para los Legionarios de Cristo y Miembros del Regnum Christi

Roma. 28 de octubre de 2015. El Papa Francisco ha concedido la indulgencia plenaria en forma de jubileo a los Legionarios de Cristo y miembros del Movimiento Regnum Christi durante el año en que conmemoran los 75 años de su fundación. Este jubileo concluirá en la Solemnidad del Sagrado Corazón del año 2016.

La Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede ha emitido un decreto firmado por el Penitenciario Mayor, el Card. Mauro Piacenza, respondiendo a la solicitud del director general del Regnum Christi y de la Legión de Cristo, P. Eduardo Robles-Gil, L.C.

Además de las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y rechazo de todo pecado), la indulgencia jubilar la podrán alcanzar los legionarios y miembros del Regnum Christi en la solemnidad de Cristo Rey de 2015 y en la solemnidad del Sagrado Corazón de 2016 si renuevan por devoción sus compromisos que los vinculan al Movimiento o a la Legión, y rezan por la fidelidad de su patria al su vocación cristiana, por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, y por la defensa de la familia.

Igualmente, se les concede la indulgencia plenaria cuando se dedican por un tiempo conveniente a la práctica de las obras de misericordia corporales o espirituales, concluyendo con la oración del Señor, el Símbolo de la Fe y la invocación a María, Reina de los Apóstoles.

También pueden lucrar la indulgencia plenaria cuando se dediquen durante un tiempo conveniente a enseñar o aprender la doctrina cristiana o participan en misiones de evangelización.

Los legionarios y demás miembros del Regnum Christi impedidos por la vejez o la enfermedad podrán lucrar la indulgencia uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo sus sufrimientos y oraciones por la nueva evangelización y por la instauración del Reino de Cristo.

En una carta a los miembros del Regnum Christi el director general recuerda: «Como saben, la indulgencia consiste en una remisión de las penas temporales por los pecados ya perdonados que el pecador debería purgar en la vida presente o en la futura antes de poder entrar en la plena comunión con Dios en el cielo. Los invito a aprovechar esta circunstancia para repasar lo que el Catecismo de la Iglesia Católica enseña sobre estas gracias concedidas desde los tesoros espirituales de la Iglesia (nn. 1471-1479)».

En la misma carta, también dice: «Los animo a aprovechar esta gracia que el Santo Padre nos concede para renovar nuestra gratitud al Señor por el don del Movimiento y para incrementar nuestro deseo de ser apóstoles y testigos creíbles del Reino de Jesucristo».

La concesión de una indulgencia jubilar es una práctica muy común en la Iglesia con ocasión de aniversarios de instituciones de la Iglesia. En el Año de la misericordia todos los fieles católicos podrán ganar indulgencias especiales. No se trata, bajo ningún concepto, de un perdón concedido a una institución o de fingir que errores del pasado no han existido, sino de una gracia concedida por la Iglesia a los miembros de la misma para que se dediquen con mayor interés a una vida según el Evangelio, a la oración y al servicio al prójimo.

Decreto de la Penitenciaría Apostólica: Indulgencia jubilar

Traducción del original en latín

 

PENITENCIARÍA APOSTÓLICA

Prot. N. 762/15/I

 

B E A T Í S I M O   P A D R E ,

Eduardo Robles-Gil Orvañanos, superior general de la Congregación de los Legionarios de Cristo y Moderador del Movimiento Regnum Christi, con sentimientos de devoción a su Santidad y en nombre de todos los miembros, informa confiadamente que en 1941 tuvo inicio el instituto religioso mencionado, fue erigido canónicamente en 1948 en la Diócesis de Cuernavaca y elevado al grado de instituto de derecho pontificio en 1965. Con el fin de celebrar dignamente el 75º aniversario, desde la Solemnidad del Sagrado Corazón de 2015 hasta esta misma Solemnidad del año 2016 se tendrán especiales funciones sagradas e iniciativas espirituales en los templos y capillas de los Legionarios de Cristo y del Movimiento Regnum Christi. Y para que se aplique más abundantemente el tesoro de la gracia divina a los miembros [de la Legión de Cristo y de todo el Regnum Christi], el citado Orador implora el don de la Indulgencia en forma de Jubileo.

Por ello,

El día 27 de julio de 2015

La PENITENCIARÍA APOSTÓLICA, por mandato del Santísimo Padre Francisco, concede benignamente el Año jubilar con Indulgencia plenaria anexa, que con las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) los miembros de la Congregación de los Legionarios de Cristo y todos los miembros del Movimiento Regnum Christi quienes, con espíritu de penitencia y unidos cordialmente a los fines espirituales del Año de la Vida Consagrada y del próximo Año Santo de la Misericordia, pueden lucrarla una vez por día y también aplicarla como sufragio a los fieles difuntos que se encuentran en el Purgatorio:

a.- en las solemnidades de N. S. Jesucristo, Rey del Universo del año 2015 y del Sagrado Corazón de Jesús del año 2016, si emiten o renuevan, incluso de manera privada, la promesa de cumplir fielmente las exigencias de su vocación y, por un período de tiempo adecuado suplican a Dios por la fidelidad de su propia patria a su vocación cristiana, por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, y por la defensa de la institución de la familia humana, concluyendo con la Oración del Señor, el Símbolo de la Fe y la invocación a María, Reina de los Apóstoles.

b.- Cada vez que se dediquen a practicar durante un tiempo conveniente las obras de misericordia corporales (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los enfermos, redimir a los cautivos, enterrar a los muertos) o espirituales (corregir al que yerra, enseñar al que no sabe, dar consejo a quien lo necesita, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos de los demás, perdonar las ofensas, rezar por todos), concluyendo con la Oración Dominical, el Símbolo de la Fe y la invocación a María, Reina de los Apóstoles.

c.- Cada vez que, con corazón confiado en la misericordia, dediquen un tiempo conveniente a enseñar o aprender la doctrina cristiana, o a las misiones para la nueva evangelización, concluyendo con la Oración Dominical, el Símbolo de la Fe y la invocación a María, Reina de los Apóstoles.

Los Legionarios de Cristo y todos los miembros del Movimiento Regnum Christi que se encuentren legítimamente impedidos por la vejez o alguna enfermedad grave, podrán obtener igualmente la indulgencia plenaria en el lugar en donde su impedimento los retiene, si habiendo detestado todo pecado y teniendo la intención de cumplir, apenas les sea posible, las tres condiciones acostumbradas, se unan espiritualmente a las celebraciones jubilares u otras iniciativas espirituales, ofreciendo sus oraciones y sus sufrimientos a Dios a través de María por la nueva evangelización de los pueblos y la instauración del Reino de Cristo.

Y para que el acceso al perdón divino mediante las llaves de la Iglesia resulte más fácil por medio de la caridad pastoral, esta Penitenciaría pide insistentemente a los sacerdotes Legionarios de Cristo y a los demás [sacerdotes] miembros del Regnum Christi, se ofrezcan con ánimo diligente y generoso a la celebración del sacramento de la Penitencia y administren con frecuencia la Santa Comunión a los enfermos.

La presente disposición será válida durante el Año jubilar. No habiendo nada en contra.

 

 

Mauro Card. Piacenza

Penitenciario Mayor

 

Cristóforo Nykel

Regente

 

El Papa Francisco escribe una carta al Cardenal De Paolis

A continuación ofrecemos una traducción no oficial de la carta del Santo padre al Delegado Pontificio.

***

Al venerado hermano

Cardenal VELASIO DE PAOLIS

Durante la audiencia del pasado 27 de mayo, Ud. me habló sobre el desarrollo de su ministerio como Delegado para la Congregación de los Legionarios de Cristo, que le confió mi amado predecesor, Benedicto XVI, el 16 de junio de 2010.

Deseo agradecerle que me haya puesto al corriente del trabajo realizado en cumplimiento de esta delicada encomienda. También le hago saber que he estudiado con atención cuanto me expone en la Relación que me adjuntó a la carta del pasado 10 de mayo, en las Relaciones precedentes y en el material relativo a la Visita apostólica que tuvo lugar entre 2009 y 2010.

Le confirmo que su mandato concluirá con la celebración del Capítulo extraordinario de la Congregación de los Legionarios de Cristo, presidido por Ud., que se celebrará a inicios de 2014. Este Capítulo tendrá como tareas principales la elección de un nuevo gobierno del Instituto y la aprobación de las nuevas Constituciones, que Ud. luego me remitirá para el correspondiente examen. Estos son pasos imprescindibles para el camino de una renovación auténtica y profunda de la Congregación de los Legionarios de Cristo e, indirectamente, también para la actividad de todo el Movimiento Regnum Christi.

Por tanto le ruego me mantenga informado acerca del proceso de preparación del Capítulo, sobre el cual invoco la asistencia del Espíritu Santo para que inspire en todos los religiosos una completa dedicación a la tarea del discernimiento sobre su propia vocación en la Iglesia y en el mundo.

Le expreso también mi vivo reconocimiento por la entrega con que se prodiga a esta tarea. Deseo dirigir, a través de Ud., una palabra de aliento a todos los Legionarios de Cristo, a los consagrados y a las consagradas del Movimiento Regnum Christi y a los laicos comprometidos en él. A todos ellos les aseguro mi oración y de corazón les envío una especial Bendición Apostólica, confiándolos a todos a la materna protección de María, Madre de la Iglesia.

Desde el Vaticano, 19 de junio de 2013.

Francisco

 

La carta original en italiano puede ser descargada aquí.