Fernando Peraldí, colaborador del Regnum Christi en Madrid

«Admiré tanto el trabajo, el apostolado y la alegría con la que vivían los colaboradores que no me pude resistir»

Fernando Peraldí, colaborador del Regnum Christi en MadridFernando Peraldí Rivas tiene 19 años y es de Monterrey, Nuevo León, México. En este momento es colaborador del Regnum Christi, dando un año de su vida al apostolado, concretamente en Everest School Monteclaro y en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha hecho un alto en el camino, antes de comenzar su carrera de Mercadotecnia en el TEC de Monterrey, porque “a veces se nos olvida que ‘en el atardecer de nuestras vidas seremos juzgados en el amor’, y en este año se aprende a hacer las cosas con amor y por amor, sin ser reconocido”. Con él hemos repasado lo que es un colaborador, qué se necesita para serlo, cómo lo ha vivido su familia, y cómo surgió la idea de ser colaborador: “Admiré tanto el trabajo y apostolado que hacía un colaborador en Monterrey, que yo quería ser ese vínculo para los demás: vi la alegría con la que vivían y no me pude resistir a decir que sí”.

Puede parecer una pregunta obvia, ¿pero qué es un colaborador del Regnum Christi?

Fernando: La respuesta de libro es “miembro laico del Regnum Christi que dedica uno o más años de su vida para servir apostólicamente a tiempo completo y de forma gratuita a la Iglesia en el Regnum Christi”. Me gustaría agregar algún punto: un colaborador es alguien que responde con amor y generosidad al amor que Cristo le ha dado para compartirlo con los demás y ser reflejo de su amor.

¿Qué se necesita para ser un colaborador?

Fernando: Algunas características para vivir un año al 100% son la disponibilidad y la apertura a los planes de Dios. Durante el año tenemos que recordar que no es un año para nosotros directamente, es un año para los demás, entonces hay que salir de nosotros mismos y dejar el egoísmo a un lado para poder vivir por los demás con mucha entrega. Aceptar la voluntad de Dios puede ser muy fácil, pero es necesario un buen proceso de discernimiento porque Él siempre quiere lo mejor para nosotros, entonces hay que dejarlo obrar con la confianza de que no podemos salir perdiendo.

¿Cómo surgió en ti esa inquietud por dar un año de tu vida a Cristo y a la Iglesia?

Fernando: En Monterrey, el colaborador que llegó en el 2019 fue un vínculo muy importante para mí, a través de él conocí mucho del Regnum Christi y cada vez me fue gustando más. Admiré tanto el trabajo y apostolado que él hacía, que yo quería ser ese vínculo para los demás. Unos muy buenos amigos un año mayores que yo también fueron colaboradores y no podían haber estado más felices de la decisión que tomaron. Vi la alegría con la que vivían y no me pude resistir a decir que sí.

¿Qué te dijeron tus padres por dedicar este año antes de la carrera?

Fernando: Mi padre, al no conocer mucho el plan de ser colaborador del Regnum Christi, pensó que yo quería ser sacerdote y se lo estaba ocultando. Estaba algo inquieto y me decía que pase lo que pase durante el año yo tenía que terminar la carrera, lo cual siempre ha estado dentro de mis planes. Por otro lado, la preocupación de mi madre es que yo estuviese lejos de casa, pero iba con la tranquilidad de que me iban a dar algún destino en México y me podría visitar seguido… hasta que me destinaron a Madrid…

¿Qué estás haciendo en Madrid?

Fernando: Trabajo en la sección de jóvenes, especialmente de auxiliar en el plan formativo y apostólico de la sección. En el colegio Everest estoy involucrado en el área de Pastoral con un gran equipo. Paso la mayor parte del día en el colegio, hablo con los chicos, organizo actividades, viajes, adoraciones, y estoy al pendiente de cualquier favor que me puedan pedir aquí en el colegio. Por la tarde suelo pasar a la Universidad Francisco de Vitoria a trabajar ahí, y estar con los universitarios.

En México has ido algunas veces con Juventud Misionera en Semana Santa, ¿cómo has vivido esta Semana Santa también marcada por la pandemia?

Fernando: Fue una Semana Santa muy diferente. Durante misiones, todo tu alrededor se presta para estar en oración; el estar fuera de tu casa, el estar rodeado de gente con la misma mentalidad, tener gente que te acompaña, es una semana con muchos sacrificios. Esta última Semana Santa, todos esos elementos que usualmente están a tu favor ya no estaban. Fue una Semana Santa sin cambio de ambiente, con la gente que ves todos los días, no nos alejamos del ruido de todos los días, existía la oportunidad de ir a casa de amigos, había muchas distracciones. Esta Semana Santa me ayudó a no depender de los factores externos para aprovechar los momentos de oración y entrega.

¿Cómo está siendo tu experiencia? ¿Qué es lo que más te gusta y lo que más te cuesta?

Fernando: Mi experiencia ha sido increíble. El año ha estado lleno de buenas sorpresas y de muchos retos, lo cual me ha ayudado a conocerme mejor y que mi ánimo no dependa de si las cosas salen bien o no. Me encanta la comunidad que me ha recibido, el colegio y la universidad en la que trabajo, la sección está llena de personas maravillosas. Es difícil ponerle palabras a todo lo que me ha gustado durante el año, es una lista que no termina.

Lo que más me cuesta ha ido cambiando. Al inicio echaba mucho de menos a mi familia y a mis amigos. A mitad del año, el manejo del tiempo no se me daba muy bien, ya que conocía más o menos el día a día y había veces que no me esforzaba para hacer las cosas. Y ahora que ya está terminando el año de colaborador, veo hacia atrás y me da mucha pena no haber aprovechado al máximo los momentos en que no lo hice. Ahora quiero terminar el año de la mejor manera posible, sin excusas ni medias tintas.

¿Qué le dirías a un joven que se está planteando dar un año o dos años de su vida como colaborador?

Fernando: “Dios no se deja ganar en generosidad” es algo que tuve en mente desde el minuto uno de este año y son sorprendentes las gracias y los regalos que he recibido. Algunos lo verán como un año de retraso para entrar a la carrera, o que no merece la pena, pero se ganan y se encuentran muchas más cosas que las que se dejan atrás. Queriendo vivir deprisa se nos olvida que la vida no se trata de hacer méritos y hacer las cosas lo antes posible para terminar de estudiar, empezar a trabajar, casarse, etc. Hay veces en las que se nos olvida que hay mucho más que eso: “En el atardecer de nuestras vidas seremos juzgados en el amor”. En este año se aprende a hacer las cosas con amor y por amor sin ser reconocido, es un año donde se purifica mucho la intención con la que hacemos las cosas y reconfirmamos que el amor está en la entrega. Podremos dejar muchas cosas atrás, en pausa, pero cuando tomamos cualquier decisión no nos fijamos en todo lo que no escogimos y nos lamentamos por las cosas que no tenemos, sino que mantenemos la mirada en lo que tenemos enfrente y vivimos en el momento, de cara al cielo.

¿Qué pensaste cuando te dijeron que venías a Madrid?

Fernando: Fueron sentimientos encontrados, por un lado me encantaba la idea de conocer una ciudad a miles de kilómetros de mi casa en un continente donde nunca había estado, y por otro lado cuando me dijeron que vendría a Madrid yo todavía no tenía visa. Fue un momento de mucha tensión porque la situación no se prestaba mucho para venir (COVID) pero iba con la tranquilidad de que yo iba a estar donde Dios me quisiese, sea a 10.000 kilómetros de mi casa o a 300, yo iba a estar en el lugar indicado.

Fuente: regnumchristi.es