Testimonios Vocacionales

P. Andrés Villarreal, L.C.

Sacerdote desde siempre y para siempre

 

“Su hijo tiene ganas de vivir”. Estas fueron las palabras que el doctor le dijo a mi mamá en el hospital cuando me tuvieron que operar de emergencia del corazón un mes después de haber nacido. Soy triate, nací a los 7 meses y medio de embarazo, o mejor, nacimos a los 7 meses y medio y estuvimos en la incubadora por algún tiempo: mi hermana, la mayor de los tres, estuvo una semana; mi hermano, 15 días; y yo, cuatro semanas.

P. Bálint Szabó-Molnár, L.C.

SER ALTER CHRISTUS, “no sólo” representar el papel de Cristo

 

El amor llega a menudo muy de repente y entra con fuerza dramática en las vidas de las personas. Aunque en mi caso era un poco diferente. Pasó mucho tiempo antes de que pudiera entender – incluso sólo una parte – de este misterio, y para reconocer el regalo personal de Dios planeó para mí.

P. Benjamin O’Loughlin, L.C.

Algunas montañas se vuelven granos de arena

Cuando miras atrás hacia el camino recorrido, todo se vuelve más claro que antes. Algunas montañas se vuelven granos de arena, algunos granos de arena resultan ser montañas que te marcaron la vida profundamente…

P. Bruno do Espírito Santo, L.C.

Que nada ni nadie te haga perder la fe en Dios.

Nací el 7 de abril de 1983, en una pequeña ciudad del estado de São Paulo, llamada Salto, en Brasil, en el seno de una familia religiosa. El ambiente de mi región y de mi familia favoreció el desarrollo de mi religiosidad y de mi vocación.

P. Carlos Padilla, L.C.

El estadio que te espera…

 

¡Hay que empezar por el estadio! Ese es el lugar favorito de mis recuerdos. Nuestra hinchada sufría en la grada la eliminación de nuestros queridos Pumas, veía jóvenes abrazando su bandera llorando desconsolados y otros colgados del poste recriminando al árbitro aquel offside no marcado.

P. Edgar Espinosa, L.C.

Gracias Señor por el inmerecido don del sacerdocio

 

Tengo treinta y tres años, la edad con la que Cristo quiso voluntariamente ofrecer su vida en la cruz para morir por nosotros y abrirnos las puertas del cielo.

Lo primero que quiero decir es que nunca imaginé ni pensé, ser sacerdote, de pequeño quería ser policía, bombero y astronauta, pero jamás pasó por mi mente la idea de llegar a las gradas del altar como otro Cristo.

P. Fredi Durán, L.C.

Dios me fue abriendo el corazón para ser generoso.

 

En realidad nunca pensé en ser sacerdote, me interesaba más ser policía por eso de jugar desde pequeño con pistolas.

P. Gonzalo Franco, L.C.

Gracias, gracias, gracias.

 

Agradezco a Dios la familia que me regaló. Somos siete y conservo muchos recuerdos muy entrañables. Nací en Irapuato, Gto., México. La vida en casa era muy normal: colegio en las mañanas y por las tardes tareas, un poco de diversión, alguna travesura o algún berrinche…

P. Jorge Lorenzo Martínez, L.C.

CRISTO ENCENDIÓ MI CORAZÓN AL INVITARME A SALVAR ALMAS

 

No he venido, ni pretendo, enseñarte algo que tú mismo, y muy dentro de ti, ya conoces. Únicamente buscaré contarte mi historia, y ésta, a decir verdad, tuvo que cambiar de escritor a medio guión hecho.

Todo comenzó en un castillo – no, afirmación equivocada-, en realidad comenzó de camino a un campo de Golf, cuando mi amigo Luis me hizo una pregunta que desbalancearía todo mi juego ese día.

P. José Alberto Caballero, L.C.

La mejor aventura de mi vida

 

Soy el cuarto hijo de una familia católica practicante, en total somos cinco hijos, tengo tres hermanos mayores y sólo un hermano menor. A mis papás les debo la vida, la educación en la fe y sin duda, mi vocación.

Soy Mexicano nacido en los 80’s, de la ciudad de Toluca, estudié en un colegio católico que dejó huella en mí por su devoción a María.

P. Luis Jesús Rodríguez, L.C.

Por culpa de mi papá

Nací el 19 de septiembre de 1983 en Purépero, un pueblo del estado de Michoacán, en México. Aunque desde que nací mis papás residían en Morelia, la capital del estado.

Mi papá estudio ingeniería y es un hombre dedicado a la familia y muy trabajador. Recuerdo con mucho cariño los días en que mis tres hermanas y yo salíamos corriendo a su encuentro cuando llegaba de trabajar.

P. Manuel Reyes, L.C.

¡Tómate un buen vino conmigo!

 

Un día un catador de vino me dijo: «Lo importante es el vino, pero para degustar un buen vino la forma de la copa no es indiferente, por ella se ve el color y la textura; y la misma forma es la que permite oxigenar el vino para degustarlo con mayor plenitud con todos los sentidos».

P. Peter Mullan, L.C.

Aventuras con un bate de Wiffleball

 

En retrospectiva, mi vocación sacerdotal legionaria comenzó el día después de nacer. Es sólo en retrospectiva, después de haber sentido la llamada de Dios, que mi supervivencia milagrosa de bebé tiene sentido.

P. Mauricio Ruiz, L.C.

Dios a la una

 

Hoy vivo convencido que Dios me ha elegido desde siempre. Soy Mauricio Ruiz. Nací en Manzanares-Colombia, el 21 de octubre de 1978. Tengo una hermana mayor y un hermano menor. Gracias a mis padres he recibido el regalo de la fe, el don más grande que me han brindado en la vida.

P. Sergio Espinoza, L.C.

«Llamó a los que Él quiso para estar con Él y para enviarlos a predicar»(Mc 3, 13-14) 

 

Soy mexicano, de Irapuato, Guanajuato. Nací el 8 de agosto de 1984. Mis papás, Sergio y Laura, siendo de otros Estados, formaron nuestra familia en Irapuato. Tengo una hermana mayor, Valeria, y un hermano menor, Saúl.

P. Sergio Salcido

P. Sergio Salcido, L.C.

«El libro, la estocada y mi Cristo Rey» 

 

“Dios siempre saca un bien mayor del mal que permite”. Estas palabras resuenan ahora más con mayor claridad al recorrer con la mirada mi camino vocacional. Dios es maravilloso y nos sorprende a cada instante.

P. Simon Cleary, L.C.

Nadie fingía estar feliz.

 

De chico, soñaba con ser actor. De hecho, dado que soy de Nueva Zelanda, es posible que yo hubiera tenido suerte, pero probablemente como un doble para el actor de Frodo.

P. John Sweeney, L.C.

El Fichero

 

Una pregunta que me hace la gente muchas veces al escuchar algo de mi historia es: ¿Cómo escogió al sacerdocio mientras era tan joven? Creo que la mejor respuesta sería la siguiente: Yo no escogí el sacerdocio. Dios me escogió a mí. Lo oí, y le seguí.

P. Andrew LaBudde, L.C.

«That’s right…I can be a priest.»

I remember the moment that I decided to become a priest. How could I possibly forget it? It is a moment which is indelibly engraved upon my memory. I couldn’t be erased from my mind….

P. John Bender, L.C.

“What will there be for us?”

(Mt 19, 27)

 

When I was little we moved to a small town outside of Syracuse, New York called Manlius. It was there that I first heard the calling to be a priest. I was a normal kid. I loved sports, I played a lot of them, football, baseball, indoor and outdoor soccer, basketball, hockey, lacrosse, etc. I would go to movies, have sleep-over’s, went to a public school etc. Anything a normal kid would do.

P. Joseph Poulin, L.C.

Love of God Above All Else

 

It is hard to express all that has happened to bring me to the gates of the priesthood is just few lines, but if I had to summarize my whole vocation story I would do it in the following terms: “God’s love for me”.

Fr. Paul Alger, L.C.

Simple moments of grace

 

A vocation story may be either interminably long or consist in a single paragraph; for to do justice one would have either to plot out the whole path of his Christian life, mapping out his friendship with God one step at a time, or he might simply repeat with St. John…

Fr. Stephen Howe, L.C.

CHEWING ON AN OCTOPUS’ EYEBALL

 

I begin this brief history of my vocation with a story from a recent vacation with my brother seminarians. It is more relevant than it seems…

It was a perfect day on the Sorrentine peninsula in southern Italy. The sun beat down through clear azure skies and danced on the crystalline waters of the secluded bay of Ieranto. On the horizon lay the fabled island of Capri in all its rock-hewn majesty.  I stopped for a moment to admire the view before donning my swimming trunks and slipping into the luscious water. Harpoon in hand, I followed Brother Matthew, who had promised to show me how to hunt octopus ‘wild man style.’

P. Alexandre Nunes, L.C.

Posuisti super me manum tuam 

 

Como a Samuel, o Senhor me chamou para servi-Lo no seu Templo Santo. Foi através do serviço litúrgico que senti que Deus me chamava para consagrar-me a Ele como seu ministro…

P. Antonio Dubena, L.C.

Vocação de ser padre.

 

Sou Antônio, filho de Nestor Dubena e de Tereza Borodiak Dubena, da cidade de Pitanga, minha família é do interior, o lugar se chama Voraz de Cima, está a 30 quilômetros de Pitanga. Sou o quarto de sete filhos. Cinco homens e duas mulheres. Uma família simples, mas muito feliz e unida onde Deus tinha e tem sempre um lugar privilegiado.

P. Bertalan Egervári, L.C.

Wirken Gottes in meinem Leben

 

Wenn ich von meiner Berufung erzähle, weiß ich meistens gar nicht, wo ich anfangen soll. So vieles spielt eine wichtige Rolle. Wie kann ich am besten das Wirken Gottes in meinem Leben zeigen? Er hat mich nämlich nicht nur einmal seine Gegenwart in meinem Leben erfahren lassen.

P. Carlos Martínez Teuscher, L.C.

Die Liebe Gottes erfahren

 

Wenn ich gefragt werde, wie ich zu meiner Berufung gekommen bin, erinnere ich mich zuerst an das Beispiel meiner Eltern. Mein Vater war in unserer Heimatstadt in Mexiko ein angesehener Arzt, den ich als kleiner Junge sehr bewundert habe.

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