Sábado 11 de junio – Un anuncio fiel al Evangelio, no que se acomode al gusto de los demás.

SAN BERNABÉ APÓSTOL

H. Javier Castellanos, LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino! 

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Cristo, me pongo delante de Ti reconociéndote como Rey. Estoy atento a tus palabras, y dispuesto a lo que quieras de mí. Permíteme colaborar hoy en la extensión de tu Reino. Para ello te ofrezco las acciones de este día: mi trabajo, mi esfuerzo, mi entrega a los demás. Te pido que me acompañes y me ayudes con tu gracia. Amén

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 33-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído  que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno».

Palabra del Señor. 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Ser cristiano es un tesoro muy parecido a un diamante. Y entre las muchas caras de esta piedra preciosa hay una que toma un brillo muy especial: el ser apóstol fiel a la verdad del Evangelio. Todo bautizado tiene el inmenso honor de poder irradiar ante el mundo la luz de Cristo. Esto es anunciar el Reino de los cielos, pero no con un anuncio que se acomode al gusto o situaciones especiales de los demás.

¿Qué se necesita para transmitir el Evangelio? ¿Dinero, medios materiales, cualidades personales? ¡Nada de eso! Ser apóstol es dar el amor de Cristo a los demás. Por eso, lo importante es llenarse de este amor con los sacramentos y con ratos de oración como éste. Orar es abrir el corazón y orientarlo al Señor. ¡El diamante sólo brilla cuando deja pasar la luz!

Señor Jesús, gracias por haberme elegido para ser un apóstol. Te pido que ilumines mi corazón y que lo hagas brillar para los demás, que diga simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no, porque lo que diga de más no viene de Ti. Muéstrame tu amor un día más, para que sea capaz de anunciarlo a mis hermanos y hermanas; para que pueda decir con mi vida y mis obras que el Reino de los cielos está cerca… 

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Haré una visita a Cristo Eucaristía, en una iglesia cercana, pidiendo la gracia de ser un apóstol.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.