El IJPII organiza seminario internacional en México

«La boca, de donde expresamos la palabra, la usamos para expresar amor. Cristo es el beso de Dios. Sabemos que Dios nos ama porque en la carne de Cristo, nos dice que nos ama». P. Pérez-Soba

El Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia, sede México, se congratuló con la presencia del Pbro. Dr. Juan José Pérez-Soba Diez del Corral en el Seminario Internacional 2020: «El sujeto moral cristiano: ley, camino de libertad y amor» del 20 al 23 de enero del 2020.

Asistieron más de 100 personas, entre ellas, alumnos de licenciatura, maestría, profesores universitarios, agentes de pastoral y Evangelizadores de Tiempo Completo; quienes se llevaron la «gran tarea de profundizar en la teología moral recta y amorosa en el contexto eclesial complejo en el que vivimos», según palabras del director nacional, Dr. Alejandro Landero Gutiérrez.

A lo largo de cuatro días, el P. Pérez-Soba reflexionó sobre la constitución del sujeto moral a través de las experiencias morales, religiosas y estéticas. Una y otra vez se hizo énfasis en que la experiencia moral no es una de las limitantes o castigos, sino una posibilidad infinita en plenitud. Una plenitud que llama a salir de uno mismo y entregarse por el otro, una plenitud que da sentido a la vida.

 

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Pérez-Soba comentó que la tarea moral del Siglo XXI es enseñar a amar a las personas, no hay nada más importante.  Para esto, hay que resignificar la palabra amor desde su sentido verdadero y profundo; además de que es preciso entender la lógica de los afectos. «O entendemos el origen de nuestro amor, o nunca aprenderemos a amar. Y para aprender a amar, lo primero es sabernos amados».

Durante el seminario se habló de que hay tres categorías de acercamiento con el amor: presencia, encuentro y comunión, y Jesús, verdaderamente presente en la Eucaristía, nos llama a encontrarnos con Él y a vivir en común unidad con Él y, de la misma manera, estamos llamados a estar presentes, encontrarnos y vivir para los demás.

El Padre habló sobre las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y cómo es que éstas ayudan a construirnos como personas virtuosas y sujetos morales. Si hemos de imitar una, la más importante es el amor.

También comentó sobre la ley como camino no de coerción, sino de libertad y de amor.

El P. Pérez-Soba expuso sobre el camino que se debe tomar para guiar nuestros afectos como acto de libertad. Comentó sobre los tipos de libertad: la social, la moral, la de elección y la personal. Siendo ésta última la que fundamentalmente se refiere a vivir en comunión con las personas amadas. Entendiendo que la ley es un camino de libertad para vivir a la luz de Dios.

Dijo que los términos morales no son ideas, son momentos del acto humano que está dividido en: don, afectos, intención, ley y acto de elección.

Por último, el P. Pérez-Soba comentó que se entiende la conciencia desde la vía de la interioridad e intimidad. Si ésta es mutable, estamos llamados a trascenderla y regresar a Dios. El mejor ejemplo de conciencia cristiana es María, quien aceptó a la luz de su vida a Cristo, no como idea o sentimiento, sino como acto de obediencia y entrega. «La consciencia cristiana me pide convertirme a Cristo para que Él sea mi Señor«, aseguró.

El director nacional, Alejandro Landero, animó a los asistetes a tomar el reto de «superar el sujeto emotivo, el analfabetismo afectivo que fragmenta a la persona y la va dejando sin identidad» y los alentó a «ser educadores del amor, descubriendo los lenguajes del amor en cada una de las etapas de la vida».