«Entendí que las misiones son, al final, el latido del corazón de Dios» – Comparte Menene Oluy, de Guinea Ecuatorial

Menene Oluy, de Guinea Ecuatorial, compartió su encuentro con Cristo y con el Regnum Christi en la pasada Misa de Cristo Rey, en Madrid. Su historia se forja en una misión, en el encuentro con unos jóvenes misioneros que le transmitieron el anhelo de ser parte de ese proyecto.

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Menene Oluy

Menene Oluy

“Conocí el Movimiento Regnum Christi en una ocasión especial que calificaría de ‘Operación Salida’, y fue en el verano del año 2013, fruto de las primeras misiones evangelizaoras de este Movimiento a mi país, a mi ciudad y más concretamente a mi parroquia, realizadas por el P. Miguel Segura, LC, con 23 jóvenes españoles y un matrimonio», explicó Menene en un testimonio que aportó durante la celebración del domingo de Cristo Rey en Madrid. Menene es miembro del Regnum Christi de Guinea Ecuatorial y actualmente estudia en la Universidad Francisco de Vitoria.

“En aquellos jóvenes vi algo tan profundo, una ganas de estar para los demás, para los que les necesitaban, que, de repente, me impactó y me entraron las mismas ganas. Fui contagiado por aquel grupo de jóvenes universitarios que, en lugar de pasar todo el verano en la playa, se lo dedicaron a una gente que ni siquiera habían visto en su vida”.

“Fue para mí una muestra perfecta de cómo Dios va guiando a cada uno hacia el camino de la santificación, no sin apoyarse como puente en otras personas (misioneros). Es una pena que en nuestro mundo la tarea misionera, al no estar en el mercado no tiene la apreciación que le correspondería. Yo que he vivido y gozado las consecuencias transformadoras de una tarea misionera, quiero serlo, misionero, todos los días de mi vida, porque entendí en el 2013 que las misiones son al final el latido del corazón de Dios”.

“Hoy soy parte de la familia del Regnum Christi para seguir viviendo con más fuerza en aquello que creo, y no me arrepiento de ello. No me arrepiento de que Dios haya llamado a mi puerta, no me arrepiento de haber recibido un don. Por tanto, tengo ganas y muchas de hacer llegar aquéllo que me ha sido dado con gratuidad”.

“Se lo debo a aquel grupo de jóvenes misioneros. Se lo debo a aquél sacerdote. Bendito sea Dios”.

Con información de Lo+RC