abundancia

Jueves 21 de julio – Gracias, Señor, por la abundancia

Balam Loza LC
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, en este momento quiero lo que Tú quieres. Es decir, estar aquí. Tal vez no te puedo ofrecer grandes cosas. Te abro la puerta de mi corazón, te lo ofrezco. Quiero que hoy, en la intimidad, gocemos el uno del otro. Sin prisas, sin preocupaciones.
Me recuesto en tu pecho, como lo hizo Juan en la última cena. Ahí pongo todas mis preocupaciones, todas mis necesidades. Conoces bien mi corazón. Es como el de un hijo para con su padre o como el de los amigos; no hacen falta muchas palabras. Aquí, en el silencio, quiero estar.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 10-17

En aquel tiempo se acercaron a Jesús sus discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Al que tiene se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Ustedes oirán una y otra vez y no entenderán; miraran y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y ha tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.
Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

A veces, Jesús, pienso que los discípulos fueron mucho más dichosos que yo porque te vieron cara a cara; porque escucharon tu voz; porque recorrieron contigo largas jornadas por los caminos de Galilea o de Judea. Y con todo, te fallaron.
Sin embargo, puedo escuchar en mis oídos: ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Sí. Qué fácil es decir aquello que no se tiene y olvidar aquello que se tiene. Qué fácil es vivir acostumbrado a tenerlo todo y no agradecer lo mucho que se tiene.

Y viene a mi mente tantas personas que no tienen ni lo mínimo. Pero esta vez no me refiero al alimento corporal sino al espiritual. Cuántas personas no pueden encontrarse con la verdad de tu palabra. En cuántos países está prohibido leer el Evangelio. Cuántos católicos, en muchos países, son perseguidos y asesinados. A cuántas personas les falta el pan de la Eucaristía por la falta de sacerdotes. Cuántas personas tienen que recorrer muchos kilómetros a pie para participar en la misa.
Jesús, gracias. Gracias por tu amor, por tu misericordia, por tantas gracias de las que ni me doy cuenta. Gracias por tu compañía y tu cercanía.

«Dios siempre da con abundancia su gracia a los hombres, que en cambio tienen la costumbre de medir las situaciones: comprender la abundancia del amor divino es siempre fruto de una gracia. ¿Cómo da Dios su amistad para nuestra salvación? Nos dará con una buena medida, apretada, colma, rebosante… Esto sugiere la abundancia.»

(Cf Homilía de S.S. Francisco, 20 de octubre de 2015, en Santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy te ofrezco, Señor, agradecer todo. Desde la comida hasta la Santa Misa. Voy a ver siempre lo positivo de todo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.