Viene a traer fuego para purificarnos

Jueves 22 de octubre de 2020 – Traer fuego a la tierra

San Juan Pablo II, Papa

H. Edgar Maldonado, LC.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

 

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Envía, Señor, tu Espíritu creador y renueva la faz de la tierra. Envía tu Espíritu de amor e ilumina los corazones de tus hijos.

 

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Palabra del Señor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Jesús dijo, “he venido a traer fuego”. ¿Cuál es ese fuego? Es el fuego que descenderá sobre los apóstoles en formas de lenguas el día de Pentecostés, es el Espíritu Santo del que habló en la última cena cuando dijo, “les conviene que me vaya para que venga paráclito”. Ese fuego es el Espíritu Santo. Es fuego porque viene a encender nuestros corazones de amor por Dios Padre y por su Hijo amado. Viene a traer fuego para purificarnos de todo aquello que nos mantiene distantes del Padre. no purifica de todo odio y nos abre al perdón. Nos purifica de toda mentira para acoger la verdad. Nos purifica de todo deseo desordenado parar desear sólo la voluntad del Padre.

¿Cómo es que vendrá el Espíritu? Vendrá cuando el Señor reciba su bautismo, es el bautismo que recibirá de manos del Bautista, pero éste dirá de Jesús “él los bautizará con fuego”. Paradójicamente, Jesús dirá que uno debe renacer del agua y del espíritu para entrar en el Reino. En el agua para ser limpiados de toda inmundicia, del o en el espíritu para que ese mismo espíritu sea derramado en nuestros corazones y nos mueva a exclamar ¡Abba! Es el fuego del amor de un hijo por su padre, de una creatura necesitada de su creador bueno y providente, el cual no nos prueba más allá de nuestras fuerzas, sino que en cada prueba nos da la gracia para salir victoriosos.

«Para participar en la edificación de una sociedad abierta, plural y solidaria, es esencial desarrollar y asumir constantemente y sin flaquear la cultura del diálogo como el camino a seguir; la colaboración, como conducta; el conocimiento recíproco, como método y criterio. Este es el camino que estamos llamados a recorrer sin cansarnos nunca, para ayudarnos a superar juntos las tensiones y las incomprensiones, las máscaras y los estereotipos que conducen siempre al miedo y a las contraposiciones; y así abrir el camino a un espíritu de colaboración fructífera y respetuosa. En efecto, es indispensable oponer al fanatismo y al fundamentalismo la solidaridad de todos los creyentes, teniendo como referencias inestimables de nuestro actuar los valores que nos son comunes». (Discurso de S.S. Francisco, 30 de marzo de 2019).

 

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Jesús, hazme fuerte para llevar tu nombre. Hazme fuerte para presentarme a ti como soy.

 

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Delante de un crucifijo di “gracias a Dios por el don del bautismo”.

 

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

 

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.