Pescador de hombres

Jueves 1 de septiembre – Confiar en Jesús, transforma la vida – El pescador de hombres

H. Balam
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, quiero orar. Quiero estar contigo. Quiero entrar en tu corazón y descubrir todo el amor que tienes por mí. Sé muy bien lo indigno que soy, pero confío en Ti y por eso me acerco a tus pies. Vengo como esa viuda a ofrecerte mi vida entera. Esas dos moneditas, que son nada, pero que confío en que Tú las aceptaras.
Toma mi vida entera. Pongo en tus manos todos mis deseos y mis ilusiones, mis preocupaciones y necesidades. Tú los conocess todos, por eso quiero estar a tus pies en silencio, escuchando tus palabras que son espíritu y vida.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”. Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

A veces, Jesús, no veo el sentido de lo que hago. Me parece estar en medio de un desierto. No veo el porqué de las cosas. Y el hacer caso de tus palabras es como dar un salto en el vacío. En este caminar en medio del desierto me puede pasar lo que le paso a los israelitas, esa añoranza de las cebollas de Egipto. O puedo pensar en Pedro, que se siente inútil para la misión.

Veo mi debilidad; veo mi pecado y puedo pensar que no soy digno de Ti. Puedo decirte como san Pedro: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!’’. Y sí, lo soy, pero confío en tu misericordia. Sin Ti no puedo. Por un lado no soy digno de que me llames a seguirte, pero por otro lado te necesito. Soy frágil y necesito que me sostengas. Tengo miedo y necesito que me des valor para anunciar tu mensaje en medio de la gente.

Quiero llevarte al último rincón del mundo. Quiero que las personas se den cuenta de que encontrarte a Ti es lo mejor que puede pasar. Quiero llevar el mensaje de amor. Quiero transmitir mi experiencia de Ti. Y no lo quiero hacer con palabras elocuentes ni con grandes discursos. Quiero llevarte a Ti; quiero llevar tu amor. Si san Pedro fue un gran apóstol fue porque su vida fue una historia de amor. En su vida se podía ver tu mano.

Tómame y llévame donde Tú quieras. No me importa lo que tenga que sufrir porque mi vida y mi alegría están en seguir tu cruz y caminar hacia el calvario anunciando a los hombres tu mensaje de amor.

«Esta cercana presencia despierta en Pedro un fuerte sentido de la propia mezquindad e indignidad. Desde un punto de vista humano, piensa que debe haber distancia entre el pecador y el Santo. En verdad, precisamente su condición de pecador requiere que el Señor no se aleje de él, de la misma forma en la que un médico no se puede alejar de quien está enfermo. La respuesta de Jesús a Simón Pedro es tranquilizadora y decidida: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres» (v. 10). Y de nuevo el pescador de Galilea, poniendo su confianza en esta palabra, deja todo y sigue a Aquel que se ha convertido en su Maestro y Señor.»
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de febrero de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, Jesús, buscaré una persona que esté pasando por alguna dificultad y le ofreceré un gesto de caridad, de interés por ella; que se sienta acompañada

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.