señal prodigiosa

Lunes 18 de julio – El signo más elocuente de un Dios

Iván Yoed González Aréchiga LC
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, me has llamado para estar contigo. Nada importa, nada es necesario, simplemente estar. No es coincidencia el que hoy me encuentre aquí, es tu amor. Gracias por llamarme siempre a tu presencia, gracias por amarme siempre. Yo te quiero amar, y te lo quiero demostrar dando mi vida por Ti. Pongo en tus manos esta oración, en que busco un respiro nuevo para entregarme hoy con mayor amor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 12, 38-42

En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa». Él les respondió: «Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.
Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.
La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón».
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

«Queremos verte hacer una señal prodigiosa»… ¿Y no me bastó tu amor? En mi vida experimento un torrente de deseos que quisiera ver saciados, y te busco a Ti como la fuente de su realización. Te busco, Señor, como si fueses tan sólo un ejecutor de mis expectativas. Me vuelvo hacia Ti y te reduzco a algo que no eres. ¡Cuántos falsos profetas vagan por el mundo! Andan por ahí como salvadores de un mundo con expectativas por la eternidad.
Cuántas estrellas, cuántos artistas, cuántos pensadores, cuántos maestros, cuántas personas a quienes dirijo el apelativo de «mesías» sin saberlo. Busco en tantos una felicidad, un motivo, un móvil que, antes que facilitármelo, me lo apartan incluso. Busco un signo, busco una señal prodigiosa, busco un Rey a mi manera. Busco un Dios, pero lo he reducido a un mago, a un payaso, a un muñeco.
Qué lejos estoy en ocasiones de Ti, Dios mío, tan lejos que pretendo «arreglar» la idea que Tú nos quisiste transmitir de Ti. Viniste a darte a conocer como la verdad y yo te vuelvo relativo. Viniste a presentarte como el único camino y yo busco otros senderos que me parecen más «razonables». Viniste a proponerte como la verdadera vida y yo pretendo controlar mi vida de mejor manera y no según tu imitación. Pedí una señal, y no recibí, sin embargo, ninguna sino la de que el «Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra»: tu muerte por amor.
No viniste a ofrecerme la felicidad por medio de talentos, por medio de la fama, por medio de las cosas con que el mundo me deslumbra. Viniste a darme el signo más elocuente de un Dios. Un Dios que no quiso redimirme y demostrar su amor sino por medio de su entrega en plenitud por mí.
Y yo, ¿te he correspondido?…
Creo, por tu gracia, que me darás las fuerzas para ser antorcha de tu amor. Ser mensaje de tu nombre. Ser cristiano verdadero, testimonio indiscutible del Camino, la Verdad y la Vida que, como mayor signo, me otorgó su muerte como imitación.

(Homilía de S.S. Francisco, 24 de abril de 2015).

«El amor es el documento de identidad del cristiano, es el único “documento” válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús. El único documento válido. Si este documento caduca y no se renueva continuamente, dejamos de ser testigos del Maestro. Entonces os pregunto: ¿Queréis acoger la invitación de Jesús para ser sus discípulos? ¿Queréis ser sus amigos fieles? El amigo verdadero de Jesús se distingue principalmente por el amor concreto; no el amor “en las nubes”, no, el amor concreto que resplandece en su vida. El amor es siempre concreto.»

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Señor, hoy me propongo hablarle de Ti a esa persona con quien más dificultad experimento hacerlo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.