Viernes 13 de mayo - Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él.

Viernes 13 de mayo – Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él.

H. Cristian Gutiérrez, LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor sé que siempre me escuchas. Quiero entrar en tu presencia y estar contigo. Quiero permanecer para siempre a tu lado, pues sólo así encuentro la paz que necesito. Ayúdame a creer, esperar y amar más y más. Tú sabes que te amo. Jamás permitas que me separe de Ti, no quiero dejarte solo. Concédeme la gracia de serte fiel hasta el final. María acompáñame en este rato de oración y permíteme conocer y amar a Jesús como tú lo conoces y lo amas.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 21, 15-19

En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”.

Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor; tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”.

Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas.

“Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”. Esto se lo dijo para indicarle con que género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: “Sígueme”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

El amor es el tema sobre el cual me hablas hoy en tu Evangelio. Un amor que es personal; un amor que pide amor; un amor que es operante.

Me llama la atención cómo llamas a Pedro por su nombre y apellido. Y así es cómo Tú me hablas. Para ti no soy parte de un montón de gente, de un grupo genérico. Tú, no eres entonces el Dios lejano que jamás me recuerda. Por el contrario, eres el ser tan interesado por mí que me conoces como ningún otro. Para Ti soy único e irrepetible. Gracias, Señor, por tu amor personal.

A veces no puedo comprender por qué pides el amor del hombre. Siendo Dios no necesitas de nada, y sin embargo pides que te amé. ¿Qué tengo yo, qué tiene mi amor que lo procuras? Pareciera que te hubieras enamorado de mí y me persiguieras mendigando mi amor. Al igual que Pedro te digo, Señor, que Tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo. Tú conoces mi amor por Ti. Yo te quiero amar. Sabes que es mucho mi pecado, mi miseria y debilidad, pero sabes también que es grande mi deseo de amarte. «Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él» (Catecismo de la Iglesia Católica 2560)

La confesión de amor que le pides a Pedro tiene luego sus implicaciones. No quieres un amor sólo de palabras. Quieres que siga tu ejemplo. El amor es acción. Le pides a Pedro que apaciente tus ovejas. El amor por Ti es un amor que actúa, que trabaja, que opera; no es el amor que permanece sólo en las palabras, en el sentimiento, en el entendimiento. Dame, Señor, la gracia de que todo lo que haga sea reflejo de mi amor por Ti. Ayúdame a llevarte a los demás y a ellos llevarlos a Ti.

«Pedro lloró amargamente. Ese entusiasmo de seguir a Jesús se ha convertido en llanto, porque él ha pecado: él ha negado a Jesús. Esa mirada cambia el corazón de Pedro, más que antes. El primer cambio es el cambio de nombre y también de vocación. Esta segunda mirada es una mirada que cambia el corazón y es un cambio de conversión al amor. La tercera mirada es la confirmación de la misión, pero en las tres ocasiones, la mirada de Jesús pide la manifestación y confirmación del amor de Pedro.» (Homilía de S.S. Francisco, 22 de mayo de 2015, en Santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Haré una obra de misericordia, preferentemente corporal, por algún necesitado, por amor a Cristo y consciente de que lo hago a Él.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.