Participación del Pontificio Instituto Juan Pablo II en el Foro sobre el uso de la marihuana, realidades y desafíos

El objetivo del Foro fue argumentar sobre las consecuencias del así llamado uso “lúdico” de la marihuana, diferenciándolo del uso médico que puede tener justificaciones científicas.

El Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre matrimonio y familia estuvo presente en el Foro sobre “El uso de la marihuana, realidades y desafíos”, realizado en vinculación con la Universidad Pontificia de México, la Comisión Episcopal para la Familia, Laicos y Vida de la Conferencia del Episcopado Mexicano y la Universidad Anáhuac México Norte.

El evento se realizó el pasado vienes 11 de marzo en al Auditorio de la Universidad Pontificia de México, contando con la participación del Director Nacional de Instituto Juan Pablo II, el Dr. Alejandro Landero. Entre las personalidades que inauguraron el Foro se encontraron el Emmo. Card. Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México y el Dr. Mario Ángel Flores Ramos, Rector de la Universidad Pontificia de México. También se contó con la participación de la Dra. María Elena Medina Mora, Mons. Gustavo Rodríguez, Mtro. Martín Mosqueda Ventura, Mtro. Agustín Herrera Fragoso, Senador Roberto Gil Zuarth y el Dr. Ángel Prado García.

Durante el evento se mencionó que las políticas públicas no pueden diseñarse en función de las peticiones individuales y egoístas, sino en la dimensión exigente del bien común y de la promoción de la dignidad humana. Se recordó lo dicho por el Papa Francisco en su reciente visita a México, respecto a no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la junventud y para la sociedad mexicana, comprendida la iglesia.

Sin duda, la participación en estos eventos fortalece nuestra misión como comunidad y es el inicio de varias iniciativas para proyectarnos en el ámbito del debate y la participación nacional. Seguimos encomendando a nuestra sociedad, autoridades y comunidad educativa a nuestro fundador, San Juan Pablo II, para que podamos luchar por la dignidad de las personas, el bien común y las familias.