«Quien pierda su vida por mí, la encontrará» Mt 16, 25

El pasado tres de enero falleció en el Colegio Internacional de los Legionarios de Cristo, el P. Enrique Jiménez Esquivel, L.C. El entierro se llevó a cabo en el cementerio de Prima Porta, en Roma. Asistieron legionarios y consagradas para rezar por él.

El cuatro de enero, con la presencia de varios Legionarios de Cristo, se realizó una misa de cuerpo presente que presidió el P. Ignacio Sarre, L.C., superior de la comunidad a la que pertenecía el P. Enrique.

El P. Christopher Brackett, L.C., comentó en la homilía: «Fue un verdadero padre, en algún caso, abuelo, aunque probablemente me regañaría al llamarlo así. Ciertamente me regañaría si dedicara la homilía a hablar de él. Diría simplemente que es una bobada o una tontería. Así era la humildad y realismo de este hermano nuestro que llamamos P. Esquivel».

Semblanza del P. Enrique Jiménez Esquivel, L.C.

El P. Enrique Jiménez Esquivel, L.C., nació en Querétaro de Arteaga, México, el 27 de marzo de 1938. Ingresó al Centro Vocacional de Tlalpan en la Ciudad de México el 30 de junio de 1951. Luego se trasladó a la Apostólica de Ontaneda en España.

El 17 de octubre de 1954 ingresó al Noviciado de la Legión de Cristo en Roma e hizo sus primeros votos religiosos el 12 de octubre de 1956.

Fue ordenado sacerdote en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y San Felipe Mártir en Roma el 24 de diciembre de 1964 por el cardenal Ildebrando Antoniutti, entonces prefecto de la Sagrada Congregación de Religiosos.

En junio de 1965, el P. Enrique fue enviado a México para preparar la fundación del primer colegio de educación subsidiada Mano Amiga de San Antonio Zomeyucan en el Estado de México.

En agosto de 1966 fue trasladado a Roma para fungir como prefecto de Estudios del Centro de Estudios Superiores, misión que desempeñó por más de treinta años.

A lo largo de los años 70 y 80 colaboró en el proceso de revisión y redacción de los Estatutos del Regnum Christi y de las Constituciones de la Legión de Cristo.

En octubre de 1990 participó en calidad de perito en la VIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre La formación sacerdotal en las circunstancias actuales.

Entre 1993 y el 1999 desempeñó el cargo de profesor del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, siendo uno de los fundadores del Ateneo y de los primeros profesores.

Entre el 2000 y el 2011 fungió como nuncio para el Territorio de Italia. Además, fue consejero de varias casas de Europa.

Desde 2007 fue director espiritual y confesor en España, Irlanda y, en los últimos años, en el Colegio Internacional de Roma donde el pasado 3 de enero tornó a la casa del Padre.

El cuatro de enero, el P. Arturo Thomas Jiménez, sobrino del P. Enrique y párroco de la Iglesia de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, en Querétaro, celebró una misa por el eterno descanso del Padre. Concelebraron con él, los PP. Eugenio Guerra, Carlos Proal y Jorge Morales, LLCC.

Durante su entierro, el P. Eduardo Robles-Gil, L.C., dijo a los presentes: «Con mucho respeto nos despedimos de los restos del P. Enrique, con la seguridad que ya no está aquí, que Dios lo ha llevado al cielo donde también nosotros esperamos estar algún día como sacerdotes y religiosos legionarios para reunirnos como familia religiosa ante Él, fin de nuestra vida y sentido último de nuestra existencia».

«Gracias por estar siempre disponible en las mañanas y en las noches para escuchar nuestras confesiones y darnos el perdón de Cristo. Gracias por ayudarnos a comprender el sentido de nuestras vidas con sus comentarios profundos y agudos. Gracias por su genuino interés y preocupación por cada una de las futuras generaciones de sacerdotes legionarios», compartió el P. Raymund Cosgrave L.C., en el libro de condolencias.