Jueves 28 de enero – Que brillen la ternura, bondad, humildad, mansedumbre y magnanimidad.

Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Creo en Ti y todas mis obras han de transmitir mi fe. Confío en el poder de tu gracia y en tu misericordia. Con frecuencia me distraigo en las cosas pasajeras de la vida,  por eso te pido que esta oración me ayude a centrarme en lo esencial, es decir, en tratar a los demás como quiero ser tratado.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Marcos 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.

Palabra del Señor.

Reflexiona lo que Dios te dice en el Evangelio (te sugerimos leer esto que dijo el Papa)

Se podrá ser un buen hombre o una buena mujer, pero si no sabe perdonar no es cristiano y si uno no perdona no puede recibir la paz del Señor. En el Padre Nuestro rezamos perdónanos como nosotros perdonamos.

Es necesario tener paciencia cristiana, porque hay muchos hombres y mujeres entre nosotros, que soportan por el bien de la familia, de los hijos, brutalidades y tantas injusticias, que se levantan temprano para ir al trabajo a veces injusto y mal pagado para mantener a la familia, estos son los justos.

Están aquellos que hacen trabajar la lengua y hacen la guerra, porque la lengua destruye y hace la guerra. Hay otra palabra clave en el evangelio: misericordia. El Señor, el Padre es misericordioso, y siempre nos perdona, siempre quiere hacer la paz con nosotros. Y si uno no es misericordioso corre el riesgo que el Señor no sea misericordioso con uno, porque seremos juzgados con la misma medida con la que juzgamos a los demás. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de septiembre de 2015, en Santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

 Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pensando en la paciencia que Dios ha tenido conmigo, hoy practicaré la paciencia con todos los que me encuentre.

 

«Justicia sin misericordia es crueldad.»

(Santo Tomás de Aquino)