Sábado 1 de octubre – En tu nombre

Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia.

Balam Loza LC
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, aquí estoy, en tu presencia. Jesús, inflama mi corazón para que pueda llevar tu nombre a aquellas personas que no te conocen. Me pongo en tus manos para que seas Tú quien me lleves a los más necesitados de tu amor. Tú conoces bien mi debilidad. Te pongo todo lo que soy, para que por medio de mis manos frágiles lleves un mensaje de esperanza a aquel que lo necesita. Me sé pobre y débil, pero contigo el mundo encenderá y el amor inundará todos los corazones. Llévame Tú, Jesús.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.
Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque Yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Ponerse en las manos de Dios. Caminar con Él e ir de aldea en aldea anunciando su nombre. Ésa es la misión del cristiano. Hacer que otros lo conozcan. Y… ¿Por qué yo, Señor?
Conozco personas con más capacidades de oratoria, con mayor formación, con mayores posibilidades económicas. Pero veo a Pedro, a Mateo, a Juan… Sin duda había otros más preparados que ellos. En Jerusalén había numerosos fariseos o saduceos preparados para recibir al Mesías. Con mayor formación y conocimiento de las escrituras; cumplidores de los preceptos; con mucha autoridad… y sin embargo, escoges a gente sencilla, sin tantas cualidades.
Pero pensándolo mejor, creo que éstos eran los más cualificados. ¿Por qué?, porque conocían sus límites, eran sencillos para reconocer que ellos no podían sacar a los demonios y por eso confiaban en tu nombre. Eran hombres sin complejos, reconocían que sí, habían visto maravillas, pero que ellos sólo habían sido instrumentos. Eran los hombres indicados porque se hacían a un lado para que pasase tu gracia, tu amor, tu perdón, tu misericordia,… a todos.
Y hoy me llamas a mí. Sé muy bien que soy muy débil, pero qué más da ser débil o fuerte. Lo importante es que Tú actúes por medio de este instrumento. Que en tu nombre muchas personas reciban el amor y la misericordia. Por eso te pido, Jesús, que me lleves a donde Tú quieras, donde haya necesidad de Ti. Hazme un instrumento dócil.

«Me pueden preguntar, ‘padre, ¿cómo se llega a ser sabio?’ Y este es otro desafío, el desafío del amor. ¿Cuál es la materia más importante que tienen que aprender en la Universidad? ¿Cuál es la materia más importante que hay que aprender en la vida? Aprender a amar. Y este es el desafío que la vida te pone a ti hoy: aprender a amar. No sólo acumular información, porque hay un momento en que no sabes qué hacer con ella, es un museo, sino a través del amor es que esa información es fecunda. Para esto el Evangelio nos propone un camino sereno, tranquilo: usar los tres lenguajes. El lenguaje de la mente, el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. Y los tres lenguajes armoniosamente. Lo que piensas, lo sientes y lo realizas.»
(Cf Mensaje de S.S. Francisco, 18 de enero de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, Señor, voy a dedicar un momento del día para hacerte una visita en el sagrario de la parroquia. En ella pediré por todos los misioneros para que enciendan fuego en el mundo, y también por todos los católicos para que seamos testimonios de tu amor ante los que nos rodean.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.