«Aquí estoy como instrumento de la gracia de Dios»

El 3 de enero, en el marco del 76° aniversario de la fundación de la Legión de Cristo y del Regnum Christi, los religiosos legionarios de Cristo João Paulo Fernandes Alves (Brasil), Jefferson Alexander Bohorquez (Brasil), Jefferson Douglas de Souza (Brasil) y Andrés Felipe García (Colombia) renovaron sus votos en una misa presidida por el P. Eduardo Robles-Gil, L.C. en la capilla de la Universidad Anáhuac Campus Norte.

En su homilía, el P. Eduardo agradeció primeramente a Dios por «un aniversario más de nuestra existencia en la Iglesia. Damos gracias a Dios, Dios misericordioso, que nos sigue bendiciendo con todo tipo de bendiciones».

En la celebración eucarística estaban presentes también las consagradas del Regnum Christi de la Ciudad de México y la directora general de las consagradas, Gloria Rodríguez. Asimismo, asistieron algunos laicos consagrados que desempeñan su labor pastoral en México y un nutrido grupo de seglares del Movimiento.

«¡Qué alegría poder celebrar juntos, como familia, que Dios está presente! Que Dios nos sigue llamando. Que Dios nos sigue guiando a llevar su gracia, su presencia, sus bendiciones a tantas partes», mencionó el P. Eduardo.

Al referir la fiesta litúrgica del Santo Nombre de Jesús que coincidía con la liturgia del día, comentó: «Creo que de los amores que tenemos en el Movimiento, hoy especialmente celebramos el cristocentrimo, es la fiesta del Santo nombre de Jesús. Nos pone a Cristo en el centro de nuestra vida. Somos por Él, somos para Él».

«Somos enviados, somos escogidos para una misión. Somos escogidos para hacer presente el amor de Dios en el mundo. […] ¡Cuántas gracias se necesitan en este mundo que se ha olvidado de la existencia de Dios. Cuántas gracias se necesitan en los cristianos que aun creyendo en Dios nuestro Señor lo tienen muy lejos!».

El P. Eduardo concluyó agradeciendo a Dios por la renovación de votos de los hermanos. Ellos «renuevan su entrega, renuevan esa ilusión de decir ‘aquí estoy’, aquí estoy como instrumento de la gracia de Dios».