«En las misiones me encuentro con el rostro de Cristo amable, cercano, necesitado del hombre»

«En las misiones me encuentro con el rostro de Cristo amable, cercano, necesitado del hombre»

Nadia Arango nos cuenta su experiencia como misionera en África

«En las misiones me encuentro con el rostro de Cristo amable, cercano, necesitado del hombre»Nací en Medellín, Colombia. Tengo 29 años. Soy ingeniera administradora y acabo de terminar un máster en Humanidades en la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid. Desde hace doce años soy miembro del Regnum Christi, donde he tenido la fortuna de participar en distintos apostolados en varias partes del mundo. Me encantan las misiones. he ido a más de veinte, entre Megamisiones de Semana Santa, misiones de fin de semana, de Navidad, la Misión Maya y estas misiones de verano en África. En todas ellas me encuentro con el rostro de Cristo amable, cercano, necesitado del hombre.

Desde mis primeras misiones en el 2007 en Santa Elena, Antioquia, tuve la fortuna de conocer más a Dios, quién es Él y cómo está siempre cercano a nosotros para amarnos y para que nos dejemos amar por Él. Desde entonces, hasta hoy, Dios me sigue llamando, todos los días, de formas muy especiales a seguirlo, a darlo a través del Regnum Christi. Aquí encuentro mi realización personal en la donación constante, en el servicio, la formación, el encuentro con el otro.

¿Cómo llegaste a ser misionera en África?

«En las misiones me encuentro con el rostro de Cristo amable, cercano, necesitado del hombre»Desde que empecé con esto de las misiones, incluso antes, tenía en el corazón la sed de ir a misionar a África, conocer la cultura y explotar todos mis talentos allí, para dar lo mejor y llevar el Evangelio. Dios me fue preparando perfectamente para esa misión, en todos los ámbitos. Mientras estudiaba en Madrid, conocí a los directores de Juventud Misionera España, que son grandes amigos actualmente: Víctor López y Joselyn Castellanos quien, de hecho, es venezolana-. Juventud Misionera España tiene varios planes de misión durante todo el año, que responden a las necesidades de la Iglesia local e internacional, comprometiéndose con diferentes frentes de trabajo tanto humanitarios como de evangelización. Allí tuve la oportunidad de participar en las misiones del Camino de Santiago del 2018 y en la logística de las misiones de Semana Santa de este año, así me acerqué espiritualmente a lo que sería el sueño de vivir las misiones en África. Después de un par de entrevistas y charlas preparatorias, fui aceptada para participar en ellas, pues son unas misiones exigentes.

Particularmente, tuve muchas dificultades económicas durante el 2018 y 2019 allí en Madrid, sin embargo, eso no fue obstáculo para que Dios me llevara a donde me quería. Gracias al apoyo de un par de amigos y de mi familia, y a una beca que me otorgaron, el pasado 26 de julio, pude viajar a Guinea Ecuatorial con 24 misioneros de España, Chile y México; junto con dos consagradas del Regnum Christi: Elisa Prieto y Paulina Núñez, el P. Borja Mac Crohon, LC, y la compañía más dulce de todas: María Lorite, una de las chicas de España, quien se nos adelantó al cielo unos días previos a emprender la misión.

Cuéntanos de Guinea Ecuatorial ¿Cómo se vive el cristianismo allí?

«En las misiones me encuentro con el rostro de Cristo amable, cercano, necesitado del hombre»Guinea Ecuatorial es un país centroafricano con una gran riqueza natural y cultural. Su idioma oficial es el español, aunque también se hablan Fang y Bubi, las lenguas propias de los grupos étnicos que se asientan allí, al igual que francés. Nosotros estuvimos colaborando en la diócesis de Ebebiyín, que al ser frontera con Gabón y Camerún tiene una gran influencia de varias culturas. Allí se vive la fe de una forma preciosa, con gran compromiso y fervor. La labor del obispo ha sido de gran impacto en las comunidades y el apoyo de los misioneros durante cinco años también es notorio en la vivencia de la fe, que, respetando formas y costumbres, hace visible con música, cantos y alabanzas todo su amor a Jesús y a María. Al igual que en las demás misiones en las que he participado, me atrevo a afirmar que uno va a evangelizar y sale evangelizado.

¿Cuál es la labor de los misioneros allí, a qué te dedicaste?

Los niños salen como debajo de las piedras», son muchísimos, la tarea catequética es una de las labores más importantes. Nosotros nos dedicamos a hacer visitas casa por casa, tomándonos el tiempo necesario para conocer a las familias, jugar con los niños, enseñar sobre la fe y, en ocasiones, ampliar a ámbitos de higiene, salud y escolarización. Además, ofrecimos apoyo en los colegios y hospitales de la zona, a los cuales pudimos llevarles más de una tonelada y media de donaciones, entre material religioso, escolar y medicinas. En las tardes se hacían actividades de evangelización y recreación con niños, jóvenes y adultos, además de ofrecer formación específica a los jóvenes del Regnum Christi de Ebibeyin.

Por mi parte, tuve la fortuna de trabajar un taller de teología del cuerpo, basada en San Juan Pablo II, con más de cuarenta jóvenes. Allí compartimos diferentes temas de sexualidad inteligente y responsable, haciéndole frente a las problemáticas propias de la cultura de machismo, poligamia y embarazo adolescente, y llevando a los chicos a reflexiones profundas sobre el sentido de la vida, el amor verdadero, la familia, la fecundidad y la realización personal. Fue una experiencia increíble, donde aprendimos muchísimo unos de otros, nos abrimos y se creó una gran relación de hermandad.

Un momento especial de la misión

Atesoro grandes recuerdos de estas misiones, en especial aquellas visitas a los caseríos con cientos de niños, jugar con ellos hasta que se nos acababan las baterías. Aquellos momentos donde los juegos eran sin juguetes: la naturaleza, nuestros objetos cotidianos, todo lo sencillo se hacía magia con los pequeñitos.