«Hoy más que nunca necesitamos ser sencillos y humildes»

El Arzobispo de Hermosillo, Mons. Ruy Rendón, ordena diácono a un seminarista Legionario de Cristo

Este sábado 20 de mayo Javier Gaxiola Loustaunau, L.C., recibió el orden del diaconado por la imposición de las manos del Arzobispo de Hermosillo, Mons. Ruy Rendón Leal en la parroquia del Espíritu Santo.

La celebración fue muy emotiva, ya que el H. Javier Gaxiola es originario de esta ciudad y asistieron muchos de sus amigos, vecinos, familiares, miembros del Movimiento Regnum Christi, el Padre Contreras, párroco de ese templo y 15 legionarios de Cristo que concelebraron la  misa.

Al inicio del rito de ordenación Diaconal, el director territorial de Monterrey, el P. Paul Lara, L.C. invitó al H. Javier Gaxiola a presentarse ante la asamblea para dar paso a la ordenación de manos de Mons. Rendón. Un momento muy impactante fue cuando se postró en el piso el ordenado, y el Arzobispo, sacerdotes y asistentes, rezaron la Letanía de los Santos.

El Arzobispo de Hermosillo expresó unas palabras muy significativas al nuevo diácono: “Quiero decirte Javier que como diácono tienes una gran encomienda, pero lo primero que quiero pedirte es que siempre seas un diácono, un servidor, humilde y sencillo. Hoy más que nunca, ustedes hermanos y hermanas, reclaman de nosotros los diáconos, los presbíteros y los obispos, que seamos humildes y sencillos, que quitemos de nuestro corazón el orgullo, la arrogancia, la prepotencia, la vanagloria y que siempre en el ejercicio de nuestro ministerio, nos mostremos como servidores, a ejemplo de Jesucristo que no vino a este mundo a ser servido sino a servir.”

Enfatizó que se debe servir hasta dar la vida, de manera especial a la gente más necesitada: “… se te ha encomendado en la ordenación diaconal el ministerio de la caridad, tienes que servir hasta dar la vida, servir al pueblo de Dios, sobre todo aquellos sectores más necesitados de nuestro pueblo. Un servidor debe servir a ejemplo de Jesús dispuesto a dar la vida como Cristo, que nos demostró su amor hasta dar la vida por toda la humanidad.”

Al final de la celebración se tomaron en el altar una foto panorámica que destacó por la presencia del Arzobispo, sacerdotes, familiares y un grupo de pequeños acólitos que de manera muy segura y entusiasta ayudaron en toda la ceremonia.

Ordenación Diaconal – H. Javier Gaxiola Loustaunau, L.C.

Flickr Album Gallery Powered By: WP Frank

Datos adicionales

Javier Gaxiola Loustaunau, L.C.

 Nació en Hermosillo, Sonora, el 3 de septiembre de 1987. Su vocación surgió en el seno familiar, fue la tierra buena donde Dios fue sembrando su palabra, sus gestos y sus mensajes entre mucho amor y generosidad. Estudió en el Centro Vocacional de Monterrey. Ingresó al noviciado de Alemania en agosto de 2003, posteriormente estudió humanidades clásicas en Salamanca, España. Estudió la licenciatura en filosofía y el bachillerato en teología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma. Realizó sus prácticas apostólicas como promotor vocacional en Torreón y en Chihuahua.  Actualmente, está realizando su ministerio como director de la sección de jóvenes en el sur de Guadalajara.

Sobre su vocación, Javier nos comparte: “Realicé mis prácticas apostólicas como promotor vocacional en Torreón y en el Estado de Chihuahua, donde también fui director del ECyD y de la sección de jóvenes del Regnum Christi. Fueron años donde aprendí a amar como Cristo, a madurar en la fe y, sobre todo aprendí que el apostolado es querer tanto a las almas como las quiere Cristo, con nombre y apellido. Creo que mi corazón lo dejé en esas tierras”.

 

Sobre las vocaciones y el orden del diaconado

Muchos adolescentes y jóvenes sienten el llamado a la vocación sacerdotal, es bueno que se acerquen con confianza a su obispo o institutos de vida religiosa para un buen discernimiento. Recomendamos este sitio web con varios recursos para informar y orientar sobre la vocación a la vida religiosa o sacerdotal de los jóvenes: Why Not Priest?

Esto nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en los números 1569-1570 en referencia al diaconado:

1569 «En el grado inferior de la jerarquía están los diáconos, a los que se les imponen las manos «para realizar un servicio y no para ejercer el sacerdocio»» (LG 29; cf CD 15). En la ordenación al diaconado, sólo el obispo impone las manos, significando así que el diácono está especialmente vinculado al obispo en las tareas de su «diaconía» (cf San Hipólito Romano,Traditio apostolica 8).

1570 Los diáconos participan de una manera especial en la misión y la gracia de Cristo (cf LG41; AG 16). El sacramento del Orden los marcó con un sello («carácter») que nadie puede hacer desaparecer y que los configura con Cristo que se hizo «diácono», es decir, el servidor de todos (cf Mc 10,45; Lc 22,27; San Policarpo de Esmirna, Epistula ad Philippenses 5, 25,2). Corresponde a los diáconos, entre otras cosas, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad (cf LG 29; cf. SC 35,4;AG 16).

Existe también la figura del diaconado permanente, que a diferencia del diaconado transitorio que es un paso previo a la ordenación sacerdotal, este ministerio es un servicio permanente, como lo dice la Congregación para la Educación Católica y Congregación para el Clero: “El servicio de los diáconos en la Iglesia está documentado desde los tiempos apostólicos. Una tradición consolidada, atestiguada ya por S. Ireneo y que confluye en la liturgia de la ordenación, ha visto el inicio del diaconado en el hecho de la institución de los «siete», de la que hablan los Hechos de los Apóstoles (6, 1-6). En el grado inicial de la sagrada jerarquía están, por tanto, los diáconos, cuyo ministerio ha sido siempre tener en gran honor a la Iglesia. (14) San Pablo los saluda junto a los obispos en el exordio de la Carta a los Filipenses (cf. Fil 1, 1) y en la Primera Carta a Timoteo examina las cualidades y las virtudes con las que deben estar adornados para cumplir dignamente su ministerio (cf. 1 Tim 3, 8-13). (15). Se puede consultar el documento completo en Normas básicas para la formación del Clero Permanente

Informes y galerías fotográficas en  www.legionariosdecristo.org y www.regnumchristi.org