Domingo 24 de julio – El deseo más grande

H. Javier Castellanos, L.C

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Mi alma, Señor, tiene sed de Ti. Por eso vengo a buscarte y toco a la puerta de tu Corazón. Confío que me permitirás hallarte y que me abrirás la puerta para estar contigo. Te pido, Señor, el don más grande que desea mi corazón: el don del Amor, el don del Espíritu Santo, por el cual recibimos todos los demás dones. Te lo pido por intercesión de María, la mediadora de todas las gracias. Amén.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”.

Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación’”.

También les dijo: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.

Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán? Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

La oración es un arte en el que se encuentran dos ingredientes: un deseo profundo y las palabras que lo expresan. El deseo nace de dentro del corazón humano, como una planta que germina debajo de la tierra y se alza en busca del sol; las palabras le vienen de fuera, como el agua que nutre la  planta para que crezca y dé fruto. ¿Tengo deseos de orar? ¿Siempre o sólo cuando se me presenta una necesidad?

Cristo es esta lluvia que baja del cielo y nos enseña a subir hacia el Padre. Nos nutre con sus palabras, con esas palabras justas que cristalizan el deseo más profundo que llevamos dentro: Padre Nuestro

Es importante también examinar un detalle de la parábola que viene a continuación: «…un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.» ¿Qué está pidiendo este hombre? Pide pan, pero no para él solo; es su amigo el que necesita comer. En la oración sólo pide bien quien pide porque ama. O bien, el que pide el amor. Entonces, como Dios es Amor, sucede algo increíble: no puede negar un don, y este don es Él mismo. «¿Cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?». Digámosle hoy al Padre: Danos el pan que tanto deseamos, danos el Espíritu Santo, para que sepamos amar como Tú nos amas.

Homilía de S.S. Francisco, 14 de febrero de 2016

«Nuestro Padre es el Padre de una gran familia, es nuestro Padre. Sabe tener un amor único, pero no sabe generar y criar “hijos únicos”. Es un Dios que sabe de hogar, de hermandad, de pan partido y compartido. Es el Dios del Padre nuestro, no del “padre mío” y “padrastro vuestro”. En cada uno de nosotros anida, vive, ese sueño de Dios que en cada Pascua, en cada eucaristía lo volvemos a celebrar, somos hijos de Dios. Sueño con el que han vivido tantos hermanos nuestros a lo largo y ancho de la historia. Sueño testimoniado por la sangre de tantos mártires de ayer y de hoy.»

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezaré durante este semana un padre nuestro al iniciar el día, pausadamente, reflexionando en cada idea que estoy diciendo. Luego pediré por todos los que sufren necesidad material y/o espiritual. 

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

 

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

 

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.