Domingo 26 de junio – Una nueva visión de la vida y del prójimo.

 

Manuel Frutos LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

 

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, haz que tu Espíritu ilumine mis acciones y me comunique la fuerza para seguir lo que tu Palabra me revela y que, como María tu madre, pueda no sólo escuchar sino también poner en práctica lo que me dices. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

 

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 9, 51-62

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?”. Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.

Mientras iban de camino, alguien le dijo a Jesús: “Te seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.

A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le respondió: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.

Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.

Palabra del Señor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Los frecuentes conflictos de mentalidad con el pueblo y con las autoridades religiosas confirmaron a Jesús a lo largo del camino como el Mesías Siervo, previsto por Isaías y asumido por Él desde el comienzo de su actividad apostólica. En este contexto, a Jesús no le fue fácil formar a sus discípulos. Porque no es por el hecho de que una persona vaya en camino con Jesús o que viva en una comunidad religiosa, por lo que esta persona es ya santa y perfecta. Porque hay un obstáculo frecuente,  «la levadura» que caracterizaba a los fariseos y a Herodes..

Por eso es importante no dejarse  llevar por «la levadura» de la cultura dominante y de la religión pagana de un dios disminuido o que no existe. El «fermento» de la sociedad actual, divulgado por los medios de comunicación, propaga la mentalidad consumista y hedonista, contraria a los valores del Evangelio.

No es fácil para la persona descubrir que la están engañando o qué es lo realmente correcto.

Inspirado por el ejemplo del profeta Elías, Santiago y Juan quieren hacer «bajar fuego del cielo» para que extermine a los habitantes de aquella aldea (2Re 1,10.12; 1Re 18,38). Piensan que por el simple hecho de que están con Jesús, todos deben acogerlos. Ellos poseen la vieja mentalidad la de ser gente privilegiada. Piensan que Dios se va actuar de acuerdo a sus deseos.. «Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió», el hecho de que alguien esté con Jesús, no da derecho a nadie a pensar que es superior a los otros o que los otros deben rendirle honores. El «Espíritu» de Jesús pide lo contrario: perdonar setenta veces siete (Mt 18,22), vengan los que están agobiados por la cruz (Mt 11,28), Jesús escoge el perdonar al ladrón que le rogaba en la cruz (Lc 23,43).

Jesús es exigente en la práctica del amor y lo demuestra con los requerimientos que pone para su seguimiento. Jesús se esfuerza en hacer entender a sus discípulos lo que implica su misión. La formación de los auténticos discípulos misioneros de Jesús es exigente, lenta y dolorosa ya que no es fácil hacer nacer en nosotros la nueva experiencia de Dios que anuncia Jesús, una nueva visión de la vida y del prójimo. Dejar a un lado la invitación del mundo a lo transitorio, renunciar a lo pasajero para abrazar el sacrificio, necesita de una gran dosis de amor que hay que hacer crecer diariamente, ¿cómo lo podemos lograr? ¿Qué nos puede ayudar a decir siempre «sí» a lo que Dios nos pide? ¿Cómo cultivar una nueva visión sobre Dios y el prójimo para que nuestro testimonio acerque a quienes dan prioridad a las cosas pasajeras?

(Homilía de S.S. Francisco, 30 de agosto de 2015).

«Todos sabemos, en nuestras comunidades, en nuestras parroquias, en nuestros barrios, el mal que hace ha Iglesia y el escándalo dado por aquellas personas que se dicen muy católicas, que van con frecuencia a la Iglesia, pero que después en su vida cotidiana descuidan la familia, hablan mal de los otros, etc. Esto es lo que Jesús condena, porque esto es un anti-testimonio cristiano.»

 

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

 

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy me esforzare por poner a Dios en primer lugar, sobre todos y sobre todo, llegando puntualmente a mis actividades, dando el tiempo necesario a mi oración personal, renunciando a un tiempo de esparcimiento para ayudar a otro, por poner algunos ejemplos.

 

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

 

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

 

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.