“Prohibido rendirse; respira hondo y a seguir”

Testimonio Alumnas Mano Amiga Monterrey

Torneo de la Amistad – León 2016

“Fue un torneo de la amistad donde vivimos las virtudes de alegría, armonía, gratitud, fortaleza y entrega principalmente. Para nosotros la armonía fue apoyarnos en todo momento como una verdadera familia. Cuando perdíamos y pensábamos que se había acabado todo,  seguíamos luchando porque la fortaleza que teníamos era más fuerte que las tristezas y  debilidades, porque siendo rivales alentábamos a todos los equipos que veíamos tristes y los apoyábamos con  nuestras porras y alegrías, hacíamos que formaran parte de nuestra gran familia que es Mano Amiga.

La gratitud la vivimos al iniciar y al terminar los partidos encomendándonos a Dios, agradeciendo a los demás el haber competido y a nuestros padres y familia Mano Amiga por apoyar.

La entrega también formó gran parte de nuestra experiencia en este torneo porque siempre dimos lo mejor de nosotras, pues a pesar de los contratiempos que tuvimos durante las competencias decidimos seguir luchando porque no quisimos ver caer a nuestro equipo,  nuestro pensamiento era: ‘por una que cae todas caen y por una que se levante todas se levantan’.

La experiencia que tuvimos fue grandiosa desde que fuimos seleccionados para el TDLA, porque fue un gran esfuerzo tanto de nuestros padres como de nosotras. Esta  maravillosa experiencia empezó desde que íbamos en el transporte conviviendo con todos nuestros compañeros; cuando llegamos al estadio de León fue maravilloso e inolvidable, nos sorprendimos al ver tantos colegios y a tantas familias apoyando; fue increíble haber desfilado entre tantas personas y también haber apoyado a todos los colegios. Tuvimos muchas porras de parte de nuestras compañeras como de nuestras familias en los juegos, aunque tuvimos tropiezos en los partidos y lesiones seguíamos adelante. La convivencia en los partidos fue muy agradable ya que vivimos el trabajo en equipo.

Damos gracias a Dios, a nuestros padres, al Padre Martín Ribas, a nuestros directivos y a nuestros entrenadores, porque ellos tuvieron el tiempo de ayudarnos a ser mejores y prepararnos para dar lo mejor de nosotras y haber tenido esta gran oportunidad que no la tiene cualquiera.”

“13 ángeles en el Torneo de la Amistad 2016”

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Testimonio Gerardo Ramos Díaz de León

Director Colegio Mano Amiga León

“El Torneo de la Amistad 2016 quedará en la memoria de sus alumnos, maestros y padres de familia de los Colegios Mano Amiga, como el mejor de todos los torneos en los que hemos participado. Con la presencia de 12 de los 21 colegios del país, éste ha sido el de mayor participación de Mano Amiga; más de 500 atletas nos representaron en una gran cantidad de disciplinas: fútbol, básquetbol, softbol, natación, TKD, ajedrez, atletismo, etc.

De igual forma este Torneo será recordado como el momento en que nació ese alegre, entusiasta, tierno y simbólico personaje llamado Itzaé Balam, un jaguar negro que es, desde ahora, la mascota de todos los Colegios. Itzaé (regalo de Dios) Balam (jaguar en maya), representa mucho de lo que un alumno Mano Amiga aspira a ser: el equilibrio armónico entre sus diferentes cualidades, fruto de la formación integral; fuerza y belleza interior; el sano orgullo por lo nuestro, al ser un jaguar mexicano; digno y distinguido en su porte; alerta ante las acechanzas del mal y las necesidades de los demás; fuerte en las dificultades e imagen viva de Dios. Itzaé se hizo presente en los campos de juego, en las tribunas, en la alberca, despertando alegría, entusiasmo y admiración.

Sin embargo, Mano Amiga recordará este evento, por encima de todo, por el apoyo de 13 “ángeles” que cuidaron de cada uno de los miembros de nuestros Colegios como si fueran sus propios hijos. Estamos hablando de nuestras 12 anfitrionas, una por cada uno de los Colegios Mano Amiga, madres de familia de nuestro Colegio hermano en esta ciudad.

Nuestras anfitrionas estuvieron al pendiente de todo lo relacionado a nuestras delegaciones desde muchas semanas antes de comenzar el Torneo a través de correos, llamadas, mensajes, cuidando hasta el último detalle de nuestras necesidades. Estando siempre pendientes de nuestros viajes, dificultades, imprevistos, alojamiento, alimentación, etc.

Gracias a ellas, sentimos el amor de Cristo, la caridad y espíritu de familia que nos caracteriza.

El momento más emotivo de nuestro encuentro con nuestras anfitrionas, con nuestros “ángeles”, fue una cena que ellas prepararon, organizaron y sirvieron para varias de nuestras delegaciones; se dieron a la tarea, en medio de todo el inmenso trabajo que implica un Torneo de la Amistad, de preparar todo para que nuestros atletas de Cancún, Tapachula, Guadalajara y Morelia (más de 150 personas), disfrutaran de un rico pozole la noche del domingo 23 de octubre en el Centro de Ejercicios del Templo Expiatorio.

Fue una cena riquísima, pero sobre todo, fue vivir la experiencia del amor que nos une como una sola familia, la familia del Regnum Christi. Fue la experiencia de venir a León a encontrar a estas grandes Amigas de Mano Amiga. Pero sobre todo, vivir y experimentar el amor de Dios hacia nosotros gracias a ellas.

En conclusión, fue ver el rostro de Cristo en el rostro de estos 13 ángeles maravillosos, para lo cual me vienen a la mente las palabras de San Pablo en la Primera Carta a los Corintios: -el amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás-.”