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Profesiones perpetuas en Roma: Vivir la alegría de pertenecer a Dios

El 29 de enero los hermanos Felipe Colodel, L.C. y Santiago Casanova, L.C. emitieron la profesión perpetua en la capilla del Centro de estudios superiores. En la misma celebración eucarística, presidida por el padre Eduardo Robles-Gil, L.C., renovaron sus votos los hermanos Juan Pablo Álamos, L.C. y Gustavo Balestrin, L.C. Los sacerdotes que residen en Roma y los hermanos de la Sede de la dirección general renovaron sus votos por devoción después de un día completo de retiro espiritual. Los hermanos de las comunidades del Centro de estudios superiores renovarán sus votos por devoción después del periodo de exámenes.

 El padre Eduardo inició la homilía compartiendo que durante el retiro espiritual que hicieron los sacerdotes de Roma experimentaron «la invitación de Dios a ver nuestra vida, nuestra consagración religiosa y sacerdotal como la parte de la herencia que nos toca por el gran amor que Dios nos ha tenido. Esa es la sabiduría que viene de Dios: la capacidad de ver que hay que perder la vida para ganarla. Es una sabiduría que viene de la fe. Es esa capacidad de ver las cosas de tal forma que puedes escoger lo que Dios te ofrece y lo aceptas como un don, como un tesoro».

 Más adelante dijo: «Las bienaventuranzas nos ponen en esa misma lógica, la lógica de la sabiduría de Dios y no de la sabiduría del mundo. Y poder ser felices, dichosos, bienaventurados en el Evangelio, en Cristo, en la entrega a Dios y a los hombres».

 Después mencionó el discurso del Papa Francisco del 28 de enero de 2017 a los participantes en la plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, cuyo tema fue la fidelidad y el abandono. «El Papa advertía el problema que significa para la sociedad actual la cultura de lo provisorio, el dejar de pensar en el futuro, en la vida eterna. Y el Evangelio nos invita a pensar en la vida eterna, que heredaremos la vida eterna», comentó.

 El padre Eduardo señaló que «otro de los peligros que subrayaba el Papa era el de la mundanidad. El Papa decía que “también entre los jóvenes hay muchas víctimas de la lógica de la mundanidad, que se puede sintetizar así: búsqueda de éxito a cualquier precio, del dinero fácil y del placer fácil […] Nuestro compromiso no puede ser otro que el de estar a su lado, para contagiarlos con la alegría del Evangelio y de la pertenencia a Cristo. Hay que evangelizar esa cultura si queremos que los jóvenes no sucumban”. El mundo de los jóvenes debe ser capaz de ver la belleza del Evangelio y la belleza de pertenecer a Dios nuestro Señor. Estamos invitados a ver, sentir y amar nuestra pertenencia a Dios. Él nos pertenece, se nos ha dado a nosotros, pero nosotros también le pertenecemos a Él. Le pedimos hoy la gracia a Dios de ver la belleza de pertenecer a Él, de vivir la alegría de pertenecer a Dios nuestro Señor».

 «“Llevamos un tesoro en vasos de barro”, dice san Pablo (2Co 4,7). “Vigilad y orad para no caer en la tentación”, nos dice Cristo en el Evangelio (Mt 26,41). Estamos en el mundo pero no somos del mundo. Tenemos el compromiso de mostrar al mundo la cara alegre y feliz de pertenecer a Dios», añadió el padre Eduardo.

 Por último, el padre Eduardo invitó a reflexionar sobre la invitación que hacía el Papa Francisco en su mensaje de dar testimonio al mundo y a la Iglesia con la santidad de vida. En palabras del Santo Padre: «Si la vida consagrada quiere mantener su misión profética y su fascinación y seguir siendo escuela de fidelidad para los cercanos y los lejanos (cf. Ef 2,17) debe mantener el frescor y la novedad de la centralidad de Jesús, el atractivo de la espiritualidad y la fuerza de la misión, mostrar la belleza del seguimiento de Cristo e irradiar esperanza y alegría».

 

 El H. Santiago Casanova, L.C. nació el 5 de junio de 1989 en Buenos Aires, Argentina. Ingresó al Centro vocacional de Córdoba en 2002, después de haber terminado la primaria en el Colegio Betania. En el año 2006 ingresó al noviciado de São Paulo, Brasil. Estudió humanidades clásicas en Cheshire, y el bachillerato de filosofía en Roma. De 2011 a 2015 realizó sus prácticas apostólicas en México, primero como instructor de formación en el Instituto Cumbres de Aguascalientes y luego como prefecto de disciplina en el Centro vocacional de Guadalajara. Actualmente se encuentra cursando la licencia en filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.

El H. Felipe Colodel, L.C. nació el 22 de noviembre de 1989 en Campo Largo, Paraná, Brasil. Ingresó al Centro de noviciado de São Paulo el 11 de marzo de 2006. Emitió la primera profesión religiosa el 24 de febrero de 2008. Estudió un año de humanidades en Cheshire y el bachillerato en filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Durante prácticas apostólicas, de 2011 a 2015, fue promotor vocacional en Brasil y miembro del equipo auxiliar del ECYD de Porto Alegre y Sao Paulo. En 2015 regresó a Roma para iniciar la licencia en filosofía.

«Nos hemos consagrado para perseverar en su servicio»

El pasado 2 de octubre, el P. Eduardo Robles-Gil, LC presidió la misa donde el H. Jean-Baptiste Ribes emitió su profesión perpetua.

Acompañaron al hermano Jean-Baptiste sus papás -que vinieron desde Francia- y los miembros de la dirección general y del Centro de Estudios Superiores de la Legión de Cristo.

La ceremonia se llevó a cabo en la capilla del Centro de Estudios. El P. Eduardo, en su homilía, destacó el papel de la fe y del servicio en la vida consagrada.

«El Evangelio de hoy nos dice que somos servidores, y que cuando hayamos hecho lo que teníamos que hacer, podemos simplemente decir que “siervos inútiles somos”».

Asimismo, hizo notar que la consagración a Dios es «para perseverar en su servicio, para vivir sirviendo, para vivir amando, para vivir identificándonos con Él»

El P. Eduardo enfatizó que para perseverar e identificarse cada día más con Cristo se requiere de la gracia y se requiere de la fe, invitando a los presentes a reflexionar en el sentido de la expresión del Evangelio: ¡Señor, aumenta nuestra fe!

«La fe está hecha para crecer, para darla. Nos fue dada en el bautismo. Cada vez que recibimos un sacramento, cada vez que recibimos la comunión, cada vez que renovamos nuestros votos, son gracias que están destinadas a que la fe crezca».

El padre Eduardo Robles-Gil impartió una conferencia a los hermanos del Teologado del Centro de estudios superiores y a los hermanos en formación de la Sede de la dirección general sobre cómo prepararse mejor para el sacerdocio durante los últimos años de formación en Roma.

Invitó a los presentes a reflexionar sobre la vocación de servicio a la Iglesia y a las almas que, como futuros sacerdotes, están llamados a ofrecer. También invitó a los hermanos que durante estos años dan pasos importantes hacia el sacerdocio (como la profesión perpetua o la recepción de los ministerios del lectorado y del acolitado) a vivir un discernimiento serio y profundo a través del diálogo con Dios en la oración, del estudio y de la ayuda de los formadores.

«El discernimiento más importante es el que hacen ustedes mismos; porque la vocación, el llamado de Dios, es algo que nace de la experiencia personal, del amor personal a Cristo, de la relación personal con Él», dijo el padre Eduardo a los hermanos presentes en la conferencia. «Ese discernimiento que hacen ustedes lo tienen que hacer sus formadores. Ustedes lo hacen junto con su director espiritual de manera interna, personal. Él les ayuda a progresar en el camino de la santidad, de su identificación con Cristo y en su discernimiento vocacional. También ustedes realizan este discernimiento en el fuero externo con sus formadores, con sus superiores, que son quienes tienen que dar un juicio, una aceptación», añadió.

También comentó que el discernimiento vocacional «tiene un inicio y tiene un fin […] Después es más sobre cómo puedo identificarme más con Cristo, cómo puedo hacer mejor su voluntad, qué me está pidiendo Dios nuestro Señor».