Martes 21 de abril del 2020 – La huella de Dios.

H. Julián Álvarez, L.C.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

 

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame, Jesús, la gracia de abrirte mi corazón para escuchar tu voz y querer abrazar aquello que Tú quieras para mí.

 

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 3, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu». Nicodemo le preguntó entonces: «¿Cómo puede ser esto?».

Jesús le contestó: «Tú eres maestro de Israel y ¿no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.

Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán si les habló de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

Palabra del Señor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

 

Creo que todos hemos tenido la oportunidad de estar en algún lugar donde nos hemos sentido tan pequeñitos en comparación con la grandeza del mundo. Yo recuerdo particularmente cuando estuve en la montaña Washington en EE. UU. Me sentía una nada en comparación a la inmensa grandeza del mundo. Cuando caminaba entre las nubes (literalmente) en la cima de la montaña, no me quedó más que cerrar los ojos y decir: Señor, ¿cómo puedo no creer en Ti, si el mundo me habla a gritos de Ti?

Hoy al contemplar este Evangelio, el Señor nos invita a dejar que el mundo nos hable de Él. Contemplemos la creación, la belleza, la huella que el Creador ha dejado. Les dejo un «tip»; si quieren contemplar a Dios en la creación, contemplen algo que no esté modificado por el hombre y se sorprenderán de la huella del Creador. Él quien nos creó, quien con su vida, muerte y resurrección todo lo hace nuevo, nos habla hoy a través de su creación.

«De hecho, para colaborar en la salvación del mundo, debemos amarlo y estar dispuestos a dar la vida sirviendo a Cristo, único Salvador del mundo. Nosotros no tenemos un producto que vender —no tiene nada que ver con el proselitismo, no tenemos un producto que vender—, sino una vida que comunicar: Dios, su vida divina, su amor misericordioso, su santidad. Y es el Espíritu Santo que nos envía, nos acompaña, nos inspira: es él el autor de la misión. Es él quien conduce la Iglesia, no nosotros.»

(Homilía de S.S. Francisco, 1 de junio de 2018).

 

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

 

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pausar unos cinco o diez minutos contemplando la creación de Dios.

 

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

 

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

 

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.