Lunes 4 de abril - No temas, acoge el plan de Dios con los brazos abiertos.

Lunes 4 de abril – No temas, acoge el plan de Dios con los brazos abiertos.

Anunciación del Señor

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¡Cristo Rey Nuestro! ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesucristo, quiero agradecerte por llamarme a estar contigo en este momento de oración. Te ofrezco todo mi ser. Pongo en tus manos mis pensamientos, te entrego mis preocupaciones. Con confianza plena te ofrezco todo cuanto sea necesario para ponerme en este instante bajo tu presencia, Señor. Abro mi corazón a tus palabras pues quiero escucharte delicadamente. Estoy en tus manos.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«No temas María». Dios, que se ha revelado como poderoso y justo, hoy viene a una joven virgen para decirle: «no temas». Y yo me identifico con esa persona. Dios viene a mí para abrirme el horizonte de su voluntad. Y me pongo a contemplar mi vida, Señor, mi pasado, mi futuro, mi presente –y quizá llego a temer que no podré llevar mi cruz hasta el final… pero, hoy, Tú me dices al oído: «no temas».  Y como María, Dios mío, quiero confiar en Ti. Deseo ser y hacer lo que Tú quieres para mí.

Madre mía, quiero aprender a escuchar a Dios con sencillez. Tú, madre mía, pudiste recibir el mensaje del Señor, porque tu corazón era sencillo y se hallaba disponible. Un corazón libre puede ser llenado por Dios. Pues entre más amor, más libre el corazón. Quizás fue eso lo que más conmovió a Dios cuando te eligió para ser la madre del Señor. Y, hoy, yo quiero aprender de ti, madre mía, a tener mi corazón abierto al Señor, para tenerlo disponible a los demás y con sencillez poderlos amar.

La entrega requiere desprendimiento, cargar mi cruz, supone un sufrimiento. Quiero comprender, Dios mío, que el verdadero amor acepta el sacrificio. María, tu madre, nuestra madre, supo acoger el plan de Dios con los brazos abiertos –supo acogerlo y escucharte decir «no tengas miedo», pudo confiar en que Tú la elegiste para un plan magnífico, quizá aún desconocido, pero con certeza bello. Y si por un alma disponible que aceptó tu voluntad pudo Cristo venir a este mundo, yo quiero ser también como María: un alma llena de confianza. Quiero desear sólo lo que tú quieras. Pues tú me llamas igualmente a dar a Cristo a los demás. Llévame a hacerte presente Señor, llévame a pronunciar siempre con confianza y absoluta certeza: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

«La Palabra de Dios nos habla en lo más profundo de nuestro corazón. Dios nos dice hoy que le pertenecemos. Él nos hizo, somos su familia, y Él siempre estará presente para nosotros. “No temas”, nos dice: “Yo los he elegido y les prometo darles mi bendición”.»

(Homilía de S.S. Francisco, 26 de noviembre de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación

Señor Jesús, quiero seguir el ejemplo de María. Hoy te prometo dedicarme a tener un corazón disponible, que preguntará, que buscará y utilizará su ingenio para servir a las personas más cercanas a mí.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.