Sábado 14 de mayo - El único camino: el amor.

Sábado 14 de mayo – El único camino: el amor.

H. Iván Yoed Glez. LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, gracias por llamarme a tu presencia. Siempre me encuentro bajo tu mirada, pero en ocasiones pierdo la conciencia de ser amado por Ti y busco esconderme pues no comprendo tu amor. El pecado me ofusca la visión, y no veo más allá de mi mezquindad. Pero Tú siempre me sigues amando, siempre esperando, siempre. Hoy vengo ante Ti, hazme experimentar tu amor, te ofrezco todo lo que tengo, para dedicar este momento a Ti.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, Jesús dijo sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”. Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

El único anhelo de Cristo, nuestro Señor, fue cumplir la voluntad del Padre y en esto halló el verdadero amor. Y éste es el único camino para la auténtica alegría: que mi voluntad sea cumplir la voluntad de Dios. En el amor de Dios está el sostén para seguir viviendo en este valle de lágrimas, que es también hermoso, pero que sin Dios es ilógico, es irracional.

Por amor de Dios fui creado, por Dios existo, me muevo, y, en consecuencia de su amor, puedo amar. ¿Vivir un mandato puede suponer felicidad? Sí, desde luego que sí; así como seguir un deseo puede también suponer la tristeza más profunda. ¿Cuántas veces el hombre se ha perdido por faltarle timonel? Queda a merced de sus apetitos y triste ha sido frecuentemente el desenlace. Dichoso aquél que tiene un padre, una madre que supo cuidar de su hijo, enseñándole lo bueno, lo malo, lo valioso de la vida. Dichoso es entonces todo hombre y mujer, pues en realidad tiene y tendrá siempre un Padre que siempre está dispuesto a indicarle, con su amor, por dónde caminar.

Si Dios no es el primer sentido en la vida, en verdad que fácilmente se pierde el sentido, la razón para vivir. ¿Quieres comprobarlo? Emprende el mandamiento del amor que Cristo dispuso. Has la experiencia de donarte plenamente, como Cristo amó. Has la experiencia de vivir únicamente amando y bebiendo siempre de la fuente de agua viva, sacando tus fuerzas de la gracia, de la confianza en Dios, de su cuerpo en la Eucaristía. Al entregarte al servicio a los demás, proclama con tu testimonio el amor con que Cristo nos ama. A esto nos ha destinado el Señor, a ir y a dar un fruto, un fruto que permanece porque las realidades en este mundo son pasajeras. Así sea.

«Esta palabra “amor” es una palabra que se usa muchas veces y no se sabe, cuando se dice, qué significa exactamente. Pensamos en el amor de las telenovelas: no, eso no se parece al amor. Eso que parece amor es en realidad entusiasmo por una persona y después se apaga. ¿De dónde proviene el verdadero amor? Escribe san Juan: “Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios, porque Dios es amor”. El apóstol no dice todo amor es Dios. Lo que dice es «Dios es amor». Y continúa Juan, “Dios nos ha amado tanto que envió a su Hijo unigénito, para que vivamos por medio de él”. Por ello, es Dios quien da su vida en Jesús, para darnos a nosotros la vida. El amor es hermoso, amar es hermoso y en el cielo habrá sólo amor, la caridad: lo dice Pablo. Y si el amor es hermoso, se hace siempre fuerte y crece en el don de la propia vida: crece en el darse a los demás.»

(Homilía de S.S. Francisco, 15 de enero de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Señor, buscaré hacer una comunión espiritual, con el deseo de prepararme para recibirte el domingo, día de tu resurrección.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.