pequeños detalles

Lunes 30 de julio de 2018 – Pequeños detalles de amor.

Santa María de Jesús Sacramentado Venegas, virgen.

H. Rogelio Suárez, L.C.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, te doy gracias por estar siempre presente en mi vida y guiarme en cada paso que doy en mi camino de santidad. Concédeme la gracia de amarte y amar a mi prójimo cada vez más.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas”.
Les dijo también otra parábola: “El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas, anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Al leer este Evangelio, puede surgir en nosotros la pregunta: ¿Se puede instaurar el Reino de Dios en este mundo? La respuesta es obvia, ¡claro que sí!, pero se da de una manera diferente a como sucede de ordinario.
Al ser el Reino de Dios un Reino de amor, se debe de instaurar amando; pero estos actos de amor empiezan con los detalles. Con pequeños actos de amor, con pequeños detalles se construye el Reino de Dios en el mundo. Al inicio parecen hechos insignificantes, pero en su fruto no se compara.
El amor, por pequeño que sea no deja nada indiferente. El amor cambia poco a poco a quien lo recibe y a quien lo da. Sólo el amor tiene el efecto mariposa, pues con un simple aleteo o acto pequeño de amor, se tendrá un gran cambio después. Un simple aleteo puede ocasionar un gran tsunami, y un gran acto de amor una gran revolución de amor.
No nos podemos cansar de amar en cada momento, haciendo unos pocos actos de amor. Construyamos el Reino de Dios desde los pequeños actos; que todo lo que hagamos, aun lo más insignificante, sea con todo nuestro corazón. Pidámosle a María Santísima, que a ejemplo de ella, que supo construir día a día en el silencio y con pequeños detalles el Reino de Dios, podamos, de igual manera, hacer crecer el Reino de Dios en el mundo desde los pequeños detalles de amor.

«Cristo, utiliza dos ejemplos sencillos de la vida cotidiana»: el del grano de mostaza y la levadura. Ambos son pequeños, parecen inofensivos, pero cuando entran en ese movimiento, tienen dentro un poder que sale de sí mismos y crece, va más allá, también más allá de lo que se pueda imaginar. Este es el misterio del Reino. La realidad es que el grano tiene el poder dentro, la levadura tiene el poder dentro y también el poder del Reino de Dios viene desde dentro; la fuerza viene de dentro, el crecer viene de dentro.»
(Homilía de S.S. Francisco, 31 de octubre de 2017, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscar un tiempo para estar con Jesús Eucaristía y pedirle la gracia de ser consciente de sus gracias en todo momento, para amar con pequeños detalles y así construir su Reino.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.